La escritora colombiana Margarita García Robayo gana el Premio Herralde de novela

  • Su novela, Querida Sharik, es una un autoficción sobre sus ancestros esclavos en el Caribe colombiano
La escritora colombiana Margarita García Robayo.

La escritora colombiana Margarita García Robayo.Anagrama

RTVE.es

La escritora colombiana Margarita García Robayo (Cartagena de Indias, Colombia, 1980) ha ganado el Premio Herralde de Novela, que concede la editorial Anagrama, por la obra Querida Sharik, un autoficción que cuenta su propia investigación sobre sus ancestros esclavos en el Caribe colombiano.

García Robayo , que firmó su manuscrito con el seudónimo Orika Biohó, se ha impuesto entre las 2.223 novelas presentadas al galardón, dotado con 25.000 euros. La premiada, afincada en Buenos Aires, es autora de las novelas Hasta que pase un huracán, Lo que no aprendí y Educación sexual, así como de varios libros de cuentos, entre los que destaca Cosas peores, ganador del Premio Literario Casa de las Américas 2014.

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Según un comunicado de Anagrama, la narradora de la historia es una mujer del Caribe colombiano que vive en otro país. Un día, casi como un juego, decide hacerse un test genético que rastrea su ancestralidad. Es así como descubre que su primer ancestro fue una mujer nacida en Angola hace unos ochenta mil años y se interesa por su figura. La única manera de que un ADN de Angola llegara al Caribe colombiano era a través del comercio de esclavos. Empeñada en acercarlos a su origen, planea unas vacaciones con sus hijos a una isla caribeña, pero su exmarido le cambia los planes y se ve obligada a viajar sola.

En la isla se embarca en una suerte de correspondencia con su antepasada, pero las cartas encuentran también otras destinatarias. Le escribe a su abuela, a su madre, a su tía, a su hermana y a sus primas y hasta a la mujer que las cuidó de chicas, exponiendo memorias tan hilarantes como crueles, tan arbitrarias como certeras. Al mismo tiempo, la vida cotidiana en la isla se abre paso en forma de un vecino gringo con quien ensaya fantasías eróticas, atardeceres deslumbrantes, lluvias torrenciales, pájaros exóticos, videollamadas con sus hijos, perros vagabundos y quemas de basura que por momentos los zambullen en un humo espeso y perturbador.