El brote de ébola en República Democrática del Congo sigue siendo "masivo" y aún no ha alcanzado su pico, apunta la ONU
- El brote, el peor de la historia del país, ha acabado con la vida de 3.500 personas desde que se declaró, hace cuatro meses
- Preocupa especialmente la región de Kivu del Norte, donde se concentran la mayoría de los últimos contagios registrados
Los esfuerzos por controlar y mitigar el brote de ébola que asola el noreste de la República Democrática del Congo parecen estar dando resultados. Con todo, los funcionarios de la ONU encargados de gestionar la epidemia han pedido cautela: "Sigue siendo una epidemia mortal y masiva. Hay algunos avances, pero, aun así, en otras zonas seguimos observando un aumento de casos", ha declarado Julien Harneis, coordinador especial en la región.
Las autoridades sanitarias congoleñas publicaron el pasado lunes un informe en el que aseguraban que el punto álgido del brote pudo haberse alcanzado en la tercera semana de agosto. Preguntado por este documento, Olivier le Polain, de la Organización Mundial de la Salud ha ofrecido una valoración más conservadora: "Es demasiado pronto para afirmar con seguridad que hemos superado el pico. Sabemos por experiencias pasadas que una epidemia puede dar señales iniciales de mejora para luego volver a empeorar bastante rápido. Claramente no estamos en una situación en la que podamos bajar la guardia" ha apuntado, por lo que apuesta por "redoblar los esfuerzos" para asegurar que se siga aprovechando "el impulso y los avances iniciales".
“Es demasiado pronto para afirmar con seguridad que hemos superado el pico“
Con motivo de los cuatro meses desde la declaración del brote, los funcionarios han trasladado en una rueda de prensa en Ginebra los datos que el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) ha contabilizado en esta epidemia. Hasta el 13 de septiembre se han registrado 3.510 fallecidos y 7.258 casos confirmados.
El número de pacientes que consiguió superar la enfermedad desde el inicio del brote asciende a 1.726, mientras que 905 están en una situación de aislamiento u hospitalización. Esto eleva, por el momento, la tasa de letalidad de esta cepa al 48,4%, ligeramente por encima de lo contabilizado hace un mes. Asimismo, la tasa de rastreo de contactos se sitúa en el 78,6 %.
Una cepa sin tratamiento (todavía)
Para los funcionarios de la ONU, la alta mortalidad registrada en este brote se debe a la cepa de virus, la Bundibugyo, menos letal que la Zaire, responsable de los anteriores brotes acontecidos en el país, pero que actualmente carece de tratamientos específicos. Esto ha provocado que las contramedidas desplegadas hayan sido menos eficientes que de costumbre.
A esto se suma los problemas en la detección de contagios y, particularmente en los enterramientos de los fallecidos, que no siempre se realizan de manera segura y se convierten en focos de contagio después de su defunción, alerta la OMS.
El resultado ha sido una expansión vertiginosa por todo el noreste del país. El brote ya afecta a 62 zonas de salud de siete provincias —de las 26 que tiene la RDC—: Ituri (este), Tshopo (centro-norte), Bas-Uélé (norte), Haut-Uélé (noreste), Kivu del Norte (este) y Kivu del Sur (este) y Ubangi del Sur (noroeste). Incluso llegó a traspasar las fronteras y extenderse por la vecina Uganda, donde se llegaron a contabilizar 20 contagios y hubo 2 fallecidos. No obstante, la OMS ya declaró en este país el fin del brote el pasado 26 de agosto.
Para frenar este avance la OMS trabaja en dos vacunas que han iniciado ensayos de fase 1 en humanos y que, hasta ahora, se han mostrado seguras, aunque añaden, su desarrollo podría llevar todavía varios meses.
Paralelamente, la RDC inició a finales de agosto una campaña de inmunización contra el ébola con la vacuna Ervebo, diseñada en principio para la variante Zaire del virus, pero que ha dado indicios positivos contra la cepa Bundibugyo en animales.
Kivu del Norte, descontrolado
A pesar de los buenos datos a nivel general, desde la OMS han llamado a la cautela. "Las tendencias a escala nacional no reflejan las tendencias a nivel provincial o local" ha apuntado le Polain. En ese sentido preocupa especialmente la zona de Kivu del Norte, donde según las autoridades congoleñas el brote está avanzando de manera "exponencial".
Aquí "el número de muertes semanales casi se ha duplicado durante las dos últimas semanas, pasando de aproximadamente 100 nuevos casos por semana a más de 200", ha señalado el responsable, precisando que la provincia concentraba ya alrededor del 45 % del total de casos registrados la semana pasada.
Las buenas noticias llegan desde un poco más al norte, en la provincia de Ituri. En esta región, que había sido durante los últimos meses el epicentro de esta epidemia (donde se habían concentrado el 78% de los casos y el 75,9 de los nuevos contagios) parece estar "remitiendo" ha apuntado le Polain. Con todo: "estos indicadores todavía no muestran el nivel de mejora que nos gustaría observar", ha añadido el responsable.
Desde que se superase la barrera de los 2280 fallecidos hace meses, este brote ya es oficialmente el más letal de la historia del país. Al superar ese techo la epidemia se convirtió, además, en el segundo mayor brote de esta enfermedad a nivel global, solo por detrás de la que asoló África occidental entre 2014 y 2016.
Aquella epidemia, que se extendió principalmente por Guinea, Liberia y Sierra Leona, dejó 11.000 muertos y más de 28.000 contagios.