El otro boom de la IA: los centros de datos se convierten en el activo inmobiliario de moda para invertir
- La potencia actual desplegada en España, de 350 MW, se podría multiplicar por diez en 2030
- La burbuja de la IA podría impactar en los proyectos todavía no construidos y en los usados para entrenar modelos
Los centros de datos se han convertido en la niña bonita de los activos inmobiliarios alternativos para invertir. Los fondos han puesto sus ojos en estas infraestructuras, imprescindibles para el entrenamiento de los modelos de Inteligencia Artificial y para garantizar el correcto funcionamiento de cualquier aplicación, desde el correo electrónico a los servicios de streaming. Sobre el papel, España reúne las condiciones ideales para el desarrollo de esta industria, pero aunque los datos de crecimiento apuntan a un negocio redondo, todo se podría torcer si la burbuja de la IA -si es que existe- termina por explotar.
En España, hay cerca de 130 centros de datos, con una capacidad de 350 MW, según datos de finales de 2025, pero el sector espera un auténtico boom para los próximos años. De aquí a 2030 la potencia instalada podría multiplicarse hasta los 3.000 MW en el escenario más favorable, según una proyección de Spain DC, la asociación que representa a la industria. La inversión prevista en el mismo periodo para la construcción de nuevos centros es de 67.000 millones de euros.
Son estas cifras las que explican por qué los fondos de inversión y las socimis -sociedades cuyo principal objeto es la adquisición de bienes inmuebles, ya sean casas, hoteles u oficinas, para su arrendamiento- están reservando en sus carteras cada vez más espacio a los centros de datos.
"Alojan servicios que empresas y particulares utilizan cada vez más: almacenamiento, computación en la nube y, ahora, inteligencia artificial. Además, un centro que dispone de conexión eléctrica, fibra y clientes contratados reúne condiciones difíciles de replicar rápidamente y eso puede sostener ingresos durante años", señala Leandro Escobar, profesor de Economía de Comillas ICADE y experto en mercado inmobiliario, sobre los motivos que explican la fiebre inversora en estos activos.
En la misma línea, Rodrigo Yagüe, profesor de OBS Business School y director de RS Corporate Finance, señala el "crecimiento explosivo de IA" y el nicho por el que han decidido apostar los fondos, "la infraestructura física que hace posible que esa tecnología pueda desarrollarse".
Una muestra de la ebullición que vive el sector es que varias de las ponencias y mesas redondas que se han celebrado en The District, el encuentro inmobiliario que ha acogido Ifema esta semana, tenían por objeto los centros de datos. Desde cómo están reconfigurando la inversión global y cómo se financian al papel que juegan en la soberanía digital.
El potencial de España
En los últimos años, España ha comenzado a despuntar como uno de los nodos europeos que mejores condiciones reúne para la construcción de centros de datos. Madrid, Barcelona y Zaragoza son las tres provincias que más proyectos concentran, ya estén en funcionamiento o previstos. El primer motivo que explica el potencial de España es, sencillamente, geográfico. "Estamos a una distancia perfecta de cuatro continentes. Nosotros lo medimos en milisegundos, que es lo que tarda un paquete en ir y volver. Estamos a 60 milisegundos de cuatro continentes, lo que nos posiciona por defecto como una potencia de comunicación de data centers porque además tenemos mucho cable submarino", explica Paco González, CEO de Quetta Data Centers.
Y al buen posicionamiento geográfico se suma "un suelo y unos costes relativamente competitivos", remarca Yague, y acceso a energías renovables, talento y buena infraestructura, añade González. No obstante, "el sector tiene un reto bastante grande con el acceso a las redes. Tú puedes tener muchas renovables, pero no puedes duplicar de un año para otro la capacidad instalada porque no tenemos redes para ello y ahí se puede producir un cuello de botella. Habrá que ver si estos anuncios se convierten en proyectos, en capacidad realmente conectada y operativa", advierte Yague. "Estamos en un punto perfecto para el desarrollo de data centers. Como país, si tenemos una estrategia correcta, podríamos ser una gran potencia en los próximos años", subraya el CEO, en referencia al Real Decreto que ha preparado el Gobierno para ordenar la construcción de centros de datos.
El texto no ha gustado nada en el sector, que considera que impone condiciones inasumibles. El punto que más críticas ha levantado es el que estipula que los centros de datos deberán cubrir su propio consumo energético con un 80% de energías renovables de nueva generación y justificar dicho porcentaje hora a hora. "Para cumplir con este requisito tengo que mirar a la eólica y a la hidráulica y los permisos que necesito para ponerlas en funcionamiento son superiores a los plazos que tengo para adaptarme a la ley", resume González.
El CEO de Quetta, con un proyecto en construcción en Madrid y otro en Barcelona y especializado en centros de datos ecosostenibles, remarca que "la polémica no ha sido por qué se plantea, sino por cómo se plantea, cómo se aterriza". En función de cómo se redacte finalmente el texto, el sector teme una fuga de proyectos. "El dinero es prudente y lo que va a buscar siempre es la regulación más estable posible. En el momento en el que mueves un poco la caja, por poco que sea y generes cierta incertidumbre, que en este caso no es precisamente pequeña, el inversor va a mirar en qué otras regiones puede invertir", defiende. "No obstante, estamos convencidos de que llegaremos a un acuerdo con parámetros razonables. Lo que ha faltado aquí es un análisis técnico", zanja González.
Las dudas sobre la IA
Pero más allá de la incertidumbre que ha generado en el sector el Real Decreto, que el Gobierno espera poder aprobar en octubre, otro nubarrón asoma en el horizonte. El llamamiento de los grandes de la IA a frenar el desarrollo de los modelos más avanzados y el temor de algunos analistas a que el sector esté alumbrando una burbuja y la posibilidad de que esta termine por estallar, podría golpear a la construcción de centros de datos.
"Si las grandes tecnológicas reducen sus planes de expansión, los primeros afectados serían los campus todavía sin clientes firmes y concebidos principalmente para entrenar nuevos modelos. Los centros que ya prestan servicios de nube, alojan datos o atienden aplicaciones existentes tendrían una demanda más diversificada", explica Escobar, el profesor de Economía de ICADE, sobre la primera de las cuestiones, el anuncio de levantar el pie del acelerador.
Sobre la segunda posibilidad, que el sector de la IA esté creciendo sobre una burbuja Escobar precisa que "podría producirse una corrección importante del valor de algunos proyectos, con obras aplazadas, financiación más cara y una selección mucho más estricta de emplazamientos". El riesgo sería mayor, añade, para quien haya adquirido suelo o haya comprometido una inversión "confiando en una demanda futura todavía no contratada".
Por el contrario, González no comparte el análisis sobre el impacto que podría tener en los centros de datos el frenazo de la Inteligencia Artificial y lo explica con un ejemplo: "La IA tiene dos componentes, uno es el entrenamiento, que es el que cubre las instalaciones más grandes, es como el alumno que está estudiando una carrera. Y luego tenemos la inferencia, que es cuando ya ha terminado la carrera y ese médico ya está pasando consulta. Para la inferencia necesitas centros de datos como los que construimos nosotros, porque no creo que afecte al despliegue de la plataforma necesaria para que la tecnología funcione", concluye.