La recogida de la aceituna ya está marcha: el sector espera un 23% más de producción, pero teme un desplome de precios
- Agricultura prevé una cosecha de 1,6 millones de toneladas, a la que se sumarían 357.000 toneladas del año pasado
- El sector denuncia que "sobra" aceite español porque se está importando más de países como Túnez o Marruecos
El sector olivarero afronta una campaña de recogida "agridulce". Según las estimaciones del Ministerio de Agricultura para la campaña 2026/2027, se van a producir 1,6 millones de toneladas de aceite de oliva este año. Esta cifra es un 23% superior a la del año pasado y se sitúa en niveles de una campaña "media-alta". Se queda, de hecho, cerca del récord histórico que se alcanzó en 2018/2019, cuando España superó los 1,79 millones de toneladas.
Las lluvias de las últimas semanas han ayudado a conseguir este hito. Sin embargo, ese aumento en la producción —que desde fuera podría entenderse como una buena noticia— es preocupante para los agricultores, que ya tienen experiencia en que una cosecha abundante junto al remanente de la anterior produce una acumulación de excedente y hunde los precios en origen.
Los olivicultores advierten de que a la gran cosecha nacional se suma la entrada de producto procedente de terceros países como Turquía, Marruecos o Túnez con costes de producción más baratos. Esto ha provocado que en las almazaras españolas quede una importante cantidad almacenada. De hecho, a los 1,6 millones de toneladas que se espera producir, se añaden unas 357.000 toneladas guardadas de la temporada pasada, lo que colocará, según las previsiones, la disponibilidad total de aceite en España cerca de los 2 millones de toneladas.
Ante estas cifras, los agricultores exigen al Gobierno que active el mecanismo de almacenamiento privado contemplado en la normativa europea para retirar temporalmente aceite del mercado y frenar el desplome de los precios.
Los agricultores exigen que se aplique el mecanismo de retirada de oferta
Este sistema funciona como un "dique de contención" para regular la oferta y la demanda. No consiste en tirar el aceite, sino en congelar el mercado para evitar un mayor desplome de precios. A nivel europeo está regulado por el Artículo 167 bis del Reglamento (UE) nº 1308/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo.
Esa norma permite que cuando los precios en origen caen por debajo de los costes de producción, las cooperativas y almazaras puedan retirar de forma obligatoria o voluntaria un porcentaje del aceite -en este caso, los agricultores están pidiendo hasta el 20 % de la cosecha-. Ese aceite se precinta y se guarda en bodegas durante unos meses. Al haber menos aceite disponible de golpe en el mercado, la industria se ve obligada a pagar más por el aceite que sí queda libre, logrando así que los precios de origen suban o se estabilicen. Cuando el mercado se recupera, el aceite guardado se libera de forma escalonada.
Organizaciones agrarias como COAG, UPA o ASAJA han pedido que el mecanismo se aplique ya. Sin embargo, desde el Ministerio de Agricultura se ha pedido al campo "rigor" y "prudencia" antes de activar la norma. Según Agricultura, las comunidades autónomas disponen de todo el mes de octubre para ajustar sus cifras de aforo para, a mediados de noviembre, conocer el dato definitivo de stock.
"Con todos estos datos, en la primera quincena del mes de noviembre se producirá la toma de decisión por vía de resolución de la Dirección General de Producciones y Mercados", ha avanzado el ministro Luis Planas. El titular de Agricultura ha recordado que se trata de una "medida extraordinaria" que nunca se ha aplicado hasta la fecha.
Sin embargo, los agricultores no comparten la espera: "No entendemos el retraso", ha denunciado Rafael Sánchez de la Puerta, presidente del sector de Aceite de Oliva de cooperativas agro-alimentarias de España y director general de director general de Dcoop. A su juicio, "era mucho mejor haber activado el mecanismo en octubre, cuando empezaba la campaña" para ayudar a regular los precios desde el principio.
¿Por qué España compra aceite de fuera?
España, el mayor productor mundial de aceite de oliva, ha importado unas 95.000 toneladas de aceite procedentes directamente del norte de África y Oriente Medio en los primeros siete meses del año. La mayoría, un 74% del total y unas 70.000 toneladas, de Túnez. Por detrás va Marruecos con unas 19.000 toneladas y un 20%. Los restos, en torno a un 6%, proceden de Turquía, Siria, o Egipto según datos del Ministerio de Comercio. La Unión Europea mantiene acuerdos comerciales preferenciales con estos países y les otorga cupos de importación libres de aranceles, lo que facilita que este producto entre a competir directamente con el nacional.
¿Pero para qué lo usamos aquí? Las grandes envasadoras y comercializadoras españolas compran este aceite barato de fuera, lo mezclan o lo envasan en España y luego lo reexportan a mercados internacionales, como Estados Unidos o Asia. Esto les permite mantener cuotas de mercado globales y competir en precio en el extranjero, aunque inunde y sature el almacenamiento interno de las almazaras del país.
"Esos países nos están haciendo dumping laboral, allí los costes sociales son mucho más bajos" denuncia a RTVE Noticias Luis Carlos Valero, portavoz de la sectorial de aceite de oliva de ASAJA, "lo que ocurre es que esas importaciones son necesarias para homogeneizar los sabores y los olores de los aceites cada cosecha, para que el consumidor no note grandes diferencias de año en año", explica.
El sector denuncia que trabaja a pérdidas
Ante un escenario como el actual, los agricultores vaticinan que ellos mismos van a tener que regular la producción renunciando a parte de la cosecha: "El año pasado se quedó aceituna en el suelo, no merecía la pena recogerla, y este año vamos por las mismas trazas", denuncia Luis Carlos Valero: "Con el incremento de costes que hemos sufrido por la subida del gasóleo agrícola y de los fertilizantes, estamos fuera del mercado, no hay tutía", concluye el portavoz de ASAJA.
Además, "cuando hay un mercado a la baja, nadie compra porque todo el mundo piensa: ¿para qué voy a comprar hoy si mañana aspiro a que esté más barato?", añade Rafael Sánchez de la Puerta.
Según cálculos de COAG, producir un kilo de aceite en olivar tradicional cuesta 4,70 euros, en sierra 5.30. "Es un 57% más que en 2020", denuncia la organización agraria. Sin embargo, añaden, "al agricultor se le paga a 3.30 euros. Pierde 1,40 euros por litro". Ante este contexto, explica que "el 75% del olivar español está en pérdidas o al borde de la quiebra".
Denuncia que es un escenario "nefasto" para las más de 350.000 familias "que viven del olivar en España" en el que "no se está cumpliendo la ley de cadena alimentaria" que impide trabajar a pérdidas. Los olivareros, representados por las organizaciones ASAJA, COAG y Unión de Uniones, plantearán sus reivindicaciones con una tractorada el 28 de octubre en Madrid ante el Ministerio de Agricultura.