La 'gurú' mexicana del turismo: "Si no beneficia a los locales, los visitantes tampoco tendrán una buena experiencia"
HORA AMÉRICA
- Gloria Guevara es presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, la organización que reúne al sector turístico privado
- Fue secretaria de Estado de Turismo de México y diseñó la estrategia turística de Arabia Saudí
Gloria Guevara lleva años ligada al sector turístico, que conoce al dedillo. Fue secretaria de Estado de Turismo de México, asesora del Gobierno saudí en su reciente apuesta por convertirse en destino internacional y hoy es presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), una organización que representa a una industria que genera cerca de una décima parte de la economía mundial.
En una entrevista con Hora América de Radio Exterior de España, aborda el lado menos amable del éxito turístico: masificación, crisis de vivienda, cambio climático y seguridad. La exsecretaria de Turismo de México reclama planificación frente a la turistificación y rechaza la "sobrerregulación" y la "sobretaxificación" del sector.
Nunca viajamos tanto y nunca el turismo estuvo tan discutido. Los aeropuertos encadenan récords de pasajeros y el sector ha dejado atrás el desplome de la pandemia, pero el éxito tiene también un reverso: ciudades saturadas, vecinos que denuncian la expulsión de sus barrios, viviendas convertidas en alojamientos de corta estancia y unos recursos naturales sometidos a una presión creciente.
El mal de la turistificación
Guevara reconoce que la turistificación se ha convertido en uno de los grandes desafíos del sector. "Definitivamente lo comprendemos", responde al ser preguntada por las protestas que se han sucedido en destinos europeos y por los vecinos que vinculan directamente la proliferación de alojamientos turísticos con la crisis de la vivienda y con la rápida transformación de barrios enteros, con su población expulsada y con una proliferación de negocios de marcas internacionales que homogeneizan y condenan al comercio local.
Su diagnóstico se resume en una palabra que repite durante la conversación: planificación. "Muchos de estos destinos planean para sus ciudadanos, pero no planean el impacto que van a tener los visitantes", sostiene. Una planificación que, a su juicio, debe calcular "el agua que se consume", la energía, las infraestructuras o los residuos que genera la llegada masiva de viajeros.
"Todos esos visitantes obviamente comparten los recursos con los ciudadanos", recuerda. Y establece una línea roja para la propia supervivencia del modelo: "Si no hay un beneficio para los locales, entonces tampoco hay una buena experiencia para los visitantes".
Turistificación
La vivienda, en el centro del conflicto
La vivienda es probablemente el terreno donde esa convivencia resulta más explosiva. De Canarias a Barcelona y de Lisboa a Ciudad de México, la expansión de los alquileres de corta duración ha alimentado un debate sobre sus efectos en los precios y la disponibilidad de vivienda para los residentes.
Guevara evita, sin embargo, una receta universal para plataformas y alojamientos turísticos. "Cada destino es diferente y tiene particularidades", arguye. Y marca distancias con quienes reclaman una intervención más contundente: "Nosotros no creemos en una sobrerregulación, no creemos en una sobretaxificación, por ejemplo, de impuestos, pero sí creemos en una planeación".
La responsable del WTTC admite que la falta de oferta hotelera puede terminar trasladando la presión hacia el mercado residencial. "Si no hay suficientes cuartos de hoteles y la gente demanda ese destino", explica, el viajero puede optar por alojarse fuera o recurrir "a alguna forma de renta de corto plazo" que incluso puede encontrarse fuera de la regulación.
Para Guevara, la respuesta exige sentar en la misma mesa a administraciones, empresas y comunidades. "No puede ser el Gobierno solo" y "no puede ser el sector privado solo", insiste.
El espejo de Ciudad de México
El debate europeo ya tiene ecos al otro lado del Atlántico. Ciudad de México ha vivido protestas contra la gentrificación y contra el impacto de extranjeros y nómadas digitales sobre determinados barrios y el coste de la vida, al grito de “fuera gringos”.
Guevara conoce especialmente bien el caso mexicano. Fue secretaria de Turismo del país y recuerda el extraordinario peso económico del sector: según las estimaciones que cita del WTTC, su contribución total ronda el 15% del PIB de México.
Ante el malestar expresado en las calles de la capital mexicana, vuelve a su tesis: "En algunos momentos, la planeación". La llegada de visitantes temporales y nómadas digitales, sostiene, obliga a anticipar necesidades como la vivienda y a desarrollar nuevos atractivos que permitan distribuir los flujos.
Pero Guevara rechaza que las protestas representen una hostilidad generalizada hacia los visitantes. "El 99% de los mexicanos que entrevistas les encanta recibir turistas de todo el mundo", asegura.
Arabia Saudí: el turismo como «nuevo petróleo»
Pocos lugares simbolizan mejor la apuesta global por multiplicar el turismo que Arabia Saudí. Guevara asesoró al reino en una transformación que busca reducir su dependencia de los hidrocarburos y abrir un país que hasta hace pocos años permanecía prácticamente cerrado al turismo internacional no religioso.
"Aunque tienen petróleo para más de 100 años, todavía ellos llaman al turismo el nuevo petróleo", relata. La industria, explica, se convirtió en una herramienta para diversificar la economía y crear puestos de trabajo.
La apertura arrancó en 2019. Antes, recuerda Guevara, buena parte de los visitantes extranjeros llegaban por motivos religiosos a La Meca y Medina, lugares santos del islam. Ahora el país trata de construir un catálogo que incluye turismo cultural, aventura, negocios, congresos y nuevos destinos.
El plan saudí se sustentó, según Guevara como una de sus urdidoras, en tres pilares: "Una visión", recursos económicos y "liderazgo para ejecutar". El objetivo inicial de alcanzar los 100 millones de visitantes nacionales e internacionales en 2030, señala, se consiguió ya en 2023.
Los turistas se refrescan con nebulizadores de agua instalados cerca del Coliseo en Roma. EFE/MASSIMO PERCOSSI
Viajar a pesar de la inseguridad
La inseguridad sigue siendo, entretanto, uno de los lastres de numerosos destinos latinoamericanos. Pero Guevara introduce un matiz incómodo: el riesgo cero no existe.
"Nadie puede garantizar la seguridad de ningún viajero en ninguna parte del planeta", afirma. La diferencia, argumenta, es que el turista dispone ahora de mucha más información antes y durante el viaje. "Hoy los turistas están más informados, saben a dónde deben de ir y saben también qué lugares deben de evitar".
A pesar de las alertas y de la violencia que afecta a determinados países y regiones, sostiene que América Latina continúa aumentando sus cifras. El crecimiento del turismo, argumenta, está demostrando una capacidad para resistir crisis que hace apenas unos años parecían capaces de paralizarlo.
El cambio climático ya está aquí
Hay, sin embargo, una amenaza que obliga a revisar destinos, temporadas e infraestructuras: el calentamiento global. Olas de calor, incendios, huracanes y fenómenos meteorológicos extremos afectan precisamente a algunos de los lugares que viven del atractivo de sus paisajes y recursos naturales.
"El cambio climático es un hecho", sentencia Guevara. La presidenta del WTTC recuerda que el sector ha atravesado durante las últimas décadas desastres naturales, crisis geopolíticas, problemas de seguridad, epidemias y, finalmente, una pandemia que llegó a detener prácticamente los viajes internacionales. "Nuestro sector es el más resiliente y la gente no deja de viajar", recalca.
Esa resiliencia no exime, reconoce, de transformar la industria. Guevara enumera iniciativas para reducir el desperdicio, limitar los plásticos, disminuir el consumo de agua, aumentar las energías renovables y avanzar hacia una economía circular.
El desafío es enorme porque buena parte del negocio turístico depende precisamente de aquello que el cambio climático amenaza. "Tenemos que cuidar los activos naturales que tanto necesitamos para nuestro sector»" admite.
Entre el derecho de las ciudades a seguir siendo habitables para sus habitantes y el deseo aparentemente inagotable de viajar se libra una batalla con ganadores y perdedores. Guevara, no obstante, confía en que el equilibrio sea posible. Pero incluso desde la cúspide de una industria que registra en los últimos años cifras récord reconoce que el número de visitantes ya no puede ser la única medida del éxito. Si el turismo deja atrás a quienes viven en los destinos, confiesa Guevara, termina deteriorando también aquello que fue a buscar el viajero.