'Valle Salvaje' reacciona a la muerte de Adriana en un capítulo que puedes vivir como una película
- No te pierdas el capítulo más emotivo de la serie
- Adriana muere en Valle Salvaje recordando cómo empezó su historia con Rafael
Aunque todos estaban prevenidos por el pronóstico de don Emilio, la muerte de Adriana ha dejado destrozado Valle Salvaje. Su legado perdurará para siempre, pero su marcha ha supuesto un inmenso dolor entre los habitantes del valle. Los Gálvez de Aguirre y los Salcedo de la Cruz se unen más nunca, al igual que la Casa Grande y la Casa Pequeña, para llorar ante el cuerpo de la duquesa en el capítulo más emotivo de la serie y que puedes vivir como si fuera una película. ¿Te lo has perdido? Te dejamos los mejores momentos de un episodio con el que no pararás de llorar.
Rafael comunica la muerte de Adriana
Rafael ha bajado abatido la escalinata de la Casa Grande, mientras Bárbara reza en la capilla. Al sentir los pasos, la joven le llama y se acerca a él, pero solo le ha bastado leer la mirada del duque de Valle Salvaje para saber que su hermana había fallecido. Destrozada, la Salcedo de la Cruz llorada desconsoladamente abrazada a su cuñado. Sus gritos llaman la atención del resto de la familia, que aún no puede creerse la fatal noticia. Una escena que llena de emoción y dramatismo que termina con una mirada entre Mercedes y Victoria y la imagen de Bárbara y Rafael compartiendo el mismo dolor.
Bárbara se despide de su hermana
Acompañada de Mercedes, Bárbara se encuentra ante la puerta de la alcoba de su hermana, pues no cree que esté preparada para verla. La duquesa de Miramar le recuerda que nadie lo está, pero le anima a entrar y despedirse de Adriana.
Tras pedirle a Mercedes que entre con ella, la Salcedo de la Cruz coge las fuerzas necesarias para al fin ver a su hermana fallecida, a la que abraza rota de dolor. "No siempre me porté bien con ella, no siempre entendí...", empieza diciendo, aunque la dueña de la Casa Pequeña no cree que sea el momento. Sin embargo, Bárbara necesita que alguien escuche que no siempre fue buena con su hermana: "No siempre apoyé sus decisiones, y aun así el amor que ella sentía por mí era tan grande que nunca me lo tuvo en cuenta. En muchos momentos no estuve a la altura, momentos en los que le fallé". Mismos pensamientos que Mercedes sitió cuando murió Pilara, que intenta animar a la joven con una preciosa frase: "Hay un vínculo entre los hermanos que dura para siempre".
Pedrito descubre que Adriana ha muerto
Sin embargo, para Bárbara había un momento aún más duro: contarle a su hermano pequeño que Adriana había fallecido. El más pequeño de la casa nota que algo ha pasado, y pregunta por ello. "Debo contarte algo, pero no sé muy bien cómo hacerlo", empieza diciendo la joven, pero Luisa le ayuda explicándole al niño que se trata de su hermana: "Adriana al final..." empieza diciendo la criada, mientras que Bárbara es quien termina la frase: "...se ha quedado dormida".
La incertidumbre se apodera de Pedrito: "¿Cómo que se ha quedado dormida? ¿Qué me estáis intentando decir, que Adriana ha muerto?". No hizo falta decirle nada más para que el niño rompiera a llorar por la muerte de su hermana abrazado a Luisa. Bárbara huye de ese doloroso momento mientras que el niño le pide a la criada un favor.
Victoria llora la muerte de su sobrina
Victoria parece una mujer fría y sin emociones, pero el fallecimiento de Gaspar ya nos mostró a una mujer más vulnerable de lo que muestra. Y con su sobrina ha pasado lo mismo. Sola, en la campa, la que fuera duquesa de Valle Salvaje afirma a Dámaso que la muerte de Adriana le ha dejado descolocada. "La muerte es una vieja historia, y sin embargo siempre resulta nueva para alguien", le dice a su primer marido, que le reprocha que no muestre cómo se siente.
En ese momento, Victoria afirma que le duele mucho la muerte de Adriana: "Me duele de una forma casi insoportable, me duele por todas las veces que abofeteé a Adriana, por todas las veces que cargué contra ella, que la embestí para mantener mis intereses intactos. Me duele por todas las veces que le desee los peores males que le pudiera dar esta vida, porque pensé que sin Adriana el camino sería de rosas, y ahora soy plenamente consciente de que no lo va a ser. y me duele porque hace apenas un rato que Adriana no está, y sé que este valle va a ser peor sin ella. Pero, sobre todo, me duele porque una niña inocente jamás conocerá a su madre". Finalmente, la mujer de José Luis rompe a llorar mientras Dámaso le pregunta si puede hacer algo por ella: "Abrázame, por favor", termina suplicándole.
La despedida de Pedro de su hermana
El favor que quería pedirle Pedrito a Luisa era ver a su hermana por última vez. El pequeño, sereno, se ha acercado al cuerpo de Adriana, a la que ha dado un beso en la frente para después dedicarle unas palabras que a la duquesa le habría encantado escuchar: "Necesitaba verte porque he de decirte una cosa muy importante antes de que nos separemos para siempre. Te suplico que no te olvides de mí, no lo haga por favor, porque yo jamás podré olvidarme de ti. Sé que pronto te reunirás con padre y con madre en el cielo, y eso me consuela, pero allá donde estés, cuida de mí y de Bárbara, ya que presiento que vamos a necesitarlo". Roto de dolor, Pedrito abraza a Adriana y llorando se queda tumbado junto a ella en una escena con la que es imposible no llorar.
Los Salcedo de la Cruz, por última vez juntos
Al ver la imagen de su hermano abrazando a Adriana, Bárbara queda destrozada, mientras que Victoria mete prisa para despertar a Pedrito y poder arreglar a Adriana. La mediana de los hermanos, le pide a su tía marcharse, y al fin se quedan solos, los tres juntos por última vez. "Gracias", le dice el niño, que la anima a ir con ellos y tumbarse también en la cama.
Mercedes da el pésame a Victoria
Fuera, Mercedes busca a los dos hermanos para asegurarse de que estén bien, pero Victoria le impide entrar en la alcoba, alegando que han pedido un momento de intimidad con Adriana. La duquesa de Miramar hace el amago de irse, pero la Salcedo de la Cruz la detiene: "Pensaba que también venía a darme el pésame por la muerte de mi sobrina".
Sin embargo, Mercedes no pensaba hacerlo al haberle echo la vida imposible Victoria a Adriana, pero la mujer de José Luis termina confesando su arrepentimiento por los momentos en los que trató mal a la joven: "Ojalá pudiera volver atrás en el tiempo. En ocasiones odio como soy, pero no soy capaz de luchar contra mi misma". La dueña de la Casa Pequeña le hace saber que, si no hace nada, todo seguirá igual, pero finalmente, le da el pésame: "Le acompaño en el sentimiento".
Rafael no se ve capaz de criar a María
Luisa y Rafael observan a la pequeña María. El duque parece como ido, hasta que finalmente le dice a la criada lo que pasa por su cabeza: "No voy a ser buen padre, sin Adriana no". La mejor amiga de su esposa intenta animarle, pero el Gálvez de Aguirre le cuenta la discusión que ha tenido hace uno minutos con su padre, y la niña delante: "Tenía que haber sido yo quien hubiera muerto, María la necesita más a ella que a mí. Dime que no tengo razón, Luisa, dime que no es cierto lo que digo. Una madre es la pieza más valiosa de la familia".
Rafael le confiesa a su amiga que tiene miedo hasta de coger y tocar a la niña, pero Luisa es clara con él: "Usted va a ser un buen padre. Eso sí, prepárese porque va a tener que superar la muerte de su esposa, y a la vez va a tener que aprender a vivir con el miedo, y no va a ser fácil". Para el duque de Valle Salvaje, la pequeña es lo único que le queda: "Dime que estarás a mi lado Luisa, por favor, dime que me advertirás cada vez que me equivoque, cada vez que no tome el camino correcto". Una petición que Luisa acepta incondicionalmente, aunque le avisa que no será la única en ayudarle.
¿Será capaz Rafael de sobreponerse a la muerte de su esposa? ¿Y el resto del valle? ¡No te pierdas los próximos capítulos de Valle Salvaje!
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