¿Quién controla la tierra y el agua en el siglo XXI?
- Los documentales La apropiación silenciosa y ¿A quién pertenece la tierra? abordan el acaparamiento mundial de tierra y agua
- El Ártico y el Pacífico reabren la pugna entre las grandes potencias
La tierra es el oro del siglo XXI y cada vez está en menos manos. Se ha convertido en uno de los activos más codiciados del planeta. Gobiernos, fondos de inversión y grandes corporaciones compiten por el control de cultivos, acuíferos y bosques en una carrera silenciosa que redefine el equilibrio económico y político mundial.
Los documentales La apropiación silenciosa y ¿A quién pertenece la tierra? de La Noche Temática exploran cómo el suelo agrícola y el agua han pasado de ser un recurso productivo a convertirse en una herramienta de poder estratégico. Desde la compra de grandes explotaciones en Estados Unidos hasta la adquisición masiva de tierras en África o Europa del Este, la pregunta central es: ¿quién controla los recursos que garantizan la supervivencia?
“Los alimentos dirigirán el mundo“
En La apropiación silenciosa, Viktor Linnik, presidente de Miratorg, el mayor holding agroindustrial y productor de carne en Rusia, afirma que “los alimentos dirigirán el mundo. Eso conferirá poder político a Rusia, mucho más que las armas u otra cosa”. La declaración resume una de las tesis centrales del documental: el acceso a la comida y al agua se ha convertido en una herramienta de influencia internacional.
El periodista de investigación Nate Halverston, especializado en seguridad nacional, comenzó analizando la compra de la empresa estadounidense Smithfield Foods por parte del grupo chino WH Group. Aquella operación, la mayor adquisición de una compañía agroalimentaria estadounidense por una firma china, le llevó a seguir el rastro de documentos oficiales y movimientos empresariales vinculados al control del suministro de alimentos.
A partir de ese caso, Halverston identifica un patrón que se repite en distintos países. Ese patrón se traduce en que países con escasez hídrica buscan tierras fértiles en el extranjero, mientras otros refuerzan su producción interna como activo geopolítico. El alimento deja de ser solo un bien de consumo para convertirse en instrumento de poder. El documental conecta operaciones en China, Arabia Saudí o Rusia y las sitúa en un contexto de creciente presión sobre los recursos naturales.
La tierra cada vez en menos manos
Por su parte, ¿A quién pertenece la tierra? analiza cómo la propiedad del suelo agrícola se concentra progresivamente. El documental muestra cómo fondos financieros y grandes corporaciones han entrado en el mercado agrícola atraídos por su estabilidad y rentabilidad.
Roman Herre, asesor agrícola de Foodfirst Information and Action Network, la organización internacional de derechos humanos que promueve y defiende el derecho a la alimentación, explica que “la tierra es como el oro y paga dividendos”. La comparación sintetiza la lógica financiera que impulsa estas inversiones: el suelo no se multiplica y, además de revalorizarse, genera beneficios a través de la producción.
En Alemania, los precios del terreno agrícola se han duplicado en poco más de una década. En Estados Unidos, el 3% de las granjas produce más de la mitad de los alimentos del país. El resultado es un modelo cada vez más concentrado en el que pequeños agricultores tienen dificultades para competir.
Un recurso finito
Ambos documentales coinciden en una idea clave: la superficie cultivable no crece al mismo ritmo que la población mundial. “La tierra no se rehace”, advierte Herre. Con una demanda alimentaria al alza y recursos hídricos cada vez más tensionados, el acceso a alimentos y agua podría convertirse en uno de los principales focos de conflicto en las próximas décadas.
Las producciones plantean así una cuestión que trasciende la economía: quien controla el territorio controla también la seguridad alimentaria, la estabilidad social y, en última instancia, el poder político.
La tierra ya no es solo paisaje ni sustento. Es un factor estratégico en el tablero global.