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Muere a los 80 años Tim Curry, icono por 'The Rocky Horror Picture Show' y villano inolvidable de Hollywood

  • Ha fallecido en su casa de Los Ángeles tras más de una década con graves secuelas de un derrame cerebral
  • El intérprete fue reconocido por su papel de Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show
Muere el actor británico Tim Curry, conocido por 'The Rocky Horror Picture Show', a los 80 años
El intérprete británico Tim Curry en una imagen de archivo de 2011. Peter Kramer Peter Kramer / AP Photo
RTVE Noticias/Agencias

El actor y comediante británico Tim Curry, conocido por interpretar al Dr. Frank-N-Furter en el clásico de culto The Rocky Horror Picture Show, ha muerto a los 80 años en su residencia de Los Ángeles, según ha informado este miércoles TMZ y ha confirmado en sus redes sociales Jon Michael Darga, agente literario del artista.

A lo largo de cinco décadas, Curry desarrolló una amplia trayectoria marcada por un dramatismo expresivo único, una capacidad camaleónica y un legado indestructible en la cultura pop. Por ello, se convirtió en uno de los villanos oficiales de Hollywood, gracias en parte a su voz de barítono y a su sobrado carisma para componer este tipo de personajes.

Nacido el 19 de abril de 1946 en Cheshire, en el noroeste de Inglaterra, Curry dio sus primeros pasos profesionales en el West End de Londres con la producción del musical Hair. En ese montaje londinense coincidió con Richard O'Brien, quien en 1973 lo invitó a audicionar para una obra experimental titulada The Rocky Horror Show. Su interpretación del desinhibido y extravagante Dr. Frank-N-Furter catapultó su carrera. Tras inmortalizarlo en las tablas, hizo lo propio en la adaptación cinematográfica de 1975 The Rocky Horror Picture Show, a la postre convertida en un filme de culto, y se convirtió un icono imperecedero por su audacia, estética y libertad expresiva.

Una carrera repleta de villanos memorables y versatilidad escénica

Aunque intentó probar suerte en la industria musical publicando varios álbumes entre los años 70 y 80, la pantalla grande y el teatro se consolidaron como sus verdaderos feudos. Su catálogo de antagonistas y secundarios robaescenas abarca títulos fundamentales de la historia del cine comercial: desde el pérfido Rooster Hannigan en el musical Annie (1982) hasta el tenebroso Señor de la Oscuridad en Leyenda (1985), de Ridley Scott, pasando por el disparatado mayordomo de Clue (1985).

Su estrellato en la meca del cine se extendió a las siguientes generaciones, que le recordarán como el primer actor que dio vida al payaso asesino Pennywise en la miniserie It, adaptación de la obra de Stephen King, como el conserje del hotel Plaza en Solo en casa 2: Perdido en Nueva York (1992), o por su papel en la comedia Los Muppets en la Isla del Tesoro (1996). Ya en la década de los 2000, tuvo presencia en éxitos de taquilla como Los ángeles de Charlie (2000).

Fue galardonado con un premio Emmy en 1994 por dar voz al Capitán Garfio en la serie animada Peter Pan y los piratas, y, reconocido con tres nominaciones a los prestigiosos premios Tony de teatro: en 1981 por su papel de Mozart en Amadeus, en 1993 por My Favorite Year, y en 2005 por interpretar al rey Arturo en Monty Python's Spamalot. La salud de Curry sufrió un gravísimo revés en 2012 al sufrir un derrame cerebral masivo. El episodio afectó a su movilidad, le dejó en silla de ruedas y limitó de forma drástica sus apariciones públicas, si bien continuó vinculado a la profesión mediante el doblaje de voz.

En octubre del año pasado, el británico publicó sus memorias, tituladas Vagabond, donde repasó con honestidad su carrera. En una de sus últimas entrevistas concedidas a la cadena estadounidense CBS con motivo del lanzamiento de la biografía, Curry reflexionó con serenidad sobre su propio final afirmando que "no temía a la muerte" y expresando su deseo de "ganarse el privilegio de no estar aquí".

Consternación y tributos en Hollywood 

La confirmación del fallecimiento de Curry ha desencadenado una oleada de mensajes de homenaje por parte de colegas de profesión. La actriz y comediante Carol Burnett, su compañera de reparto en Annie, quiso recordar la maestría del británico al señalar que "nadie podía interpretar a villanos entrañables mejor que él". Por su parte, la estrella de Hollywood Luke Evans compartió públicamente una emotiva carta enviada al actor semanas atrás, en la que le agradecía su "actuación intrépida" y el haber inspirado a generaciones a "ser un poco más valientes". 

Amigos cercanos como el actor Michael McKean o la actriz Lesley Ann Warren, con quienes compartió pantalla en la comedia de culto Clue, elogiaron su brillantez y destacaron el alivio de que su delicado estado físico haya llegado a su fin. Asimismo, el comediante Rob Schneider recalcó la expresividad física única del británico al asegurar en sus redes sociales que "su sola ceja podía expresar más que la mayor parte del lenguaje corporal de la mayoría de los actores".

Un sentir unánime ante la marcha de un artista que nunca se casó ni tuvo descendencia, pero que deja tras de sí una huella imborrable en el imaginario colectivo del cine universal.