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Adriana muere en 'Valle Salvaje' recordando cómo empezó su historia con Rafael

Valle Salvaje - Adriana muere recordando su historia con Rafael

Los peores presagios se han cumplido. Aunque el médico daba esperanzas en los últimos días, después de que la joven volviera a sangrar, el galeno le contaba a Rafael que se encontraban ante el peor de los escenarios. Un fatal pronostico que se ha terminado cumpliendo y Adriana ha muerto tras no poder superar los sangrados internos que sufrió tras dar a luz a su hija María.

La duquesa de Valle Salvaje se ha ido en paz, con ella y con el resto de los habitantes del valle, que han podido despedirse de ella. Y recordando cómo empezó su historia con el amor de su vida. Así ha sido la muerte de Adriana Salcedo de la Cruz.

Bárbara y Pedrito ven por última vez a Adriana

A pesar de no vivir en la Casa Grande, Bárbara se ha hecho cargo de los cuidados de su hermana. Las dos hermanas han podido tener una conversación en la que la duquesa le ha pedido algo a la Salcedo de la Cruz: "Si me pasara algo, algo malo, lo peor que pudiera pasarme, necesito que te hagas cargo de Pedrito. Sé que desde que vivo en Palacio te has hecho cargo de él, y lo has hecho como una verdadera cabeza de familia".

Unas palabras que hacen daño a Bárbara, que le pide a su hermana que deje de hablar así, y se lo deja muy claro. "No voy a tener que cuidar de Pedrito porque tú vas a seguir cuidando de los dos, que para eso eres la hermana mayor", le dice, recordándole que tiene que ponerse buena para "volver a hacerle cosquillas". Tras este discurso Adriana solo es capaz de decirle a su hermana todo el amor que le profesa en lo que para ella era una despedida: "Te quiero mucho".

Valle Salvaje - Adriana se despide de Bárbara

El que tampoco ha perdido la oportunidad de ver a su hermana es Pedrito, que no quería irse a dormir sin antes haber visitado a Adriana. El pequeño le confiesa que ha estado rezando por ella, y que si fuera por él se trasladaría a la Casa Grande para cuidar de ella a todas horas. Su ternura ha conseguido sacar una sonrisa a la duquesa, pero también lágrimas al recordar sus momentos juntos cuando vivían en la villa de Madrid.

Valle Salvaje - Pedrito va a ver a Adriana

Victoria perdona a su sobrina

Tras el último sangrado y el grave pronóstico que ha dado el galeno, Adriana ha empeorado más todavía, pero Victoria ha intentado animarla contándole una historia muy parecida a la suya y donde la mujer consiguió salvarse. Sin embargo, la duquesa sabía que sus días estaban llegando a su fin, y si le ha pedido que se quedara a solas con ella era para pedirle disculpas y poder irse en paz. "Sé que durante este tiempo le he dado muchos quebraderos de cabeza. Yo solo quería ser libre, libre de amar al hombre de mi vida".

La joven también ha querido aprovechar el momento para darle las gracias por haberle permitido vivir en el valle: "Aquí he conocido a personas maravillosas, por eso la muerte no me causa tristeza ni amargura, ¿podrá perdonarme?". Victoria por supuesto que la perdona, aunque también le dice que se está precipitando. Es entonces cuando Adriana sorprende a todos pronunciando lo que verdaderamente siente por su tía: "La quiero. Usted es como es, y sé que no me lo va a decir, pero usted me quiere". Unas palabras que solo podían tener una respuesta por parte de Victoria: "Claro que te quiero".

Valle Salvaje - Victoria perdona a su sobrina

Su despedida de Luisa y su valle

Luisa no puede parar de llorar, y su amiga le pide que no lo haga más pues no hay motivos en un momento en el que Adriana aprovecha para despedirse del valle. Tumbadas las dos en la cama, mirando por la ventana, la duquesa ha pronunciado un discurso que ha emocionado a todos los espectadores: "Mi querido valle. Cuando llegué se me antojaba un lugar hostil, pero ahora me parece el lugar más bonito de este mundo. Aquí he vuelto a ser feliz junto a mis hermanos, aquí me he casado con el amor de mi vida, y he formado una familia con la que tanto soñé".

Sin embargo, Adriana también quiere despedirse de su amiga en la intimidad, y con estas bonitas palabras: "Y también te he conocido a ti, mi alma gemela. Luisa, tú crees que no tienes nada, pero me lo has dado todo. La mujer valiente que sacó adelante a sus hermanos como solo una madre sabe". La criada, emocionada, también ha querido que la duquesa supiera lo que significa para ella: "Usted me miró a los ojos y me hizo su amiga, me hizo parte de su familia, hizo de sus hermanos los míos, y cada día de faena, por muy duro que fuera, siempre se iluminaba cuando usted y su sonrisa me daban una alegría. Porque sin usted Valle Salvaje nunca habría sido mi hogar".

Finalmente, Adriana vuelve a insistir a Luisa en lo que ya le pidió hace unos días: cuidar de Bárbara, Pedrito y María, pero la criada se niega a aceptar el momento: "Juntas, lo haremos juntas".

Valle Salvaje - Adriana se despide de Luisa y su valle

Adriana muere recordando su historia con Rafael

Adriana despierta de su descanso, y le pide a Rafael que le acerque la niña para darle un beso. La joven sabe que son sus últimos minutos, y por eso le pide a su marido que se lo cuente el cómo fue aquella noche, aquel baile en el que se conocieron. Luisa hace el amago de irse, pero el duque le pide que se quede, y empieza a narrarle al amor de su vida cómo empezó su historia de amor.

"No sé si voy a tener las palabras para describirlo. La primera vez que te vi estabas bailando con alguien, recuerdo que para mi la música cesó en ese instante, todo se detuvo a mi alrededor, solo estabas tú. Estabas bailando con aquel vestido azulado como si fueras un ángel que nos había bajado a visitar a la Tierra. Un ángel que me miraba, y yo estaba convencido de que estabas sintiendo lo mismo que yo. Fue esa primera mirada la que lo cambió todo, la que me hizo volver a nacer, porque juro que, desde esa noche en ese balcón, entendí que no volvería a ser el mismo. Porque mi vida dependería para siempre de tus ojos. Y en ese momento yo solo quería irme contigo, y que pasáramos el resto de nuestras vidas juntos", le dice con lágrimas en los ojos mientras que Adriana le pide que le recuerde qué le dijo al oído: "No puede culparse de lo que le han obligado a hacer, tan solo cúlpese de lo que pudo hacer hecho y no hizo".

Tras estas palabras, Rafael le dice a su esposa que no puede culparse de nada, pues lo ha hecho todo. "Nuestra hija va a saber que tú y yo hemos vivido la historia de amor más hermosa que jamás ha habido. La historia de amor que pudo con todo, que lo venció todo, y que hemos tenido la dicha de vivir. Te quiero Adriana", le dice emocionado, provocando también las lágrimas en Adriana, que finalmente cierra los ojos para su descanso eterno.