Enlaces accesibilidad

La lectura: un puente entre el mundo interior y la conversación digital

  • Cada vez más españoles se adentran en el mundo de la lectura 
  • A su vez, el sector del libro se ha ido transformando en un gesto visible y compartido, cada vez más atravesado por la lógica del consumo 
Una mujer observa un libro abierto frente a una estantería repleta de ejemplares de diversos tamaños y colores. Se distingue una blusa estampada y una bandolera clara. Entre los títulos visibles, se encuentran obras de Dan Brown y Baldacci.
Las tendencias trascienden pantallas RTVE Andalucía
Marta Alcalá (Alumna del Máster de Reporterismo 360º de la Universidad de Sevilla)

Nunca se habían visto tantos libros en el mercado literario ni habían circulado tantas recomendaciones. Un 9,8% ha crecido el mercado del libro en España de 2023 a 2024, como apunta el informe publicado en febrero de 2026 por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Hoy, el 66,2 % de los españoles dedica parte de su tiempo libre a la lectura, un porcentaje que lleva más de una década creciendo de forma lenta pero sostenida. 

La magia de ser lector cautiva cada vez a más españoles, especialmente a jóvenes y mujeres, según indica el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España 2025, que invierten su tiempo de ocio en viajar a través de los libros. Una subida que también se corresponde con la facturación literaria, que ha aumentado este año un 39% respecto a 2019, y apunta a que siga ascendiendo.  

El mercado ha sabido amoldarse a las pulsiones de la sociedad española en torno a este hábito individual y, sin embargo, común; sobrio y delicado, pero también enigmático y soñador. Un hábito que muchas veces se transmitía de generación en generación, y que desde hace unos años ha pasado de asociarse con el placer de conectar, a la ambición de compartir.  

Un libro como punto de encuentro  

La lectura habita dentro de un territorio íntimo, un espacio sin testigos donde todo ocurre hacia adentro. Leer es sentarse a solas y dejar que la mente haga el resto. Imaginar rostros, dar forma a las escenas, descubrir nuevas realidades y descubrirse en ellas. Leer también es quedarse: en una frase, en una idea, en una emoción. El libro se abre, pero la experiencia permanece contenida en quien lo lee.  

Sin embargo, en los últimos años, especialmente después de la pandemia, ese espacio recogido parece comenzar a abrirse hacia afuera. Leer ya no se agota en la experiencia individual, sino que parece reclamar un después.  “Creo que pasa con muchos jóvenes de ahora, y es que uno quiere estar en la conversación, y hace por estar y por pertenecer a algo”, opina Alberto Haj-Saleh, escritor, editor y dueño de la librería Casa Tomada de Sevilla.  

Alberto Haj-Saleh, escritor y dueño de la librería Casa Tomada en Sevilla RTVE Andalucía

Dentro de la aparente normalidad de esta tendencia, es interesante destacar que hace apenas 25 años, según datos de Parix, la lectura podía despertar cierta vergüenza, encasillando a quienes la cultivaban en figuras de friki o empollónEsa etiqueta se ha ido desvaneciendo, como si la lectura hubiera dejado de ser un rasgo excéntrico para integrarse, por fin, en lo común. “Ya no es una cosa de nicho, no es una cosa que solo hagas tú, que eres un friki. Ahora es una afición como otra cualquiera”, constata Alberto.  

Lo que durante décadas fue guardado en silencio y protegido del juicio ajeno, se ha vuelto en un escenario compartido. La lectura se ha transformado ahora en un puente, en un hábito que reúne y convoca. La librería Casa Tomada encarna ese espíritu y es un refugio donde los lectores pueden encontrarse y prolongar su afición con talleres, una escuela de escritura y en cinco clubes de lectura de temáticas distintas. 

Al ganar espacio en la conversación pública, el libro ya no permanece en la mesita de noche o entre las manos del lector, sino que ha encontrado su camino y su reconocimiento. Ese impulso ha dado lugar a canales específicos para hablar de la lectura, como los blogs, los suplementos en la prensa y, especialmente, las redes sociales.  

La lectura en escena 

Esperanza Luque, escritora y creadora de contenido literario seguida por más de 142 mil personas en TikTok y 44 mil en Instagram, comenzó su andadura en 2011, aún adolescente, con un blog donde compartía reseñas literarias y microrrelatos, y una cuenta en Twitter (ahora X) para hablar sobre la saga Divergente. “Era la manera de acercar la literatura a la gente, e incluso tu escritura”, recuerda.  

Tras dejar su afición al comenzar la carrera de Filología, la pandemia marcó su regreso. Fue entonces cuando aterrizó en el universo de booktok y bookstagram en un momento de transición entre plataformas. Los blogs evolucionaron hacia YouTube por su formato audiovisual. Alrededor de 2020, los booktubers dieron el salto a TikTok e Instagram, expandiendo la conversación literaria a nuevas audiencias. Un año que no pasa desapercibido para nadie del sector. “La manera de consumir libros antes de la pandemia era mucho más pausada. Ahora estamos con el cerebro lleno de estímulos y se nota mucho en las redes y el mercado”, apunta la autora.  

Su contenido se mueve entre el humor y lo atemporal, un reflejo de su estilo propio que no se limita a las recomendaciones, aunque de vez en cuando comparte alguna. “Tengo muy en cuenta las sugerencias de lectura de otras creadoras y me influyen también en las mías”, comenta.  

A su vez, sus libros juegan un papel importante en sus plataformas. “El trabajo de autora no termina cuando finalizas de escribir el libro o de corregirlo. Es muy importante que tú como autora tengas redes sociales y seas muy activa. Es una profesión donde se premia la actividad y la presencia”.   

Un canal que reúne tantas voces necesita ser comprendido en toda su dimensión, y tanto creadores como editoriales han aprendido a navegarlo. En concreto, se habla ya del “fenómeno booktoker".  

El lector que aún no ha leído  

El mercado ha sabido interpretar esta transformación: el libro ya no solo se lee, sino que también se muestra, se recomienda y se comparte. Comprar es, en cierto modo, posicionarse. El consumo se entrelaza con la identidad lectora, y leer ya no comienza necesariamente en la primera línea ni termina en la última página. En el ecosistema actual, el acto de comprar un libro puede ser también una forma de leer.  

Sin embargo, comparar el consumo a los libros es todo un debate. Ariane Hoyos, creadora de contenido y dueña de la Librería Lasai apunta que “el consumismo lo atraviesa todo, pero es difícil compararlo con otro tipo de consumos porque el valor del libro no está en poseerlo, sino en leerlo”. Asimismo, Hoyos explica que esto sucede porque “se ha democratizado el acceso a la cultura y a la conversación cultural. Ahora, gracias a las redes, cualquier persona puede descubrir libros, recomendarlos y crear comunidad en torno a ellos”.  

Ariane Hoyos en la Libreria Lasai Imagen cedida

Según los datos de la encuesta realizada por RTVE Noticias, un 27% de los encuestados afirma comprar más libros de los que leen, siendo el grupo de 18 a 24 años el más representado dentro de este perfil, con un 39%. A esto se suma la información publicada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, de que en torno al 80% de los jóvenes prefieren el libro en papel porque la estética de las ediciones. Algo que las editoriales han tomado nota y ha proliferado en estos últimos años lo que se conoce como “cantos tintados”.  

En una sociedad que busca estímulos constantes, la compra parece llenar ese vacío. “Creo que como sociedad estamos yendo a un precipicio. Luego volveremos a una vida mucho más tranquila, pero antes tendrá que estallar todo”, opina Esperanza. La autora insiste que no hay grandes villanos: ni editoriales, ni lectores, ni creadores saben aún cómo salir de esta dinámica.  

Quizá la lectura no haya dejado de ser íntima, sino que ha aprendido a mostrarse. Entre páginas, recomendaciones y estanterías llenas, el lector del ahora se mueve entre lo que es, lo que lee y lo que aún espera por leer. Porque en el fondo, incluso en medio del ruido o la incertidumbre, sigue habiendo un momento en el que todo vuelve a ocurrir a solas.  

RTVE

anterior siguiente