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Aparcar en verano: misión casi imposible para los que buscan un hueco cerca del mar

  • Los aparcamientos gratuitos cuelgan el cartel de aforo completo desde primera hora
  • El Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera pone en marcha un parking automatizado
Desesperación por aparcar cerca del mar
Paloma Álvarez del Vayo (Redacción Cantabria)

Llega el verano y las playas de Cantabria se llenan de turistas. El problema aparece cuando hay que aparcar y, sobre todo, si lo que queremos es dejar el coche lo más cerca posible del mar. En la playa de Canallave, en Piélagos, el cartel de aforo completo se coloca desde primera hora de la mañana. Los turistas que quieren aparcar en primera fila lo tienen que hacer antes de las 10 de la mañana. “Entre las ocho y las ocho y media de la mañana estábamos ya aquí”, dice uno de ellos, y una cántabra añade: “A las nueve menos diez de la mañana estábamos aquí aparcados, pero en esta primera fila solo había dos huecos”. A la hora de aparcar parece que sí funciona lo de estar en el momento justo, en el lugar adecuado. “Hemos llegado, hemos dado una vueltita y hemos pillado un sitio, así que bien”, dice un chico mientras espera a que salga el coche que está delante. No es lo más habitual.

El control también se intensifica en los meses de verano. En la entrada de Canallave está Pelayo del Álamo, vigilante de Tragsa. Su trabajo es “evitar que se produzcan nudos en los principales accesos y en las zonas que pueden resultar un poquitín más complicadas para el tráfico. También que no aparque nadie en medio, que no aparquen a los laterales, que respeten la línea amarilla”, explica. Una labor que, recuerda, “es muy importante para los servicios de emergencia porque esto es una zona de peligro de incendio alto, es un pinar. También para el paso de los socorristas”, y por eso tienen que estar todos los accesos limpios. Pero los avisos parece que no son suficientes para quien quiere un sitio cerca del mar y, al regresar al coche, se encuentra una multa o un cepo puesto por la policía en sus controles.

El Ayuntamiento de Piélagos ha incluido un servicio de autobús “son ocho líneas que conectan Santander con el Parque Natural”, explica su alcalde, Carlos Caramés. “También hemos incluido 95 plazas en el centro de Liencres” y añade que se pondrá en funcionamiento el aparcamiento subterráneo de la plaza.

Parking automatizado en El Rosal

El Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera ha puesto en marcha un parking automatizado en El Rosal. Con una capacidad de “entre 1.400 y 1.500 plazas” porque, como explica Charo Urquiza, alcaldesa, “es uno de los objetivos de las zonas azules, que haya movilidad también, que los coches se muevan y aquí no la hay”. “Somos un ayuntamiento de cuatro mil habitantes, con un presupuesto limitado, no tenemos capacidad para dar servicios a tantos cientos de miles de personas que nos visitan”, añade Urquiza.

El precio ha generado polémica entre vecinos y visitantes. Se trata de un cobro por minutos: sale a 20 céntimos el minuto, 1,20 euros la hora, con bonos mensuales de 25 euros y pasar más de ocho horas costaría 15 euros.

Joven saca un ticket en el parking habilitado en la Playa de El Rosal RTVE Cantabria

Desde el Gobierno de San Vicente de la Barquera dicen que es un paso que hay que dar, ya que se estaba cobrando una tarifa baja para los servicios que se ofrecen. Controlar el turismo y poner un poco de orden. Con esto no quiere decir que no vengan turistas, si no que se organice de la mejor manera.

Esta playa, con casi cinco kilómetros de arena, cuenta con “un servicio de salvamento, de limpieza de playa nocturno, policías, nuevas torres de vigilancia, se han sustituido equipamientos obsoletos…”, con cargo, en su mayoría, a los presupuestos municipales, asegura Urquiza. Dice que es una medida para “intentar corregir esa anomalía que supone que casi el 10 % del presupuesto tenga que estar destinado al mantenimiento de playas durante cuatro meses”.

Asegura que el sistema “no es abusivo, es normal y corriente”. Eso sí, Urquiza pide perdón porque durante los primeros 15 días el funcionamiento “ha sido un poco complicado” porque el contrato de gestión del sistema de parking entró en marcha el día 1 de julio.

De acceso libre o de pago, aparcar todavía es, para muchos, lo peor de las vacaciones.