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Vitoria-Gasteiz vive el día grande de sus fiestas de la Virgen Blanca, tras la bajada de Celedón

  • Las cuadrillas de blusas y neskas realizan la ofrenda floral a la patrona de la ciudad
  • La huelga de técnicos de espectáculos deja en el aire la celebración de conciertos
Vitoria-Gasteiz vive el día grande de sus fiestas de la Virgen Blanca, tras la bajada de Celedón
VERÓNICA ELORZA (RTVE País Vasco)

Vitoria-Gasteiz se ha despertado este miércoles con algo de resaca. Tras la bajada de Celedón que marcó el comienzo de las fiestas la tarde del martes, la noche ha sido larga. Pero hay poco margen para el descanso, porque este día grande trae multitud de actos de celebración en honor de la Virgen Blanca, patrona de la ciudad. Los más madrugadores han asistido a las siete de la mañana al tradicional Rosario de la Aurora y han sacado la imagen de la patrona en procesión por el caso histórico de la ciudad.

Un poco más tarde ha tenido lugar la tradicional ofrenda floral a la Virgen, junto a la hornacina que preside la balconada de la iglesia de San Miguel. Un acto protagonizado por las cuadrillas de blusas y neskas , que también han bailado un aurresku de honor. A partir de ahí, un amplio programa de actividades deportivas, culturales, gigantes y cabezudos para los niños y niñas, y una de las citas inexcusables de las fiestas: el paseíllo a las cinco de la tarde.

Uno de los elementos imprescindibles del programa festivo, la música, puede verse afectado por la huelga que han convocado los técnicos de espectáculos y eventos. El concierto principal de este día grande es el de Leire Martínez, pero hay otras muchas actuaciones programadas.

Bajada de Celedón

Uno de los momentos más esperados por vitorianos y vitorianas se produjo en la tarde del martes. A las seis se lanzó el txupinazo y comenzó la bajada de Celedón desde la torre de San Miguel, sobrevolando la plaza de la Virgen Blanca abarrotada de público a pesar del tremendo calor que hacía. Una vez transformado en personaje de carne y hueso, el "Celedón de verdad", Iñaki Kerejazu, volvió a cruzar la plaza en dirección a la balconada de San Miguel, para colocar el pañuelo de fiestas a las autoridades.

El mensaje de Celedón fue claro: invitó a todos y todas a cuidarse mutuamente durante las fiestas, "porque es la única manera de pasarlo bien". Aseguró que no se va a tolerar "ninguna agresión", y que en caso de producirse, la ciudad responderá. También ha recordado los sucesos del tres de marzo de 1976, de los que se ha cumplido el 50 aniversario. Kerejazu destacó que " nuestros abuelos y abuelas nos dieron una lección de dignidad".

El Baskonia, protagonista

Los encargados de disparar el txupinazo fueron el Baskonia y su afición, tras haber conquistado la Copa del Rey de baloncesto El entrenador del equipo. Paolo Galbiati, decía que "es una sensación increíble, un honor estar aquí, cerca de la Virgen, mirando la plaza y con una población ilusionada. Es difícil explicarlo con palabras". Por su parte, el capitán Tadas Sedekerskis aseguraba sentirse muy orgulloso, porque es un momento muy importante para la gente de Vitoria. "No había estado nunca, me parece algo increíble. Estaba pensando por qué no tenemos algo así en Lituania. Cómo disfruta la gente, cómo lo vive" señalaba.

La procesión de los faroles puso el broche religioso a la jornada, mientras locales y visitantes celebraban la primera noche de sus fiestas. A partir de ahora, quedan cinco días repletos de actividades. El día siete, la jornada estará dedicada a los más pequeños, con el protagonismo de Celedón y Edurne txiki. El sábado tomarán el relevo los blusas veteranos. El domingo, Celedón regresará a su casa y las fiestas llegarán a su fin.

La bajada de Celedón marca el inicio de las fiestas de Vitoria-Gasteiz