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'Las últimas palabras', la nueva novela de Carmen Riera

  • Narra la vida en Mallorca del archiduque Luis Salvador de Austria
  • Unas memorias llenas de historia, política, amor y leyenda

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Las mañanas de RNE - 'Las últimas palabras', última novela de Carme Riera

A mediados del siglo XIX, de camino a Dalmacia, donde había una epidemia de peste, el archiduque Luis Salvador de Austria decidió parar en Baleares y su gusto por lo exótico le hizo enamorarse de Mallorca convirtiéndolo en su paraíso terrenal.

Este "hippy antes de los hippies y ecologista de personalidad poliédrica" es el protagonista de Las últimas palabras, la nueva novela de Carme Riera.

"En Mallorca la gente de mi generación tiene al archiduque como si fuera un totem familiar y en mi caso yo he veraneado en tierras que fueron suyas, en la casa Sa Marineta, y quizá mitifiqué todo y cuando lo pude escribir lo hice", ha asegurado en Las mañanas de RNE la doctora en Filología Española, Premio Nacional de las Letras 2015 y miembro de la Real Academia de la Lengua Española.

En este libro hay "un 90% de historia pura y dura envuelta en el celofán de la ficción y muy poco de imaginación, todas las referencias que aparecen están comprobadas", ha explicado la autora.

Historia, política, amor y leyenda

Primo de la emperatriz Sissi, con la que se llevaba muy bien "porque eran iguales, eran unos inadaptados lo único que querían era huir", dice la académica, este hombre refinado y de gran cultura vivía ajeno a todo convencionalismo. Destaca su aspecto físico. "Iba vestido como un mendigo, con manchas en la pechera, le gustaba que le confundieran con un pobre, incluso en alguna ocasión le negaron la entrada a palacio... se ponía el mundo por montero, claro que él se lo podía poner".

Luis Salvador de Austria llevó en la isla balear una vida secreta solo desvelada en estas memorias, dictadas a su secretario en el lecho de muerte, con las que ahora Carme Riera descubre su labor como espía de la corte de Viena, sus ideas sobre algunos de los acontecimientos que cambiaron el mapa europeo del siglo XX, su homosexualidad no reconocida y sus múltiples amores, algunos de ellos trágicos. "Su vida amorosa fue ubérrima", dice Riera, quien también reafirma lo que siempre se ha dicho de él que "era muy feo y eso le tenía muy preocupado. También era gordo y se movía mal. En la ficción yo tomo una serie de referencias y como en cualquier ficción las exagero".

Fue un hombre que amó mucho la isla y respetó su naturaleza hasta el punto de que "pagaba para que no se talaran árboles". Preservó todas sus tierras y creó caminos y miradores "para que la gente pudiera disfrutar de todo ese paisaje". Por lo que Carme Riera tiene claro que si viera la isla en la actualidad "se moriría de pena".

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