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Euskadi recuerda a Juan Sebastián Elcano en el 500 aniversario de su muerte

  • Getaria, la localidad natal del navegante, rememora su llegada tras completar la vuelta al mundo
  • Expertos en la figura de Elcano analizan su vida y su gesta en una jornada en Bilbao
Testamento de Juan Sebastián Elcano
Testamento de Juan Sebastián Elcano. RTVE
VERÓNICA ELORZA (RTVE País Vasco)

El 26 de julio de 1526, unos días antes de su fallecimiento el seis de agosto, Juan Sebastián Elcano dictó su testamento a otro ilustre guipuzcoano, Andrés de Urdaneta, en la nao Santa María de la Victoria, en medio del océano Pacífico. Han pasado 500 años desde la muerte de este hombre que logró una hazaña: circunnavegar el globo por primera vez. Su localidad natal, Getaria, recuerda su gesta este viernes, tal y como lo hace cada cuatro años. Pero en esta ocasión, en un aniversario redondo.

Las calles de esta pequeña población guipuzcoana, las mismas que pisó Elcano, acogen una celebración que se hizo por primera vez en 1922, coincidiendo con el cuarto centenario de su histórico viaje. La representación recuerda ese momento del seis de septiembre de 1522 en que la nao Victoria llegó a las costas andaluzas con tan solo 18 supervivientes de los 239 que iniciaron el viaje a las órdenes de Magallanes tres años antes.

La palabra de Elcano hecha tinta

Así define el testamento de Juan Sebastián Elcano uno de los grandes expertos en su figura, el historiador Manuel Romero. Él es uno de los participantes en una jornada celebrada en el Itsamuseum de Bilbao para profundizar en la vida del navegante. Explica Romero que "el testamento son las palabras de Elcano. Porque este testamento, a diferencia de otros en que el notario pone todas las fórmulas, Urdaneta lo que se dedica es a escuchar lo que le dice Elcano y apuntarlo literalmente. Tanto que a veces la sintaxis llama la atención y tú estás sintiendo a Elcano".

Además, tiene claro cuándo fue redactado. "Está hecho el día 26 de julio de 1526. Y además sé que lo hizo sobre las cuatro de la tarde. Estampó su firma a esa hora. Ese día midieron la altura del sol a mediodía y estaban a 40 minutos del ecuador. Y cuando firmó, estaban a un grado. ¿Cómo fechas tú un testamento, en un sitio en el mar que es todo igual?" dice el historiador. Y concluye: "es un testamento que tiene una fecha astronómica".

Un viaje comercial

El historiador Enrique Santamaría asegura que Juan Sebastián Elcano no fue ningún héroe. "Era un gran marino que se encontró con una gran oportunidad que supo aprovechar, por dos motivos: porque quería ascender socialmente y quería entrar en la historia. Era un hombre de su tiempo, del renacimiento, y quería dar la vuelta al mundo para conseguir la inmortalidad". Señala que aquella fue una expedición comercial, en la que todos los participantes, desde el rey hasta los inversores que la financiaron, buscaban sobre todo dinero.

Lo que destaca Santamaría es que lograran finalizar la travesía "en un barco que estaba literalmente hecho polvo ". Los barcos de vela, explica, dependen totalmente de los vientos y de las corrientes. Y el cabo de Buena Esperanza es un lugar donde estos dos elementos se conjugan de una forma única en el mundo. "Fue un viaje muy muy original, en términos de navegación marítima absolutamente único" dice. "Primus circumdedisti me", que significa "Fuiste el primero en darme la vuelta", es el lema que el rey Carlos I concedió a Elcano para su escudo de armas. Una hazaña que se sigue recordando 500 años después de la muerte de su protagonista.