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Regresar a casa tras el incendio: "Toda la parcela se ha quemado, pero el fuego no llegó a la casa, ha sido un milagro"

Vehículos calcinados y estructuras dañadas por un incendio, con un cartel "HOLER" al fondo, bajo un cielo azul.
Varios coches calcinados por el fuego el pasado 27 de julio de 2026 en Chapinería ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ / EUROPA PRESS ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ / EUROPA PRESS

Fer Díaz todavía no da crédito. Su casa, en la urbanización Santa Ana, en Navas del Rey, estuvo completamente rodeada por el fuego pero se ha salvado. "Milagrosamente nuestra casa ha estado rodeada por el fuego, toda la parcela se ha quemado, todo lo que había, pero el fuego no llegó a nuestras casas, ha sido un milagro", explica esta brasileña, casada con un español, que lleva once años viviendo en esta zona donde abundan los chalets en medio de una floresta exuberante antes del incendio. Tan solo 4 kilómetros separan esta urbanización del centro urbano de Navas del Rey. La devastación y las viviendas calcinadas en Santa Ana contrasta con la normalidad aparente que reina en el centro urbano, donde los restaurantes y bares han reabierto y hay trasiego de vecinos. Tan solo el paso de algún vehículo de bomberos recuerda el incendio que ha mantenido en vilo la región estos días.

Pese a que el terreno que circunda su casa está completamente quemado, Fer quiere traerse a sus suegros, cuya vivienda se ha quemado completamente un poco más abajo. El recuerdo del pasado jueves todavía sigue fresco: ese día se fue por la mañana a trabajar y vio que había humo desde dos puntos distintos, San Martín de Valdeiglesias y Aldea del Fresno, pero se veía lejos. Sin embargo, la situación se agravó después de que un vehículo ardiera entre San Martin de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa, que impulsó las llamas e hizo que su vivienda acabara rodeada por el fuego.

Se marcharon de casa prácticamente con lo puesto

"Mi marido dijo 'vámonos, vámonos' y empecé a recoger a los animales. Enseguida llegó también la Guardia Civil diciendo que nos teníamos que ir", rememora Fer, de 40 años, que solo pudo llevarse un poco de ropa y "algo de recuerdo por si acaso", un álbum de fotos. Su hijo, Ezequiel, de 5 años, no entendía lo que pasaba, pero quería encontrar a los gatos, porque tienen nueve, junto con dos galgos y el perro de sus cuñados, pero hubo tres que no pudieron llevarse porque no los encontraban. A la vuelta, han hallado uno en casa, pero todavía hay dos que no han localizado.

Vistas de Navas del Rey desde las proximidades de la urbanización Santa Ana, afectada por el fuego Susana Samhan

Aún huele a humo en esta urbanización, donde las pérdidas son numerosas. Unos vecinos de Fer son ayudados por voluntarios para limpiar lo que se ha quemado y están sacando las cosas fuera del recinto. Fer explica que tuvieron que desalojar doblemente porque en un primer momento, la noche del jueves, se quedaron en casa de una amiga en el centro de Navas del Rey, pero al día siguiente con la orden de evacuación de todo el pueblo tuvieron que salir a Meco, donde han permanecido en casa de unos familiares hasta el martes.

En la plaza de Navas del Rey, está Alí Kazimi, un vecino marroquí que lleva 14 años en esta localidad, y que recuerda, en declaraciones a RTVE Noticias, el momento de la evacuación el viernes. "Estábamos aquí en el pueblo y de repente todo el mundo 'fuera, fuera' y uno cerrando la tienda, otro el bar, todo fue rápido, de golpe", indica Kazimi.

Su exmujer y sus dos hijos de 26 y 18 años se marcharon a Villanueva del Pardillo, y él a Colmenar Viejo. En ese momento, la gente estaba muy asustada y Navas del Rey era un hervidero de policías, bomberos y guardia civil para organizar la evacuación. "Yo me preguntaba ¿Qué es esto? ¿Es el fin del mundo o qué pasa? Vaya, susto".

Ahora ha podido regresar a su casa en la urbanización Cuesta Vieja. La vivienda no ha ardido, pero no tiene ni agua ni luz y hay tres coches quemados. No sabe cómo lo va a hacer la gente que ha perdido sus inmuebles, porque "las casas están con un precio tremendo".

En Madrid y Ávila, se consideran técnicamente estabilizados los incendios de los últimos días y prácticamente todos los evacuados han regresado a sus casas.

Deseando volver a la normalidad

En otra de las poblaciones evacuadas en la última semana en Madrid, Fresnedillas de la Oliva, los vecinos intentan regresar a la normalidad este jueves después de que se levantara la orden de evacuación. Bea, es la dueña del restaurante La Hostería, que se nutre de lugareños entre semana y de turistas los sábados y domingos.

"Volvimos el martes por la noche, nosotros estuvimos en el piso de mi tío con nuestros tres perros, un gato y los cuatro de la familia, y un amigo que nos llevamos también", apunta a RTVE Noticias. Dentro del pueblo no hay restos del fuego, porque las llamas ardieron en los alrededores, pero su proximidad y el fuerte humo el viernes hizo que tuvieran que desalojar. "El jueves por la noche había muchísimo humo, dormimos con todo cerrado, y luego el viernes por la mañana vinimos a trabajar con todo cerrado. A lo largo del día lo vimos todo con mucho más humo, entonces al mediodía decidimos cerrar, recoger y preparar algo por si teníamos que irnos. Yo por lo menos había salido de aquí antes de que dieran la alarma oficial". Bea se prepara para recibir a los comensales un poco antes de la hora de la comida. Por el centro del pueblo, hay voluntarios que van y vienen. Esta hostelera está convencida de que los turistas volverán los fines de semana "y ahora más por el cotilleo": "Somos así", resume. Tras la vuelta a casa está siendo "raro", porque la gente intenta recuperar la normalidad, pero al mismo tiempo hay personas que están de vacaciones.

Manuel, de 66 años, entra en La Hostería. Él reside en una parcela en las inmediaciones de Fresnedillas de la Oliva y pasó los días que estuvo evacuado en un polideportivo en Móstoles. "Cuando recibimos el mensaje (de alerta) en el móvil, salí pitando con lo puesto, porque la zona donde vivo es una zona rústica con mucho pinar, nos subieron a unos autobuses para ir al pabellón deportivo de Móstoles  y ahí nos hemos reunido un montón de gente, 200 o 300 personas, y nos han atendido muy bien, fenomenal", afirma Manuel, mientras sonríe. Este hombre de 66 años vive solo y aunque la finca donde reside tiene 4 hectáreas, solo se han quemado "unos 300 o 400 metros cuadrados", porque las ovejas dejan el pasto a raso, por lo que las llaman no alcanzaron altura y no llegaron a los arbustos superiores ni las ramas bajas de las encinas. "El fuego se quedó extinguido por la falta de combustible en el suelo y no llegó a las casas, pese a que iba en esa dirección", subraya.

Manuel, vecino de Fresnedillas de la Oliva, en el pueblo tras haber sido evacuado por los incendios Susana SAmhan

Manuel señala que el año pasado hubo otro incendio pero fue más suave, en comparación con este, que ha tenido llamas altísimas y pavesas. "Nunca me había encontrado así tan cerca el fuego", dice este hombre que volvió anteayer a su domicilio.

Este jueves ha saltado otro punto con fuego en la parte sur de Fresnedillas, pero ha sido un pequeño conato que no ha llegado a más.

En el centro del pueblo, una de las voluntarias que ayudan a las labores de extinción y a lo que pueda surgir hace un pequeño parón antes de continuar. Prefiere no dar su nombre porque no quiere protagonismo, pero precisa a RTVE Noticias que son un grupo de chicos del pueblo, de entre 20 y 26 años, que llevan desde el fin de semana ayudando a la policía local, la Guardia Civil y los bomberos.

Cuando todo el mundo estaba evacuado, ellos se quedaron no solo para contribuir a las tareas de extinción, sino también para recopilar información de los animales de sus vecinos y sobre el estado de sus casos. "Íbamos echando de comer a gatos, perros, gallinas, echábamos agua y veíamos cómo estaban las casas". Mientras esta voluntaria habla, se acerca una de las vecinas del pueblo a darle las gracias por su labor y ella sonríe. No saben cuándo van a poder descansar, esperan que "pronto". "Nosotros pensábamos que iba a ser un día o dos, pero mira, aquí estamos a jueves y nos evacuaron el viernes", destaca.

Todavía hay conatos de incendio

Las llamas llegaron a la entrada del pueblo en Fresnedillas. Su alcalde, José Damián de la Peña, detalla a RTVE Noticias que la situación "se está empezando a normalizar, después de que la mayoría de las personas regresaran anteayer a sus casas y otras ayer, pero el problema no ha pasado porque, de hecho, tenemos 15 o 20 conatos de incendio todos los días, pero son pequeños".

Otro de los pueblos afectados por los incendios donde los habitantes han regresado es Chapinería, donde varias casas han quedado calcinadas, así como algunas naves industriales.

Furgoneta calcinada en el polígono industrial de Chapinería por los incendios en la Comunidad de Madrid Susana Samhan

Jorge es dueño de una fábrica de armarios, donde utilizan madera y aluminio. El fuego no llegó dentro de la nave, pero sí al recinto y a la parcela de al lado donde hay un negocio de alquiler de vehículos para películas que han quedado completamente quemados. Jorge y los trabajadores fueron desalojados el viernes. El empresario sabía que el fuego alcanzó la nave, pero desconocía si quedaba algo en pie. Hasta el miércoles no ha podido entrar y comprobar los años. Están sin agua y luz, y por eso Jorge se encoge de hombros en señal de incertidumbre cuando se le pregunta cuándo reanudarán el trabajo.

No muy lejos de allí, Sergio y sus empleados intentan regresar a su labor en una factoría de válvulas industriales. La nave quedó rodeada por las llamas pero se ha salvado de las llamas. "Yo vivo en Chapinería y el viernes a las 11.30 nos evacuaron. Me fui a Pozuelo, un compañero al Escorial, otro a Toledo".

"Hemos vivido todo esto con impotencia. Si viene el fuego no sabes si te va a tocar o no", respira ahora aliviado.