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REPORTAJE

Framing Britney Spears: la historia de un juguete roto

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 Framing Britney Spears: la historia de un juguete roto
PLAYZ

“Yo estoy donde estoy porque tengo control. Tienes que tenerlo. De lo contrario la gente te atrapará”, decía Britney en su día sin saber lo que el futuro le tenía preparado. Palabras que recoge el documental para empezar a contarnos la historia del espectacular ascenso y la todavía más espectacular caída de la Princesa del Pop.

El documento audiovisual del New York Times va directo al grano y nos traslada a la situación actual de Britney, atada legalmente a su padre, quien a día de hoy todavía tiene su custodia legal. Spears lleva desde 2008 sin capacidad legal para tomar decisiones por su propia cuenta.

Comienza con las imágenes de las manifestaciones que tuvieron lugar fuera de las audiencias de los juicios de Britney contra su padre este pasado 2020. Bajo las consignas de “Justicia para Britney” o “Britney libre” un grupo de fans se agolpan pidiendo que se la libere de la tutela paterna que arrastra desde hace 13 años.

¿Es bueno para ella? ¿Es lo que realmente necesita?, nos plantea el New York Times. Jaime Spears, su padre, es ahora el encargado de manejar sus ganancias. Ahora mismo él es quien tiene el control de su carrera, lo cual ha llevado a la cantante a tomar la decisión de que no trabajará más en beneficio de éste.

¿Cómo llegó la artista a este punto?

El documental repasa su exitosa carrera desde muy pequeña cuando ya despuntaba como niña prodigio de la canción. Nos acerca a sus orígenes humildes: sus padres como gente trabajadora y preocupada por la gestión del patrimonio que Britney ya estaba generando. Una familia que apenas llegaba a fin de mes y que no quería desperdiciar el talento de su hija. Si querían ver su ascenso tenían que invertir en ella, pero no tenían ni el tiempo ni el dinero para llevarla a las audiciones. “Fue un momento difícil”, comenta la agente que tenía de niña.

Era 1997 y Britney acababa de firmar su primer contrato discográfico. Su álbum debut, Baby One More Time, se acababa de publicar rompiendo con la tendencia exclusiva de las Boy Bands y alzándole hasta el Grammy pocos años después con su single “Toxic”. Spears tenía por entonces 15 años y necesitaba la figura de un adulto que la acompañara a Nueva York, pero sus padres no podían hacerlo porque tenían que trabajar y cuidar de su hermana pequeña. Así que Felicia Culotte, amiga íntima de la familia y agente personal de Spears durante sus primeros años, asumió su tutela. “Era tan seria y concentrada”, comentaban quienes la conocían.

El documento muestra cómo se fraguó el lanzamiento de la carrera de Britney con actuaciones en centros comerciales, escuelas y sus primeras actuaciones en TV. Desató un fenómeno adolescente imparable. “De la noche a la mañana eres famoso. Es raro”, declaraba una jovencísima Britney.

El acoso de los paparazzis

Britney se había convertido en la Princesa del Pop y su vida parecía ser propiedad de todos los americanos. En esta parte el New York Times destaca el machismo que tuvo que aguantar desde niña. En una entrevista con tan solo 11 años, por ejemplo, un presentador le preguntaba si tenía novio y acto seguido se ofrecía él mismo ante la ausencia de éste.

Más adelante en otra entrevista, la artista se enfrenta a un comentario directo sobre sus pechos. Y luego, llega su relación con Justin Timberlake y la presión mediática empeora tras la ruptura. A ella se la vendió como la rompe corazones y a él como el perfecto caballero dañado. Él era la víctima y ella la arpía a la que las madres de América odiaban.

“Hay cosas ahí afuera que se han dicho sobre mí que no son completamente ciertas”, esta es una de las frases que pronuncia Britney al inicio del documental. Coincidiendo con el escándalo de Monica Lewinsky, el estilo Lolita que vendía Britney empezó a resultar molesto para una parte de la sociedad americana. Su aspecto estaba en boca de todos y no pasaba el escrutinio del Estados Unidos más conservador. A pesar de todas estas presiones, Britney tomaba las riendas de su propia carrera y decidía en consecuencia. Ella tenía el control sobre lo que se hacía en sus shows.

Más tarde vino Kevin Federline y la demostración de que Britney quería “vivir”, tener su propia vida. Fue entonces, por 2004, cuando se comprometieron y la opinión pública se volvió loca de nuevo. En esta etapa vemos como Britney goza de una buena relación con la prensa, a pesar de que los paparazzi la persiguen a todas horas. La exposición mediática era enorme, las revistas se llenaban de chismes y fotos de su vida con Federline. Pero llegó su primer hijo y con él la presión mediática se hizo insoportable. Los paparazzis la fotografiaban en cada esquina y aprovechaban cualquier descuido para tacharla de mala madre.

Britney no puede más

Después dar a luz a su segundo hijo, Britney se divorcia de Kevin y solicita la custodia exclusiva de sus hijos. Acto seguido viene la separación y llegan las noches de fiesta con sus amigas Paris Hilton y Lindsay Lohan. El acoso mediático se hace insostenible. “Estoy asustada. Tengo miedo”, afirma Britney en varias ocasiones donde es asaltada por los fotógrafos en la calle.

Framing Britney Spears también entrevista al paparazzi Daniel Ramos, conocido por ser el fotógrafo al que Spears atacó con un paraguas. Él mismo comenta que las fotos de los momentos más delicados de la artista se vendían por cifras descomunales. En uno de esos se ve cómo Spears trata de escaparse de los focos, derrumbándose en entrevistas al explicar que su mayor deseo es que acabe esa persecución.

"Nunca nos dio ninguna pista o información que diera a entender: ‘No les aprecio, déjenme en paz'", defiende Ramos durante el documental. A lo que la entrevistadora le responde: "¿Y cuando dijo: 'Déjenme en paz'?".

Britney era la gran perjudicada, aunque todo su alrededor se estaba lucrando. Se rapó la cabeza, perdió la custodia de sus hijos y llegaron las especulaciones sobre su salud mental, sus ingresos en centros de rehabilitación y hospitales dieron lugar a numerosas portadas.

Estas crisis sirvieron para que la justicia concediera la tutela legal a su padre. Una medida en principio temporal, pero que todavía sigue vigente, y que Framing Britney Spears trata de analizar. Para ello, intervienen activistas del movimiento Free Britney que creen que la cantante está siendo controlada en contra de su voluntad. Además, hubo una campaña en redes que decía que la artista estaría lanzando mensajes subliminales en código para que la gente la rescatara.

El pasado noviembre, la estrella del pop perdió un intento legal por retirar la tutela a su progenitor. Él, por su parte, siempre ha defendido su rol y asegura que está protegiendo a su hija frente a "aquellos con intereses egoístas y que buscan hacerle daño".

El 11 de febrero tendrá lugar la próxima vista del juicio que podría hacer recuperar a Britney su ansiada libertad. De hecho, en una nota al final del documental, el NYT señala que trató de contactar a la artista para pedirle que participara, pero "no está claro si recibió esas solicitudes".

The New York Times está recibiendo numerosos halagos de críticos y seguidores de la estrella por revivir el movimiento #FreeBritney. Y otras no tan positivas que señalan que este documental no llega a conclusiones concretas sobre las verdaderas circunstancias mentales, legales o financieras de Spears.

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