El combustible dispara los costes del campo y duplica los de la pesca en Cantabria
- Ganaderos alertan de la pérdida de rentabilidad
- La flota pesquera amenaza con forzar el amarre de los barcos
El encarecimiento del combustible vuelve a presionar las cuentas del sector primario en Cantabria. Ganaderos y pescadores afrontan un aumento en uno de sus principales gastos, imprescindible tanto para mover la maquinaria como para que los barcos puedan salir a faenar. Una subida que llega, además, en un momento en el que aseguran que sus ingresos están estancados.
En el campo, el gasóleo es necesario prácticamente a diario. Tractores y otra maquinaria se utilizan para trabajar las fincas, recoger la hierba, sembrar o alimentar al ganado. Fidel, ganadero de vacuno con más de 100 cabezas de ganado, resume así la situación: "lo que está claro es que en este plan no vamos bien. No hay rentabilidad de explotaciones como para seguir adelante".
En su explotación consume alrededor de 9.000 litros anuales. Teniendo en cuenta como referencia los precios oficiales, hace un año ese consumo suponía unos 8.550 euros. A precios actuales, superaría los 13.000 euros. Es decir, Fidel tiene que pagar alrededor de 4.600 euros más en un solo año de diferencia.
Fidel trabaja con el tractor en su explotación de Valdáliga, Cantabria RTVE Cantabria
Pero el problema va más allá del depósito. El combustible encarece también los piensos, los cereales o los trabajados contratados. Pero mientras producir cuesta cada vez más, los ganaderos aseguran que no está acompañado por una evolución similar de sus ingresos. "La carne ha bajado y la leche bajó y no sube. Ese es el problema", explica Alberto Ortega, ganadero y miembro de la junta directiva de UGAM. Una situación que, según Ortega, puede acelerar el abandono de algunas explotaciones, especialmente entre quienes cerca de jubilarse. "Hay ganaderos de 63, 64 años que dicen: "No lo espero. Cierro"", asegura.
El combustible también aprieta en el mar
Este mismo problema se traslada a los puertos. El combustible representa uno de los principales gastos de la flota y su peso aumenta cuando los barcos tienen que recorrer mayores distancias para encontrar el pescado.
En plena costera del bonito, una embarcación puede llegar a repostar alrededor de 20.000 litros cada diez o doce días. Hace un año, repostar esos 20.000 litros suponía un desembolso de alrededor de 12.000 euros. Ahora, con el gasóleo pesquero en torno a 1,27 euros el litro, el coste supera los 25.000 euros. En un año, el gasto en combustible para un mismo repostaje se ha más que duplicado. Sergio Valle, presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cantabria y patrón mayor de Colindres, resume el impacto con esta frase: "Ese pescado de bajo coste es salir a la mar, cambiar dinero por petróleo".
Puerto de Colindres, sin barcos en plena costera del bonito RTVE Cantabria
El aumento del precio obliga a invertir mucho más dinero antes incluso de saber con cuánto pescado regresará a puerto. La rentabilidad depende de que las capturas permitan compensar ese desembolso y el resto de los costes de cada salida. "En el momento que empiece a fallar un poco la captura, pues no será para nada rentable", advierte Valle.
La preocupación es aún mayor para las artes menores, con menos margen para asumir el encarecimiento de los combustibles y después, además, de una mala campaña del verdel. Un escenario que reduce todavía más la capacidad de estas embarcaciones para absorber el aumento de costes.