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Así es la verdadera mansión de 'Esta casa es una ruina', con Tom Hanks: ¿Pesadilla dentro y fuera de la pantalla?

Así es la verdadera mansión de 'Esta casa es una ruina', con Tom Hanks y Shelley Long
Tom Hanks y Shelley Long en 'Esta casa es una ruina'

Lo barato le sale caro a Tom Hanks en Esta casa es una ruina, comedia descacharrante donde su personaje compra una mansión a todas luces espectacular junto a su novia. De primeras parece un chollo. Bonita por fuera y majestuosa por dentro, les piden una cantidad irrisoria para el precio de mercado de una casa así.

Sin embargo, como suele decirse, las apariencias engañan: La pareja pronto descubre que su nuevo hogar se cae a pedazos. Ni funcionan las cañerías ni las escaleras se tienen en pie… y eso solo por nombrar algunos desperfectos. Empieza así una reforma interminable que les traerá de cabeza. La casa de la película de Tom Hanks y Shelley Long es una ruina, desde luego, pero ¿y en la realidad? ¿Estaba igual de mal? Descubre dónde se rodó la comedia y otras curiosidades de la cinta.

Primer proyecto de Tom Hanks y Steven Spielberg

La dupla formada por Tom Hanks y Steven Spielberg es una de las más fructíferas y exitosas de todo Hollywood. Juntos han hecho un montón de películas y todas populares. Salvar al soldado Ryan, Atrápame si puedes, La terminal, El puente de los espías y Los archivos del Pentágono son solo algunos de sus proyectos en común. En ellos Tom Hanks se ha puesto a las órdenes de Spielberg, pero no es la única relación laboral que han mantenido, y no hablamos de las aclamadas miniseries que han coproducido.

Tom Hanks en 'Esta casa es una ruina'

Tom Hanks en 'Esta casa es una ruina'

Antes de Salvar al soldado Ryan, los caminos de Tom Hanks y Steven Spielberg ya se habían cruzado en Esta casa es una ruina. Spielberg no ejerció de director -esa función recayó en Richard Benjamin-, pero sí sirvió de productor ejecutivo de la comedia.

Shelley Long, la más famosa

A la media naranja de Tom Hanks en Esta casa es una ruina la interpreta Shelley Long. Estaba en lo más alto de su carrera: interpretaba a Diane Chambers en Cheers y la conocía todo el mundo. Se embarcó en Esta casa es una ruina poco después de dar a luz y, curiosamente, junto a un actor que ella en aquel momento casi ni conocía. Tom Hanks había salido en 1, 2, 3… Splash y poco más. Ella, mientras tanto, ya había ganado un Emmy.

Tom Hanks y Shelley Long en 'Esta casa es una ruina'

Tom Hanks y Shelley Long en 'Esta casa es una ruina'

Décadas después, la actriz recordaría en una entrevista con Yahoo el peligro de un momento concreto del rodaje. Se refería a la escena en la que, después de que la escalera de la casa se derrumbe, su personaje huye de un mapache y está a punto de caerse por el hueco que ha quedado. "Lo único que había para evitar que me cayera era un cable y un hombre detrás de mí que lo sostenía", explicaba.

¿Cuánto cuesta la casa donde se rodó?

La tercera protagonista en esta comedia es, sin duda, la casa: una mansión "a una hora de distancia de todo", como dice el propio Tom Hanks, que sobre el papel parece perfecta, pero que está fatal. Ese lugar al que se refiere el protagonista es en realidad Locust Valley, en Long Island, a unos 50 kilómetros de Nueva York. Allí se encuentra la verdadera casa en la que se rodó la película, o mejor dicho, los exteriores de esta.

Construida en 1898, consta de 1.300 metros cuadrados en una propiedad de más de dos hectáreas. Tiene ocho dormitorios, ocho baños, un garaje con espacio para seis coches… En resumidas cuentas, un casoplón. Su historia, sin embargo, tiene ecos a Esta casa es una ruina.

La mansión de 'Esta casa es una ruina'

La mansión de 'Esta casa es una ruina'

En los 80, cuando se rodó la película, la mansión pertenecía a Eric Ridder, medallista olímpico de vela en 1952. En 2002 la compró una pareja, el matrimonio Makowsky, por más de dos millones de dólares. Les pasó un poco como a Tom Hanks y a Shelley Long en la ficción. "No nos dimos cuenta de lo mal que estaba", contaron al New York Times años después. "La casa se estaba desmoronando en cuanto ibas de una habitación a otra. Podríamos haber protagonizado la secuela", decían.

La reformaron y en 2014 la pusieron a la venta. Eso sí, costó mucho que alguien la comprara. Estuvo cinco años en el mercado: al final, se vendió por 3,5 millones de dólares en lugar de los 12,5 millones que pedían inicialmente.