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Tomatina 2026, en directo hoy en vídeo desde Buñol: los participantes se arrojan 150.000 kilos de tomate pera

  • Las hortalizas utilizadas se cultivan para la ocasión y no son aptas para el consumo
  • Sigue en directo el programa especial de la Tomatina en Mañaneros 360 y en RTVE.es
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RTVE.es

Todo listo en Buñol para vivir la Tomatina, una de las grandes citas festivas del verano para vecinos y visitantes, y uno de los eventos españoles con mayor repercusión internacional. 22.000 personas se arrojarán tomates en una batalla campal durante la cual las calles del centro de este pueblo valenciano se teñirán de rojo intenso.

Unos 150.000 kilos de tomate pera, 30.000 más que el año pasado, servirán de munición en esta "batalla de paz", tal y como la denominaba en 1983 el periodista de TVE Javier Basilio. Fue su reportaje de ese año para Informe Semanal, 'Buñol, a tomatazo limpio', el que dio a conocer a toda España esta fiesta que hasta entonces era un secreto bien guardado en la comarca y en la provincia de Valencia.

Informe semanal - La Tomatina de 1983

La fiesta comienza con el tradicional "palo jabón", cuando los participantes intentan trepar un poste engrasado para alcanzar un jamón colgado en la cima. Pero el momento más esperado llega a las 12:00 horas, cuando se tira una carcasa y arranca oficialmente la Tomatina. Durante una hora exacta, los vecinos del pueblo arrojan desde varios camiones los tomates a los participantes de la fiesta, que a su vez se lanzan unos a otros la fruta hasta que esta se convierte prácticamente en zumo.

A las 13:00 horas, suena otra carcasa y termina la Tomatina, tras lo cual entran en juego las brigadas de limpieza. Ayudadas por los propios vecinos y participantes de la fiesta, en poco tiempo dejan el pueblo impoluto y preparado para una nueva tomatina el año que viene.

Los tomates proceden de cooperativas de distintos puntos de España y se destinan a la Tomatina aquellos que, por sabor o estética, no cumplen los estándares para su consumo.

De la prohibición al éxito internacional

La fiesta nació de casualidad un verano de 1945. En la plaza del pueblo tenía lugar el tradicional desfile de gigantes y cabezudos, uno de los actos centrales de las fiestas patronales en honor a San Luis Bertrán. Un grupo de jóvenes, aburridos de ser meros espectadores, decidieron meterse dentro de la comitiva oficial "con un ímpetu desmedido", según explica la página web oficial de la Tomatina.

La energía de los jóvenes provocó la caída accidental de uno de los participantes disfrazados. Preso de la ira, aquel vecino comenzó a golpear todo lo que encontraba a su paso. El destino quiso que, justo en ese lugar, hubiera un puesto de hortalizas del mercado. La multitud congregada, contagiada por la tensión y el caos del momento, empezó a agarrar tomates de las cajas y a lanzárselos unos a otros.

Las fuerzas del orden tuvieron que intervenir y detener la batalla, pero la tradición ya se instaló y el año siguiente los jóvenes de Buñol replicaron la batalla el mismo día, el último miércoles de agosto, pero esta vez trayendo los tomates de sus casas. Las autoridades trataron de impedir aquella fiesta espontánea, que veían como un desorden público, y los vecinos reaccionaron con ingenio organizando en 1957 el "entierro del tomate", con el cual pasearon un gran tomate dentro de un ataúd por las calles de la localidad.

El éxito de aquella ocurrencia llevó finalmente a que se permitiera la organización de la Tomatina, que desde entonces se convirtió en el evento central de las fiestas patronales. Después llegaría el reportaje de TVE, que multiplicó el número de asistentes de toda España, y la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2002.

Control de aforo para evitar masificaciones

En las últimas décadas, la repercusión de la fiesta ha sido mundial y Buñol acoge a turistas de los cinco continentes. El Ayuntamiento llegó a limitar el aforo de la Tomatina en 2013 a 22.000 personas para evitar masificaciones, ya que en años anteriores se llegaron a congregar más de 40.000 personas de múltiples nacionalidades. A día de hoy es necesario comprar una entrada por 15 euros para poder acceder a las calles del pueblo donde tiene lugar el evento.

La variedad de tomates utilizados se cultivan en Badajoz específicamente para este evento porque su sabor es demasiado ácido para el consumo, pero su piel blanda es perfecta para el lanzamiento sin causar mucho daño ante el impacto. De todas maneras, desde el Ayuntamiento recuerdan que antes de tirarlos, se tienen que esclafar, es decir, apretar o estrujar la hortaliza para que esté más suave.