Enrique y Meghan: una vuelta sorpresa y con muchas preguntas en el aire
- Vuelven al Reino Unido seis años después de su salida y tras años de desencuentros con la familia real británica
- Su retorno está rodeado de interrogantes, sobre su relación con la Corona, su seguridad y la acogida de los ciudadanos
La noticia ha pillado desprevenido a todo el mundo en el Reino Unido. Hasta los más expertos en la actualidad de la familia real británica, y hay unos cuantos en el país. "Estamos acostumbrados a sorpresas con los duques de Sussex, pero esa es una buena", reconocía el jueves por la mañana Sarah Campbell, una de las corresponsales de la BBC para la Casa Real. Horas antes, los medios británicos, el Daily Telegraph y The Sun los primeros, habían empezado a anunciar el retorno inminente del hijo menor del Rey Carlos III y de su familia seis años después de una sonada y llamativa salida hacía el otro lado del Atlántico.
La vuelta de los duques de Sussex es inminente, "antes de que finalice el mes de agosto", coinciden los rotativos locales, citando a fuentes de su entorno, mientras el equipo del príncipe se mantiene en silencio. Tampoco se ha expresado oficialmente el Palacio de Buckingham. Cabe entender que la Casa Real británica no fue consultada por Enrique de Inglaterra y Meghan Markle, aunque el rey fue informado el pasado domingo y agradece la oportunidad de pasar más tiempo con la familia de Enrique, en un ambiente privado y personal. El mes pasado, Carlos y Camila recibieron a los Sussex en Highgrove House, una residencia privada del monarca en el oeste de Inglaterra, en lo que era el primer encuentro del rey con sus nietos en cuatro años.
¿Fue aquella visita el preludio del retorno anunciado esta semana? Este tema no se habría tratado entonces entre Enrique y su padre, pero la reunión familiar se vio como una muestra del acercamiento deseado por el hijo pequeño del rey en los últimos meses. En mayo del año pasado, el duque de Sussex reconoció en una entrevista a la BBC que le "encantaría reconciliarse con su familia", admitiendo que había habido "muchos desencuentros con algunos miembros", pero que "no tenía sentido seguir peleándose." En esa misma entrevista admitía también echar de menos su país y lamentaba "no poder compartirlo con sus hijos."
Una reconciliación incierta
La mudanza anunciada esta semana parece responder a este deseo de ver a sus dos hijos, Archie y Lilibeth, de siete y cinco años, crecer en el Reino Unido. Así lo apuntan expertos en la Casa Real británica y medios locales en estos últimos días. Eso explicaría también en parte la inminencia de su retorno. Enrique y Meghan ya han matriculado a Archie y Lilibeth en una escuela en Inglaterra y, aunque se desconozca el centro escolar elegido, la vuelta al colegio en Inglaterra tiene lugar en los primeros días de septiembre, por lo que los pequeños tendrán que estar instalados en unos días si no quieren perderse el inicio del curso.
El tema de la reconciliación familiar, evocado por Enrique hace un año largo en la cadena pública, se presenta más incierto. El Megxit, como algunos tabloides acunaron la salida de los Sussex en 2020, dejó huellas, y las críticas de la pareja a la institución en los años siguientes no han hecho sino aumentar la brecha entre los duques y el resto de la familia real. Acusaron a algunos de sus miembros de actitudes y comentarios racistas, les reprocharon no haber protegido a Meghan de los tabloides. Enrique aprovechó, además, sus memorias, publicadas hace tres años en España bajo el título En la sombra, para ajustar cuentas con su hermano Guillermo y la princesa Catalina, con quienes las relaciones son inexistentes.
Tras estos desencuentros, restablecer vínculos con la casa real no será sencillo. Lo que parece claro de inicio es que no va a cambiar su papel en relación con la institución: no van a participar en actividades oficiales, como ocurre desde su salida hace seis años, y no vivirán en una residencia de la familia real, sino que se van a establecer en una vivienda privada. Los medios británicos avanzan como posible lugar de residencia Althorp House, cerca de Northampton, en el centro de Inglaterra. Esta pertenece a la familia de la madre de Enrique y Guillermo, Diana de Gales, fue ahí donde pasó su infancia.
Una acogida hostil de los tabloides
Tampoco se han esclarecido las cuestiones relacionadas con su seguridad. Cuando anunció en 2020 su "independencia" de la familia real, el hijo menor del rey perdió el nivel de protección oficial que le facilitaba el Estado británico por ser miembro de la realeza. Emprendió entonces una batalla legal contra el Ministerio del Interior para recuperarlo, pero fue derrotado el año pasado en los tribunales. ¿Obtuvo Enrique garantías por parte del Gobierno laborista en este ámbito? El jueves, el primer ministro, Andy Burnham, explicó que la seguridad de los Sussex era "un asunto privado, una cuestión que concierne a Enrique y Meghan", sin esclarecer si su Ejecutivo va a tener un papel alguno en ello.
El diario The Daily Mail lo tenía más claro y titulaba este viernes en portada: "La seguridad de los Sussex podría costar 5 millones de libras al año a los contribuyentes." Una "estimación de expertos", explica el tabloide conservador, que dedicó una edición especial al retorno de Enrique y Meghan, calificado de "una muestra del fracaso de sus grandes proyectos" en Estados Unidos. Por si había alguna duda, la prensa sensacionalista británica ha celebrado a su manera la vuelta de los Sussex: con crítica, sorna y mofa, aunque sin disimular del todo su alegría por el retorno de la pareja que alimenta, a su pesar, muchos de sus artículos.
La gestión de los duques de esta presión mediática diaria en esta nueva etapa es otra de las incógnitas que acompañan su anuncio. Hace seis años, alegaron que era uno de los motivos por los que habían decidido abandonar el Reino Unido. Su relación con los tabloides no ha mejorado con los juicios llevados a cabo por Enrique contra los grandes grupos mediáticos, y ha contribuido a mermar un poco más su ya baja popularidad –y la de su mujer- entre los británicos. En un sondeo realizado el jueves por el instituto YouGov, tan solo un 21% de los entrevistados se decían a favor de su vuelta, mientras que un tercio se mostraban en contra. Enrique de Inglaterra y Meghan Markle vuelven, pero no van a ser recibidos con los brazos abiertos.