Los niños víctimas de violencia en el hogar atendidos por la Fundación ANAR aumentan un 75 % en cinco años

  • El padre es el agresor en casi la mitad de los casos y las niñas son las principales víctimas
  • "Es una violencia difícil de estudiar porque en muchas ocasiones está oculta", dicen desde la fundación
Plano medio de un hombre tenso de espaldas en primer plano frente a una mujer y un niño acurrucados en un sofá.

Violencia doméstica en el hogarGetty

RTVE Noticias

El número de menores víctimas de violencia en el entorno familiar atendidos por las líneas de ayuda de ANAR han aumentado un 75 % en cinco años, según ha revelado este miércoles esta fundación dedicada a la ayuda a niños y adolescentes en riesgo, cuyos datos apuntan a que las niñas son las principales víctimas y el padre es el agresor en la mitad de los casos.

En concreto, el estudio 'Violencia intrafamiliar en la infancia y adolescencia según género: tipología, causas y consecuencias' analiza 27.138 casos de menores que la han sufrido y han sido atendidos por ANAR entre junio de 2020 y junio de 2025. "Es una violencia difícil de estudiar porque en muchas ocasiones es una violencia oculta", ha señalado Benjamín Ballesteros, director técnico de la fundación, en una presentación ante la prensa.

"Nuestras líneas de ayuda siempre están fundamentadas en el anonimato, en la confidencialidad. Todas las personas que estamos ayudando, menores de edad y sus familias, sin duda están recibiendo el apoyo esencial de un equipo de profesionales", ha agregado.

Crecen la violencia de género, las agresiones sexuales y el abandono

La violencia más frecuente en los hogares es el maltrato físico (34,9 %) y psicológico (29,4 %).

"Cuando nos llaman para hablarnos de maltrato físico, se han referido a golpes, empujones, quemaduras, ataduras, morder, tirado del pelo, sacudido, pegado, vejado, humillado", ha indicado Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda de Fundación ANAR. "Al final está en juego la seguridad, la integridad y el bienestar de los menores que nos han llamado por estas formas de violencia que realmente no sabemos que están sucediendo, pero desde las lineas de ayuda de ANAR atendemos diariamente. Esto sucede a día de hoy en nuestro país", ha recalcado.

Respecto a la violencia psicológica, en las llamadas, los niños y adolescentes se refieran a "insultos, amenazas, vejaciones y humillaciones del menor de edad incluso delante de otras personas, lo que va a lesionar enormemente su autoestima y seguridad".

En cuanto a las problemáticas, las que más han crecido en estos cinco años son la violencia de género (237,4 %), agresiones sexuales (116,6 %) y abandono (97,6 %).

Las mujeres, las principales víctimas

El informe de ANAR revela que las mujeres son, con el 60,2 % de los casos, las principales víctimas, frente al 39,7 % en los varones y un 0,1 % de personas consideradas no binarias. Asimismo, hay una sobrerrepresentación de mujeres en la agresión sexual (80,8 %), en maltrato físico (59,3 %) y maltrato psicológico (60,8 %). Otro dato clave es que el 24,9 % de las víctimas presenta alguna discapacidad, donde la presencia de varones es mayoritaria (66,4 %) y se refleja una especial vulnerabilidad en las familias monoparentales encabezadas por mujeres, sobre todo por falta de recursos. Pero también las migrantes: casi la mitad de las víctimas son de origen extranjero.

En lo que respecta a la edad, el 43,5 % tienen entre 13 y 17 años, mientras que las de 9 años o menos suponen un 37,8 % del total y son más susceptibles de sufrir abandono y violencia de género en el entorno. Una lacra que afecta al fracaso escolar: el 73,4 % de las víctimas tiene un rendimiento escolar medio o bajo. Estos porcentajes son más altos en los escenarios donde aparecen el abandono y el maltrato físico.

El padres es el agresor casi en la mitad de los casos

En el 48,5 % de los casos se identifica como agresor al padre, en el 28,6 %, la madre, y ambos progenitores en el 12,2 %.

El padre es el principal agresor en todos los tipos de violencia. Y en las agresiones sexuales predominan claramente las figuras masculinas -padre, padrastro, primo, hermano, tío, abuelo, etc.-, mientras que la participación de mujeres supone un 4,2 %.

Los datos del estudio reflejan la cronicidad y severidad de las situaciones de violencia en el seno del hogar, ya que más de seis de cada diez casos ocurren a diario, y en el 77,6 % la violencia dura más de un año. Además, ocho de cada diez tienen gravedad alta y siete de cada diez urgencia alta.

La salud mental, principal problema asociado

Pese a la gravedad de estas situaciones, solo el 26,3 % de las víctimas había recibido tratamiento psicológico cuando contactó con la fundación. El estudio identifica factores de riesgo a nivel individual, familiar y social. Entre ellos: problemas de salud mental, consumo de alcohol y drogas, estrés por la crianza, uso inadecuado de la tecnología, familias con un solo progenitor sin apoyo, situación de desempleo o desventaja económica.

La salud mental es, según el estudio, el principal problema asociado a todas las formas de violencia intrafamiliar, con mayor impacto en la agresión sexual (63,2 %) y el maltrato psicológico (61,9 %). En el caso de las mujeres, la autolesión es el mayor predictor de violencia intrafamiliar.

Pero las familias también están afectadas por problemas salud mental. En los casos de abandono destacan las adicciones, la pobreza infantil y los conflictos por separación, custodia y régimen de visitas. Mientras que en el maltrato psicológico predominan los conflictos de separación y las dificultades de relación entre los miembros de la familia.

La función de ANAR

ANAR prestó orientación psicológica, jurídica y social, considerada la de mayor complejidad, en el 78,9 % de los casos. En el marco de la orientación jurídica y social realizó 69.750 derivaciones a recursos externos -como fuerzas y cuerpos de seguridad, abogados o juzgados-, y tuvo que llevar a cabo 9.962 intervenciones en organismos jurídicos y sociales en casos graves.

La fundación recalca que es importante que los menores conozcan sus derechos, entre ellos, vivir sin violencia y en un entorno seguro. Sonsoles Bartolomé, directora del departamento jurídico de las líneas de ayuda, ha incidido en la relevancia de que puedan aprender a identificar las distintas formas violencia. En las llamadas recibidas se dan cuenta de que hay tipos de violencia que tienen normalizada, como los insultos, la humillación o el aislamiento. "Es fundamental que las reconozcan como tal para pedir ayuda”, ha agregado.