Enlaces accesibilidad
'Trigo sucio' o la tencación del poder

Nancho Novo protagoniza la última obra de David Mamet

Noticia Atención obras

  • El dramaturgo estadounidense hace una comedia acercándose al caso Weintein y al #MeToo
  • La obra llega al Teatro Reina Victoria de Madrid
Trigo Sucio
Atencion obras

A los actores les gusta interpretar textos de David Mamet. Dicen que sus diálogos son ágiles y sus personajes poliédricos. Además, el dramaturgo estadounidense siempre está atento a la sociedad en que vivimos y selecciona temas que preocupan, levantan discusión y, a veces. ampollas.

trigo sucio cartel

Trigo sucio Trigo sucio

No es Harvey Weinstein

Mamet sostiene que el protagonista de Trigo sucio, Barney Fein, no es Harvey Weinstein, aunque ambos apellidos sean judíos y les precedan nombres que apenas se diferencian en un par de letras. Que lo sea o no nos da igual, lo que sí nos interesa es que, inspirándose en el caso de este productor de cine acusado de abuso y acoso sexual a jóvenes actrices, ha escrito un texto que invita a reflexionar sobre la fascinación que produce el poder no solo en los que son señalados como abusadores.

En Londres se estrenó la puesta en escena que dirigió el propio Mamet protagonizada por John Malkovich. Aquellos que la han visto nos hablan de decorados monumentales y muy realistas, de más personajes –Londres maneja mayores presupuestos- y varios actos. La versión que dirige Juan Carlos Rubio es más sencilla: un único decorado, menos duración, sin intermedios y solo cuatro actores: Nancho Novo, Eva Isanta, Candela Serrat y Fernando Ramallo.

Nancho Novo nos hace reír con un personaje perverso

A Nancho Novo, inmensamente engordado con una monumental botarga, le ha tocado el placer de interpretar al perverso productor. Placer porque el actor reconoce lo mucho que le divierte hacer de malo. Le divierte a él y a nosotros porque nos hace reír con suma facilidad cada vez esparce epítetos ofensivos entre sus colaboradores para que no tengan dudas sobre lo mucho que le disgusta todo lo que hacen; a él, al jefe, al de las cinco casas, el hombre rico, al que paga o no un trabajo, al que decide qué película se hace y qué guion se queda en un cajón.

Trigo sucio

Eva Isanta y Nancho Novo en Trigo sucio Eva Isanta y Nancho Novo en Trigo sucio

Y esa es la primera reflexión que Mamet y Juan Carlos Rubio lanzan al espectador: nos hace reír el poderoso incluso cuando maltrata. Era necesario un actor como Novo, con esa vis cómica y ese encanto personal, para conseguir que nos traicionemos a nosotros mismos y así empezar a comprender cómo es posible que ciertas cosas ocurran. Porque no se trata de trazar una línea que separe a los malos de los buenos, se trata de reconocer nuestra complejidad, nuestras miserias, nuestra complicidad. El poder nos atrae y lo que se consigue con él, también. La obra no pretende decirnos qué debemos pensar; no es un texto maniqueo y por eso incomoda.

Trigo sucio

Eva Isanta y Nancho Novo en Trigo sucio Eva Isanta y nancho Novo en Trigo sucio

Las mujeres no son solo víctimas

Los personajes femeninos aumentan la riqueza y la ambigüedad de la situación porque no las presenta como simples víctimas. La secretaria del productor, interpretada por Eva Isanta, es cómplice de los devaneos de su jefe porque, como dice la actriz, ella también es ambiciosa. La joven actriz aspirante a estrella tampoco aparece como una mujer sufriente porque rechaza la transacción comercial que le propone el poderoso productor: tú quieres algo de mí y to de ti. A través de esa negativa, Mamet nos recuerda que decir no es posible.

@@NOTICIA[2094489,RAQUEL ELICES]

Ya en Oleanna, el dramaturgo se acercó al tema del acoso sexual generando protestas entre las feministas cuando se estrenó en el 92. Ahora, si entramos en el teatro a ver Trigo sucio creyendo tener las cosas claras, salimos de él con dudas y una sonrisa.

Atención Obras - El último proyecto de Luis Luque Cabrera: #Oleanna

Juan Carlos Rubio dirige estar versión

La puesta en escena de Juan Carlos Rubio nos recuerda desde el principio que nos van a contar una historia. Sobre el escenario encontramos un decorado pequeño que permite ver las paredes del fondo del escenario. Es más, dos letreros luminosos nos indican cuando aplaudir y cuando atender, como si se estuviera grabando una sit com para la televisión. De este modo, en un gesto muy fiel al espíritu de Mamet, Juan Carlos Rubio nos subraya que esto es un relato, una ficción. ‘Yo no voy al teatro a creerme que es verdad’ –nos dijo en la entrevista que le hicimos para el reportaje. No se trata de que nos creamos que las cosas son o fueron así, se trata de que veamos lo que se nos presenta como una metáfora de lo que somos.

Trigo sucio

Nancho Novo y Candela Serrat en Trigo sucio Nancho Novo y Candela Serrat en Trigo sucio