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Referéndum sobre la OTAN, la última batalla de la Transición

  • Una trascendente consulta marcada por la movilización social, el giro radical de postura del PSOE y la incertidumbre hasta el último momento
  • Escucha esta edición de Documentos RNE con motivo del 40.º aniversario del referéndum a las 0 horas del lunes 9 de marzo
Dos individuos colocan carteles en una parada de autobús. Uno, con chaqueta oscura, pega un cartel contra la OTAN, mientras que el otro, con chaqueta clara, fija carteles a favor del "SI" con el logo de un partido político.
Batalla de carteles a favor y en contra de la permanencia de España en la OTAN durante la campaña del referéndum de 1986. Vallve (EFE)
DOCUMENTOS RNE

El 12 de marzo de 1986, el pueblo español ratificó en referéndum la permanencia de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, donde nuestro país había ingresado el 30 de mayo de 1981. El debate, primero sobre la entrada y después sobre la continuidad, dio lugar a una viva polémica en la que se produjo una implicación social masiva y, al mismo tiempo, algunos cambios políticos tan drásticos como inesperados. Por lo demás, en los cinco años transcurridos entre el anuncio de la incorporación a la OTAN y la celebración del referéndum se recurrió, como nunca hasta ese momento, a investigaciones sociológicas que fueron moldeando en buena medida la opinión pública.

Algunos historiadores y protagonistas de los hechos definen esta consulta como la última batalla de la Transición. Otros la consideran la primera de la democracia, porque la pelea por el "no" fue un puente que conectó luchas parciales y unió generaciones. Hubo quien planteó la posible victoria del "no" como la última cesión que se veía obligada a hacer la izquierda tras renunciar a otras reivindicaciones, como la república o el federalismo. Por eso se movilizaron contra la permanencia muchos históricos militantes antifranquistas. Pero en la campaña contra la OTAN confluyeron movimientos que estaban desarrollando sus propias agendas, como el ecologista, el pacifista o el feminista. Y hay quien ve en esa confluencia en torno al "no", y en los desgarros emocionales que provocó la victoria del "sí", un germen de las luchas que se desarrollaron desde finales de los años ochenta.

OTAN, de entrada no

Cuando Leopoldo Calvo-Sotelo, en su debate de investidura de 1981, anunció el compromiso de que España entrara en la Alianza Atlántica, encontró en la izquierda una oposición tajante y unánime. Las movilizaciones contra la organización y las bases estadounidenses en España partieron de formaciones extraparlamentarias como la Liga Comunista Revolucionaria, junto a distintos movimientos sociales. Pero fue la implicación del PSOE, con su famosa campaña "OTAN, de entrada no", la que elevó el tema al primer plano de la actualidad y volcó la percepción de la sociedad, que pasó a estar mayoritariamente en contra del ingreso.

Dos imágenes de Felipe González separadas casi cinco años. A la izquierda, en un acto contra la entrada de España en la OTAN y a la derecha, en el mitin de cierre de campaña a favor del "sí" a la permanencia en la Alianza Atlántica. EFE

El giro copernicano de González

Una vez en el Gobierno, bien por una reevaluación de la realidad, bien por presiones externas, bien por ambas cosas, Felipe González varió su posición y defendió permanecer en la Alianza. Pero no renunció a su compromiso de someterlo a votación popular. Esa disonancia entre su cambio de actitud sobre la OTAN y el mantenimiento de la promesa del referéndum dividió a los españoles, enfrentó a las fuerzas de izquierdas y decepcionó profundamente a muchos militantes y votantes socialistas. De hecho, el sindicato UGT o la Izquierda Socialista (la única corriente de opinión reconocida como tal en el PSOE) mantuvieron siempre su oposición. Plataformas como la Coordinadora Estatal de Organizaciones Pacifistas o la Mesa Pro Referéndum mantuvieron en la calle una presión constante, con iniciativas diversas y creativas.

Antonio Gala, de perfil y con un micrófono, habla ante una multitud en un evento al aire libre, posiblemente en 1986. Viste un jersey de punto grueso y está rodeado de personas y árboles.

El escritor Antonio Gala, presidente de la Plataforma Cívica para la Salida de España de la OTAN, pronuncia un discurso en 1986. M. H. de León (EFE)

El 31 de enero de 1986 el Gobierno anunció la convocatoria de la consulta. La permanencia en la OTAN se condicionaba a tres cláusulas definidas tras numerosos estudios demoscópicos para garantizar en lo posible la victoria del "sí": la no pertenencia a la estructura militar integrada, la reducción de bases estadounidenses en España y la prohibición de armas nucleares en nuestro país.

Texto de la papeleta del referéndum

El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos.

1.º La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.

2.º Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español.

3.º Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.

¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?

Una campaña llena de incertidumbre

El PSOE se quedó solo en la defensa del "sí" porque, en un giro también imprevisto, se inhibieron los partidos de la derecha que en 1981 habían votado a favor del ingreso de España en la OTAN. Los nacionalistas vascos y catalanes recomendaron el voto en conciencia. Y Coalición Popular, la principal fuerza, que encabezaba Manuel Fraga, defendió la "abstención activa". Ese cambio de actitud a pocas semanas de la cita con las urnas volteó las encuestas y añadió incertidumbre sobre el resultado hasta el final. Además, alteró el carácter de la campaña, que los socialistas enfocaron a modo de plebiscito en torno a Felipe González.

El presidente de Alianza Popular, Manuel Fraga, llama a la abstención en un acto celebrado el 9 de marzo de 1986. Ramón Castro (EFE)

Triunfo del "sí"

Por fin, tras una campaña intensa, en la que los partidarios del "no" acusaron al Gobierno de apelar al voto del miedo y usar de forma desigual organismos como RTVE, el recuento de papeletas dio al "sí" una victoria más amplia incluso de lo que preveían algunos de sus promotores: unos trece puntos de diferencia. Nueve millones de votos afirmativos, siete millones negativos, un millón de sufragios en blanco y un cuarenta por ciento de abstenciones. Un resultado que hizo que aquella noche todos se sintieran, de una u otra forma, vencedores, aunque solo hubieran ganado unos. El "no" triunfó en Cataluña, País Vasco, Navarra y Canarias.

Y después, ¿qué?

Las consecuencias de aquel referéndum fueron de muy distinto tipo. Por un lado, culminó la transición exterior de nuestro país al incluirnos definitivamente en uno de los bloques defensivos (ese año entramos también en la Comunidad Económica Europea) y al plantear una clase de relación distinta con Estados Unidos. Por otro, se produjo una reorganización política a la izquierda del PSOE, que dio lugar al nacimiento de Izquierda Unida. Para los socialistas, la costosísima campaña produjo algunos problemas económicos que están en el origen de los casos de financiación ilegal que ocurrieron después. También supuso una ruptura emocional con parte de su base social. Además, en el conjunto de la sociedad española se abrió una brecha que costó tiempo cerrar; aún hoy parece ser un tema incómodo.

El historiador Javier Muñoz Soro y el primer embajador de España ante la OTAN, Javier Rupérez, durante la grabación de este documental. RNE

En el documental sonoro "Referéndum sobre la OTAN, la última batalla de la Transición", escrito por Luis Zaragoza y realizado por Mayca Aguilera, participan los historiadores Giulia Quaggio, coordinadora del libro Imaginando la Guerra Fría desde los márgenes: la sociedad española y la OTAN, y Javier Muñoz Soro, especialista en historia intelectual y cultural del franquismo y la Transición. También aportan su testimonio personas que vivieron las distintas etapas del referéndum: Javier Rupérez, primer embajador de España ante la OTAN, miembro primero de UCD y luego de uno de los partidos integrados en Coalición Popular; Jaime Pastor, politólogo, dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria; Ignacio Varela, consultor político que participó en el diseño de la campaña "OTAN, de entrada no" en 1981 y de la campaña por el "sí" en 1986; y Antonio García Santesmases, dirigente de la corriente Izquierda Socialista. Los sonidos de la época, procedentes del Archivo RTVE, completan el caleidoscopio de la evolución social y política en torno a esta cuestión.

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