España reduce el consumo de antibióticos un 5,1% en 2025 y recupera el nivel de su uso previo a la pandemia
- El consumo de fármacos cae un 18,8% desde el año 2015, aunque aún debe bajar más para cumplir el objetivo de 2030
- Mejora el perfil de su prescripción donde aumenta el consumo de antibióticos de "acceso" y baja el de los de "precaución"
El consumo de antibióticos en España ha registrado una notable mejoría durante el último año. Según los datos facilitados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) a través del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), el uso de estos fármacos descendió un 5,1% en 2025 respecto al ejercicio anterior. Esta cifra sitúa el consumo en 22,94 dosis diarias definidas (DHD) por cada 1.000 habitantes, frente a las 24,26 registradas en 2024.
Estos resultados suponen, según ha indicado el organismo regulador, "recuperar la tendencia positiva que se venía observando hasta la Covid-19, cuando el consumo de antibióticos había experimentado un repunte progresivo". De hecho, el nivel de consumo actual se mantiene un 8,4% por debajo de las cifras de 2019, el último año previo a la crisis sanitaria.
Consolidación de las políticas de uso prudente
Una década de avances en salud pública La evolución a largo plazo muestra una consolidación de las políticas de uso prudente. Desde 2015, año que marcó el pico histórico de consumo en España con 28,2 DHD, la utilización de antibióticos se ha reducido un 18,8%. Esta bajada se explica fundamentalmente por el menor uso de las penicilinas, el grupo de antibióticos más utilizado en España y que representa más de la mitad del consumo global.
A pesar de este avance, las autoridades sanitarias advierten que la meta final aún no se ha alcanzado. La AEMPS ha manifestado que "todavía queda recorrido para alcanzar el objetivo europeo de 18,2 DHD en 2030". Por ámbitos, la Atención Primaria sigue siendo el sector donde se concentra la mayor parte del consumo, mientras que en los hospitales las cifras se mantienen más estables.
Mejora en la calidad de la prescripción
Más allá de la cantidad, los datos del PRAN revelan una mejora cualitativa en el tipo de fármacos empleados, siguiendo la clasificación 'AWaRe' de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En este sentido, el uso de los antibióticos del grupo "Access" (de acceso preferente para infecciones comunes) ha aumentado un 1,6%.
Paralelamente, se ha logrado reducir en un 2,8% el uso de los fármacos del grupo "Watch" (precaución), aquellos cuyo empleo "requiere mayor cautela para evitar la aparición de resistencias". Estos datos reflejan, para el organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, "una prescripción más adecuada y alineada con las recomendaciones de uso prudente" dictadas por la OMS y la Unión Europea.
La reducción sostenida de estas cifras es una herramienta clave para combatir la aparición de bacterias resistentes, considerada por la AEMPS como una de las mayores amenazas sanitarias globales.
¿Por qué es necesario el PRAN?
El PRAN (Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos) nace ante la necesidad urgente de proteger la salud global. Según su sitio oficial, este plan estratégico busca "reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencia a los antibióticos".
Su importancia radica en que intenta mitigar "el impacto de este problema sobre la salud de las personas, los animales y el medioambiente". Mediante la vigilancia y la formación, el PRAN trabaja para frenar una amenaza creciente, "preservando de manera sostenible la eficacia de los antibióticos existentes" para asegurar que estos sigan salvando vidas en el futuro.