El "juego de ecuaciones" que acercó a matemáticos españoles a uno de los problemas del milenio: "El método es nuestro"
- OpenAI anunció esta semana que había encontrado en 88 horas la solución al problema de Navier-Stokes
- La compañía rectificó y reconoció la contribución de los investigadores Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa
Los años de trabajo, con lápiz y papel y “jugando con las ecuaciones”, de los matemáticos españoles Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa se frenaron en seco esta semana cuando OpenAI anunció que había encontrado la solución a uno de los siete problemas del milenio: el de Navier-Stokes. El modelo, que busca describir en ecuaciones los movimientos de líquidos y gases —que podría ayudar a entender fenómenos meteorológicos como tornados o tsunamis— llevaba dos siglos sin resolverse, y su resolución lleva asociado un millón de euros como premio.
Pronto, a la sorpresa del gran descubrimiento matemático —solo otro de los problemas había sido resuelto con anterioridad— se unió la sospecha. La respuesta se basaba en un método que los dos investigadores habían desarrollado: aplicaba a las ecuaciones de Euler y esto a su vez podría dar con el problema del milenio. En el anuncio, no había, sin embargo, mención a su trabajo, algo por lo que la empresa ha tenido que dar marcha atrás e incluirla posteriormente.
“Estamos muy contentos porque se ha resuelto todo con nuestras ideas y con nuestros métodos”, asegura Córdoba, profesor investigador del CSIC, a TVE. Reconoce que la noticia fue un “shock” para él y que "les hubiera gustado haberlo descubierto a ellos”. "Pero nosotros vamos con lápiz y papel y para eso necesitamos más tiempo”, ha lamentado. Desconocen cuando podrían haber llegado a la misma conclusión, pero estima que, seguramente, en más tiempo que la IA: los superordenadores lo hicieron en 88 horas.
“Estamos muy contentos porque se ha resuelto todo con nuestras ideas“
¿Cómo llegó su método a la IA?
El método de los españoles se basa, a grandes rasgos, en conocer cómo rotan los fluidos en un momento y lugar determinado a través de estructuras de capas o cascadas de vorticidad. Y. ¿cómo llegó entonces su trabajo hasta la IA? Aquí es cuando entra el papel de los investigadores Tristán Buckmaster y Levent Alpoge, también inmersos en la resolución del problema Navier-Stokes. En un comunicado, Buckmaster, profesor de la Universidad de Nueva York y conocido de los matemáticos españoles, explicó que habían “tomado" el trabajo de Córdoba y Luis Martínez-Zoroa "como punto de partida” para sus investigaciones sobre las ecuaciones de Eulen y lo usaron en modelos de inteligencia artificial.
“El programa en el que se enmarca este trabajo no fue iniciado por nosotros ni fue propuesto por un modelo de lenguaje a gran escala. El mérito de la idea básica de este programa corresponde a Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa, quienes llevan varios años investigando. Tomamos su trabajo como punto de partida y utilizamos modelos de lenguaje a gran escala para llevar su programa a buen término”, indicaba algo de lo que los matemáticos españoles no estaban al tanto. En la misma nota, proponía a Córdoba y Martínez-Zoroa a una Medalla Fields, el galardón internacional más prestigioso que se concede en las matemáticas, pero a menores de 40 años. Un criterio que Córdoba no cumple, pero Martínez-Zoroa sí.
El reconocimiento de la contribución
Cuando hubo rumores de la resolución, Buckmaster habló con OpenAI, quien le dijo que tenían “una prueba de la resolución” y le ofrecían o una publicación conjunta o escribir él el resultado siempre que se lo atribuyera un modelo de OpenAI, dejando fuera, por tanto, a otros competidores como Anthropic o colaboradores. El investigador amenazó con sacar a la luz lo ocurrido, pero la empresa siguió adelante.
“No estoy acusando a nadie de nada. Solo expongo lo que me dijeron, cuándo y qué me propusieron. Lo expongo porque la alternativa es dejar que una serie de comunicados afirmen algo que sé que es falso. Si, efectivamente, un modelo de OpenAI ha acortado la distancia con respecto a las ecuaciones de Navier-Stokes, eso es algo notable y deberían decirlo a voz en grito, ellos mismos, sin alterar los hechos”, ha indicado, a la vez que lamenta que la polémica haya empañado el descubrimiento.
La compañía ha reconocido, finalmente, que se apoyó en el trabajo de los investigadores españoles. Y el matemático de Princeton que formuló el problema, Charles Fefferman, ha confirmado que el resultado presentado de la IA es la solución al reto.
Es la segunda vez que se resuelve un problema del milenio y la segunda que se hace con polémica. El primero fue la conjetura de Poincaré por parte del matemático ruso Grigori Perelman. Publicó sus resultados en internet en 2002, pero no fue hasta 2006 cuando se dio por válida, tras la reclamación de la autoría y la resolución por matemáticos chinos. Perelman acabó renegando de las instituciones matemáticas y rechazó los premios que le otorgaron a posteriori.
La 'autorIA', el reto tecnológico que afecta a varios campos
Sobre la polémica, Córdoba dice que ha sido todo “un poco turbio”, pero que, por el momento, no se encuentra “en condiciones de juzgar”. “Una cosa es el método, que es nuestro, pero luego tienes que afinar con el escenario. Tristan se dio cuenta que el escenario con la IA se podía hacer muy rápido y, lo que nosotros estábamos un año, en la IA se tarda horas”, ha explicado.
El caso del problema del Navier-Stokes es una evidencia más de la enorme competitividad de las grandes Inteligencias y de los retos legales. "Los límites los deberíamos poner nosotros y eso implica tener un debate importantísimo sobre los valores morales y políticos en estos sistemas de inteligencia", considera, por su parte, la investigadora Lucía Ortiz de Zarate.
Las controversias no solo afectan al mundo de las matemáticas, sino también de las artes y las ciencias sociales, con la creación instantánea de publicaciones o incluso de artistas o voces sintéticas con IA.