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Terapias Asistidas con Caballos: ciencia sobre herraduras en centros pioneros de Aragón

  • Los beneficios de la equinoterapia abarcan mejoras físicas, emocionales, cognitivas y sociales de personas con necesidades muy diversas
  • La única entidad reconocida como centro sanitario especializado en TAC se encuentra en Aragón
Clase de Terapia Asistida con Caballos en Zaragoza
Irene Bueno y Carla Asensio en una clase de Terapia Asistida con Caballos Zaragoza Hípica
IRENE CORTÉS JIMÉNEZ (Alumna del Máster en Reporterismo 360 RTVE Aragón - Unizar)

El silencio del campo se rompe por un sonido rítmico: el paso lento de Indio, un dócil caballo de 15 años de edad. Sobre su lomo, el pequeño Martín* sonríe; a su lado, Irene Bueno y Carla Asensio, sus equinoterapeutas.

En Aragón, las Terapias Asistidas con Caballos (TAC) se han consolidado como una disciplina que fusiona medicina, psicología y rehabilitación, además de los equinos como agentes terapéuticos vivos. Según explica la experta en TAC y doctora en biomedicina por la Universidad de Zaragoza María Climent, “la versatilidad es una de sus grandes fortalezas, su aplicación abarca un amplio abanico de condiciones físicas, cognitivas, emocionales y sociales que suelen entrelazarse entre sí”.

Y así fue en el caso de Martín, a quien diagnosticaron autismo no verbal siendo muy pequeño. El principal objetivo cuando llegó a Zaragoza Hípica era la mejora de su comunicación, una habilidad crucial en las relaciones interpersonales. Su equinoterapeuta y experta en TAC, Irene Bueno, le cantaba siempre la misma canción: “Estaba el señor Don Gato, sentadito en su tejado…”, hasta que un día Martín dijo “tejado”. Ello supuso un hito. “Por primera vez supimos que la información estaba llegando a su cerebro y pudimos empezar a hacer un trabajo conjunto con su logopeda”, explica Irene. Con el paso del tiempo pudieron asignar gestos a determinadas acciones, lo que permitió a Martín ganar independencia progresivamente, tal y como indica su padre, José Luis*.

Sin embargo, los beneficios de la equinoterapia no acabaron ahí para él. El caballo, como animal de presa, es extremadamente sensible al lenguaje no verbal y al estado emocional de quienes lo rodean. “Son capaces de saber cómo estás, antes de que tú mismo lo sepas —añade Irene—. Si el paciente está ansioso, el caballo se inquieta y viceversa.” Esta conexión, como indica su terapeuta, permite romper barreras que en una consulta convencional son más difíciles de sortear que en plena naturaleza. El entorno de las sesiones le proporcionó a Martín un canal seguro para su regulación emocional. “Encontró en el caballo un confidente que no lo juzgaba”, explica José Luis. Además, añade que la interacción con Indio le ha enseñado a interpretar las señales corporales, lo que le ha permitido mejorar sus habilidades sociales.

A Susana*, de siete años, le diagnosticaron prematuridad extrema y déficit de atención. Comenzó en Equicentro con sus dos terapeutas, Marta Mendi y María Climent, con el objetivo de mejorar sus habilidades motoras. “Montar a caballo ha ayudado a Carla a fortalecer los músculos del tronco y de las piernas, al mismo tiempo que ha mejorado la coordinación, el equilibrio y la conciencia sobre su propio cuerpo gracias a ejercicios individualizados y a los impulsos rítmicos que transmite el movimiento del caballo a su sistema nervioso”, comenta Marta.

Equinoterpia: ejercicios de psicomotricidad fina

Ejercicios para mejorar las habilidades motoras encima del caballo IRENE CORTÉS JIMÉNEZ

El plano psicológico es el que más importancia iba cobrando a medida que pasaban las sesiones. Susana sufría A medida que pasaban las sesiones, el plano psicológico es el que más importancia iba cobrando. Susana sufría acoso en el colegio, le tildaban de “torpe” y eso le llevó a vivir muchos años intentando ocultarse. Sin embargo, al verse encima del caballo, “la discapacidad se convirtió en capacidad absoluta. Poder montar a un animal de casi 300 kilos le hacía verse mucho más capaz de lo que ella se creía”, cuenta emocionada Marta. Y añade: “Llegó queriendo ser invisible, pero un día se puso de rodillas encima del caballo y comenzó a gritar ‘¡mira papá, mira mamá, mira lo que hago!’. En la vida les había dicho con orgullo a sus padres que la mirasen, siempre había querido esconderse, ser invisible… sus padres no podían parar de llorar”.

La discapacidad se convirtió en capacidad absoluta. Poder montar a un animal de casi 300 kilos la hacía verse mucho más capaz de lo que ella se creía

“Estas terapias no siempre funcionan, pero la evidencia científica avala que a veces se produzcan estos avances increíbles”, concluye María. Un estudio publicado en la revista Human Movement Science en 2015 por Garner y Rigby confirmó que el patrón de movimiento del caballo es muy similar al de la marcha humana y se transmite a la pelvis del jinete, lo que permite reeducar e incluso rehabilitar el acto de caminar en personas con dificultades de movilidad.

El equipo multidisciplinar: un engranaje de precisión

En los centros de referencia aragoneses, el caballo no trabaja solo. Detrás de cada sesión hay un diseño clínico minucioso. El equipo suele estar formado por un guía ecuestre (encargado de la seguridad y manejo del animal) y un especialista del ámbito de la salud, el cual varía en función de los objetivos específicos de la sesión (puede ser un psicólogo, un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional, un médico…).

El éxito de la terapia no reside únicamente en las propiedades del equino, sino en el engranaje entre estos especialistas y el caballo, el agente terapéutico vivo. “No es un simple paseo, se trata de una intervención segura, multidisciplinar e individualizada”, afirma María de Equicentro.

Los protagonistas de cuatro patas: bienestar animal

Los centros modernos ponen un énfasis especial en el bienestar animal. “Un caballo estresado no puede curar y, además, no podemos beneficiar a los pacientes a costa de torturar a los animales”, afirma la experta María Climent.

La seguridad es lo primero en las terapias y, precisamente, no puede haberla si el caballo está incómodo. María pone un ejemplo: “Una vez, el guía nos dijo que teníamos que parar porque el caballo estaba inquieto. Nosotras no veíamos el peligro, pero nada más bajar al paciente del caballo, el pequeño sufrió un ataque epiléptico. El caballo fue el primero en detectarlo, mucho antes que nosotros”.

En este sentido, no cualquier caballo puede ser empleado para las TAC. En Aragón, estos animales son seleccionados por su temperamento, su morfología, su complexión, su patrón locomotor o la propia aceptación que tengan al trabajar con elementos que se emplean en las TAC (pelotas, espumas…).

El reto de la accesibilidad en las TAC

Las Terapias Asistidas con Caballos fueron relegadas al ámbito de la pseudociencia. Sin embargo, esta clasificación promovió la investigación en el área y permitió que volvieran a ser consideradas ciencias terapéuticas con más fuerza.

A pesar de los beneficios probados, el acceso a estas terapias sigue enfrentando retos. El coste de mantenimiento de los caballos y las instalaciones es elevado, y muchas familias dependen de becas de entidades locales para poder costear las sesiones.

La profesionalización del sector en la comunidad aragonesa es una de las grandes apuestas para conseguir que estas intervenciones sean reconocidas por el sistema de salud público como terapias complementarias. En España, el único establecimiento reconocido como centro sanitario especializado en Terapias Asistidas con Caballos se encuentra en la comunidad aragonesa. Un proceso burocrático largo, en el que nuestra comunidad es pionera.

Pero aún queda la parte más difícil: conseguir que la accesibilidad a estas terapias no se quede a medio galope. Así, Indio podrá seguir ayudando a más niños como Martín y como Susana. El vínculo más poderoso puede ser, a veces, el que no necesita palabras.

*Para este reportaje se han utilizado nombres ficticios para preservar la identidad de los entrevistados.