Aniversario de la designación de Carmen Conde como la primera académica de la Lengua
- La noticia fue portada en medios de comunicación de todo el mundo
- Conde es más recordada por este hito que por su enorme talla como escritora
El 9 de febrero de 1978 en España se daba un paso fundamental en la igualdad entre hombre y mujeres: Carmen Conde era elegida académica de la Lengua. La primera en los 265 años de historia de la Real Academia, fundada en 1713.
Un avance para todas las mujeres
No hubo sorpresa, los académicos habían acordado previamente designar a una mujer para la silla K, vacante tras la muerte de Miguel Mihura. Sus rivales, Carmen Guirado y Rosa Chacel, favorita de la prensa. Tal vez por esta razón, la escritora no esperaba la elección y los periodistas la pillaron "vestida de andar por casa".
Conde manifestó su alegría por la importancia de la elección no solo para ella, sino para todas las mujeres. Añadía también "los tiempos han cambiado, y la misma Academia se ha dado cuenta. Ya no son los días en que doña Concepción Arenal decía que la mujer sólo podía ser estanquera, reina o puta. Ahora también podemos ser académicas, gracias a Dios".
La falta de antecedentes alentó comentarios —humorísticos, eso sí— sobre la forma en que debía vestir el día en que leyera su discurso de ingreso ("no pienso llevar frac, ni tampoco espadín") o la necesidad de contar con un servicio de señoras, del que carecía la Academia hasta entonces.
Carmen Conde trabajó para tratar de eliminar el machismo imperante en la lengua y en la Academia. Pese a lanzarles más de una pulla, siempre defendió la labor de sus compañeros académicos.
Mucho más que la primera académica
La designación de Carmen Conde como primera académica de número de la Real Academia Española ha ensombrecido, de alguna forma, su figura como escritora. Su innegable talla como poeta le valió también, por ejemplo, ser la primera mujer en obtener el Premio Nacional de Literatura en la categoría de Poesía en 1967.
Conde, trabajadora infatigable, publicó decenas de obras de todo género: cultivó la novela, el ensayo, la literatura infantil, fue traductora... Menos conocida es su actividad como guionista para radio y televisión: en Radio Nacional, la escritora colaboró intermitentemente entre las décadas de los 40 y los 70. Un lujo que tiene su reflejo en los fondos de su Archivo Sonoro.
Joyas del Archivo Sonoro