David Delfín y todas las veces que 'hizo' cine: ¿Tenía algún talento como actor?
- David Delfín amaba el cine y trabajó para directores muy importantes
- Enlace para ver el documental para ver 'David Delfín. Muestra tu herida'
Vivió el cine desde fuera y desde dentro. David Delfín fue un privilegiado, un tipo con suerte que logró hacer realidad muchos de sus sueños. Antes de tener claro que se dedicaría a la moda, hizo cabaret, danza y todo lo que pudo para expresarse artísticamente. "David se veía más como como artista teatral, e incluso como actor. Lo de la vestimenta y lo del envoltorio formal le ayudaba muchísimo a expresarse, y no solo con él mismo, ya que proponía cosas al grupo o vestía a gente de su entorno", cuenta Félix Sabroso, uno de sus mejores amigos.
David, 'chico Berlanga'
El director de Furia revela que el malagueño tenía "mucha frescura y tenía mucha cara" y que las cosas que hizo en cine las defendió bien. Poca gente sabe que David Delfín tiene un papel en Todos a la cárcel, de Luis García Berlanga. Interpreta a Vanessa, la pareja del director de la prisión, papel que interpretó el genial Agustín González. En los créditos aparece con su nombre real, David Domínguez.
Uno de los trabajos en los que más se implicó fue el cortometraje V.O., de Antonia San Juan, que optó al Goya. David hizo el vestuario y además tiene un pequeño papel como camarero.
David Delfín, a la derecha de la imagen
De Berlanga a Almodóvar
Luego hizo cameos. Se le puede ver en Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí, de Félix Sabroso y Dunia Ayaso, y en Julieta, de Pedro Almodóvar: se le puede ver junto a Bimba Bosé y su novio Charlie Centa. Pero hay más. Uno de sus grandes sueños fue hacer el vestuario para una película de su director preferido, el gran Pedro, y lo logró. Fue en Los amantes pasajeros. “Estaba en un restaurante y salí a hablar a la calle. Cuando entré me preguntaron que qué me pasaba. ¡Estaba en Shock!”, contaba en una entrevista con RTVE. “Fue el verano pasado. Yo estaba en plena preparación del desfile de septiembre en Cibeles que era el del décimo aniversario nuestro y claro, es el mejor regalo que te pueden hacer. Además, ¡a mi me encantan los uniformes!”.
Sabía que no sería un trabajo fácil, pero aceptó el reto. "Devoré el guion en una tarde y ato seguido me surgieron las dudas. ¿Pero cómo coño va a rodar esto, con estas escenas de sexo en espacios tan reducidos?. Había muchas limitaciones pero es entonces cuando se despierta la imaginación. Claro que ha sido complicado, pero muy gratificante”.
Fotograma del documental 'David Delfín. Muestra tu herida'
Una experiencia inolvidable
Delfín ya había tenido una pequeña colaboración en Los abrazos rotos, pequeña pero importante para él. "Ver trabajar a Pedro y ver cómo le gusta, cómo lo disfruta… es maravilloso. Y además verlo trabajar con Jean-Paul Goude [director de fotografía] era increíble. Yo los miraba a los dos y no me lo creía”.
Los patrones que hizo para los azafatos, con camisas que en realidad eran bodis para que no se saliesen del pantalón a la hora de bailar (sí, los azafatos bailan), se ven ahora en la exposición que le dedica el Museo Patio Herreriano, de Valladolid, comisariada por Josep Casamartina e Ismael Núñez Muñoz.
David, fascinado por la ficción
David tuvo siempre fascinación por la ficción, y llegó a intervenir en series de televisión. Dice Félix Sabroso que sus puestas en escena, sus colecciones, partían siempre de una narración, de una narrativa. "Él encontró en la moda una forma de expresión artística. Pero a veces se le quedaba un poco, un poco pequeña. Es verdad que él no, no era académico en el sentido estricto. O sea, no había pasado por una escuela en la que estudiase moda, patronaje, diseño ni nada de eso, pero tampoco fue demasiado necesario. Él fue encontrando lo que necesitaba aprender a por medio de su proceso de trabajo, porque para él lo esencial y lo importante era construir un discurso sólido. Y él partió de ahí. Partió primero de de de pensar lo que quería contar y lo que quería expresar con su trabajo y luego buscar la manera de poder hacerlo".
Unidos por David Lynch
Delfín trabajó como figurinista en La isla interior, de Sabroso, pero a pesar de la amistad que había entre ellos, y la pasión por David Lynch que compartían, el diseñador nunca le pidió un papel. "No, no, no, nunca. Y alguna vez me lo dijo como medio de broma, pero sí que es verdad que creció. Nunca llegué a probar a David como actor en ninguno de mis trabajos, ni nunca llegué a pedírselo, ni siquiera un cameo o una participación pequeña. ¡No sé por qué!".
Esa fascinación por el cine se tradujo, además, en los emocionales guiños que hacía en los desfiles: a veces en la música y otras veces en las prendas. Luego estaba las actrices, desde Lola Dueñas a Ariana Gil, que llevaron sus vestidos en la alfombra roja de los Goya. Félix Sabroso es uno de los personajes que intervienen en el documental, disponible ya en RTVE Play.