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'Clara frente al espejo' o el infierno de la anorexia desde dentro

  • Belén Olías, de 21 años, narra en un libro su batalla contra la enfermedad
  • "Nadie realmente puede entender del todo por lo que pasas", afirma

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Las mañanas de RNE - La batalla de Belén Olías contra la anorexia

Belén Olías siente que ha dejado atrás el infierno de la anorexia que la llevó a querer quitarse la vida, pero reconoce que "cada día es una prueba". "Tienes días peores, días mejores, y siempre existe un rayito de duda de 'lo hago o no lo hago' que obviamente desechas inmediatamente, pero no puedes decir 'nunca volveré a recaer'".

Con el objetivo de conjurar los demonios y animada por los terapeutas, esta joven madrileña de 21 años decidió un día narrar su dura batalla contra la enfermedad. El resultado es una novela basada en su experiencia personal, Clara frente al espejo (Arcopress), que espera pueda ayudar a otras personas que, como ella, han llegado a sentir asco de sí mismas.

Belén Olías, en los estudios de RNE.
Belén Olías, en los estudios de RNE.

Belén Olías, en los estudios de RNE. rne

"Hay una fase en la que crees que tu cuerpo cambia minuto a minuto, entonces tienes que ir a comprobarlo en el espejo. Luego ya pasé a otra etapa en la que, básicamente, y dicho de manera muy cruda, me odiaba tanto que ni soportaba mirarme en el espejo", ha explicado la autora en Las mañanas de RNE, donde ha confesado que antes de ansiar el suicidio comenzó a autolesionarse en las piernas, los brazos y el viente.

Al principio se hería con un cúter pero, cuando sus padres lo averiguaron, pasó a desmontar cuchillas de afeitar. "Tienes tanto dolor dentro -cuenta- que cualquier cosa que mínimamente te ayude a olvidarlo, aunque sea hacerte daño por fuera, te alivia aunque sea por unos segundos, y esos segundos valen mucho en ciertos momentos".

La atención psicológica y el apoyo de su familia y amigos no parecían suficiente: "Me sentía sola porque nadie realmente puede entender del todo por lo que estás pasando". Fue cuando comenzó a buscar la muerte. "En ese instante no piensas en todo lo que dejas atrás, sino en que te quieres ir, y los demás poco importan en ese tema", afirma.

La única vía que entonces puede evitar el suicidio es el ingreso en una clínica. Belén pasó seis meses en una de ellas y otros seis en régimen de hospital del día. Lo hizo justo a tiempo. "Me di cuenta de que lo que tenía era grave y tenía que solucionarlo o no había solución".

Ahora que está "curada", es consciente de que solo el enfermo tiene la llave para encontrar la salida. "Si tenía problemas antes, ahora también, como todo el mundo. Es tu forma de ver las cosas y cómo las gestionas lo que cambia, y eso es realmente lo que te da vida, cómo lo afrontas".

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