La relación por Tinder entre un militar español y una supuesta espía rusa, el escándalo de una base británica de la OTAN
- La Alianza ha retirado la habilitación de seguridad al oficial, destinado en la base británica de Northwood
- La mujer llegó a entrar en la base como acompañante para una fiesta navideña.
Seguro que conocen muchas películas que sorprenden al espectador cambiando de género cinematográfico en mitad del metraje. Cintas como La vida es bella, que inicia como una comedia costumbrista y pasa a convertirse en un drama de supervivencia en un campo de concentración nazi. Este lunes, el medio británico The Telegraph ha sacado a la luz lo que iniciaba como una peculiar comedia romántica, pero que ha acabado desembocando en una insólita trama de espionaje. Es la historia de un oficial de la Armada Española, al que la OTAN ha retirado su habilitación de seguridad y una mujer que conoció a través de la aplicación de citas Tinder, una supuesta espía rusa, que acudió como su acompañante a una base de la Alianza.
El Ministerio de Defensa ha informado a RNE que el oficial perdió el acceso a los documentos clasificados de la instalación. El militar, que estaba destinado en la base de la Alianza en Northwood, al noroeste de Londres, prestaba servicio en el cuartel general del Mando Marítimo Aliado (MARCOM), cerebro de operaciones navales. En esta sede se vigilan los submarinos y buques de guerra rusos que operan en aguas británicas, así como los petroleros sancionados de la "flota en la sombra" de Vladímir Putin.
La sombra de una sospecha
El militar, divorciado y con dos hijos, conoció en 2024 a Janina White, una ciudadana con doble nacionalidad británica y polaca, pero que había nacido en la Rusia soviética. Según narra The Telegraph, White llegó a entrar en la base como acompañante para una fiesta navideña. Una visita que hizo saltar las alarmas a las autoridades de la OTAN, que comenzaron a sospechar de la mujer y de su posible "doble vida" como agente del Kremlin. Otra de las peculiaridades de Janina que aumentaron el recelo de los agentes fue su afición al tiro. De hecho, frecuentaba un campo de tiro en Basildon, Essex.
Más tarde, el oficial fue suspendido de sus funciones y le retiraron su tarjeta de acceso a la base. El comandante de Northwood le había prohibido entrar en las instalaciones mientras su caso era investigado por los servicios de inteligencia, hasta que en julio de 2025 fue apartado de la base y volvió a España.
En agosto de 2025, el español y su pareja, junto a una tercera persona, intentaron entrar en Northwood a pesar de que el permiso de acceso del español había sido suspendido. Según narra el reportaje de The Telegraph, la pareja alegaba que buscaban recuperar algunas de sus pertenencias. La seguridad de la base les negó el acceso y llamaron a la policía. La pareja se marchó sin ser arrestada ni detenida.
Un portavoz del MARCOM, el comandante Tim Pietrack, ha declarado a la agencia EFE que el mando marítimo "no hace comentarios sobre asuntos relacionados con su personal": "La OTAN mantiene plenamente su compromiso de proteger al personal aliado, salvaguardar la información clasificada y preservar la confianza y la seguridad de las que depende la Alianza", ha añadido.
La Armada no ha proporcionado datos del actual destino del militar. Según explica el medio británico, el oficial sostiene que las acusaciones han tenido un efecto enorme en él y su familia y que han empañado una carrera "intachable de 35 años". Alega estar "sometido a un proceso gradual y calculado de aislamiento social y profesional" y que su exmujer y sus hijos han sido "excluidos de interacciones sociales".
White niega las acusaciones
White, de 49 años y residente en Romford, al este de Londres, niega formar parte de la red de espionaje de Moscú y afirma que es víctima de una "discriminación injusta debido a su origen ruso". No ha sido detenido y ninguna investigación confirma que sea realmente una agente. Actualmente, la relación entre ambos ha llegado a su fin.
Al ser preguntada por The Telegraph, ha declarado que "sabe perfectamente que no es una espía rusa": "La última vez que lo comprobé, no lo era", ha afirmado.
Sin embargo, asegura que un agente de inteligencia ruso se tomó un café con ella cuando viajó a San Petersburgo para visitar a su padre enfermo: "Me interrogó durante dos horas si sabía algo sobre el trabajo de mi expareja. Dije que no, que teníamos una norma en casa de que no hablaba de su trabajo. Fue muy agradable y me trajo un buen café".