"Cruzar un pueblo fantasma como Robledo de Chabela, te impacta" dice el Jefe de Montes de la Diputación de Bizkaia
- Un equipo de profesionales vizcaínos acaba de volver, tras varios días de trabajo en el incendio de Madrid
- Aitor Omar, Jefe de Montes de Bizkaia, cree que pasarán semanas hasta que se dé por extinguido el fuego
Una treintena de bomberos, técnicos, agentes forestales y especialistas de la Diputación de Bizkaia, ha estado varios días trabajando en primera línea, tratando de frenar el avance del fuego entre Ávila y Madrid. Acaban de volver a casa, pero han sido relevados por 44 compañeros. Entre los que han estado allí se encuentra Aitor Omar, el Jefe del Servicio de Montes, con una grandísima experiencia en la extinción de incendios forestales.
El verano pasado, los profesionales vizcaínos estuvieron también en los fuegos que arrasaron zonas de León. Por lo tanto, la visión de grandes extensiones de terreno calcinadas no es algo nuevo para ellos. Pero lo que sí les ha sorprendido en esta ocasión es que el incendio haya afectado zonas muy pobladas. "Cruzar un pueblo fantasma como Robledo de Chabela, que tiene una población importante, te impacta" asegura Aitor Omar. Se considera que un incendio es grande, dice, cuando pasa de las 500 hectáreas. En Ávila, Toledo y Madrid son cerca de 80.000.
Factores que favorecen los incendios
Según este experto, en los años 60 y 70 no se conocían en Europa incendios que quemaran tanta superficie. Y señala los cambios que se han producido para que esto ocurra. Por una parte, dice Omar, cada vez hay más vegetación que está más disponible y puede arder más rápido, porque llevamos con una sequía estructural en España desde finales del siglo XX. Por otra, el calentamiento global del siglo XXI ha contribuido a acelerar este proceso.
Este año hemos tenido una primavera en que ha llovido, la vegetación crece, luego llega un verano más seco y caluroso, que también afecta a las masas arboladas, señala Aitor Omar. Se ven árboles debilitados, muertos. Cuando el fuego se mueve en una zona de pinar y vemos columnas de humo negro intensas, eso nos dice que se encuentra con una vegetación que está seca y está lanzando una gran potencia. Además, el tipo de vegetación que hay allí son escobas y jaras, una vegetación mediterránea, que está muy adaptada a convivir con el fuego.
Analistas de los incendios
Ante la pregunta de cómo se puede decidir la actuación ante unos incendios tan grandes como los que se están produciendo en Ávila, Madrid y Toledo, Omar destaca la importancia de la estructura de coordinación. "Hay gente que se dedica a interpretar lo que sucede en el terreno, analistas que te dicen 'esta situación la veo complicada, extremad la precaución' o 'esta posición no se puede sostener, todos fuera'. Aunque tu percepción cercana sea yo no lo veo tan complicado" explica.
Es muy importante no bajar nunca la guardia, recalca el Jefe de Montes de la Diputación de Bizkaia, porque pueden surgir imprevistos. Y añade un aspecto que quizás pueda sonar a película: "los expertos dicen que el fuego tiene capacidad de pensar, como la inteligencia artificial. Y busca por dónde puede crecer". Por eso es importante cerciorarse bien, antes de permitir que vuelvan a casa los vecinos de pueblos desalojados. Hay que tener la seguridad de que el fuego no se va a acercar de nuevo. Y darlo por oficialmente extinguido "implica que van a pasar días o semanas. Eso significa que no hay posibilidad de que se reinicie".
Aitor Omar lamenta que "este tipo de incendios generan un impacto de emergencia de protección civil y de problemas económicos, al margen de los propiamente medioambientales, en una escala muy desconocida hasta ahora".