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La vieja prisión de Cáceres, camino de ser Lugar de Memoria Democrática

  • Se da la paradoja de que el máximo impulsor de la cárcel terminó fusilado tras ser recluido en ella
  • Todavía en la década de los 60, alrededor de 200 presos antifranquistas permanecían confinados en sus celdas
Procedimiento para declarar la antigua prisión de Cáceres como lugar de memoria democrática
Antonio Manuel Hidalgo - RTVE Extremadura

El Ministerio de Política Territorial inicia el expediente para declarar a la antigua prisión provincial de Cáceres como Lugar de Memoria Democrática. La tramitación se lleva a cabo para mantener el recuerdo de quienes fueron recluidos en este recinto penitenciario por motivos políticos, de los que una parte importante fueron fusilados.

Canales plantea un centro moderno con luz y agua corriente y pensado para 150 internos

La cárcel comenzó a ser construida en 1934 por el alcalde de la ciudad, Antonio Canales. Su objetivo, explica María Jesús Criado, presidenta de Amececa, Asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres, “era dignificar la vida de los presos porque hasta entonces el único lugar de reclusión en la capital cacereña eran los bajos de la Audiencia Provincial. Siguiendo los pasos de Concepción Arenal, Canales plantea un centro moderno con luz y agua corriente y pensado para 150 internos”.

La finalidad de la cárcel cambia a partir de 1936

Sin embargo, el comienzo de la Guerra Civil haría que el uso previsto para la prisión cambiara totalmente de sentido. Desde agosto de 1936 ingresan en la cárcel personas consideradas por los sublevados como “peligrosas” para la implantación del nuevo régimen de Franco. De aquí saldrían 467 presos para ser ejecutados y 150 morirían durante su estancia en la prisión. Entre ellos, el propio Antonio Canales, que sería ejecutado el 25 de diciembre de 1937.

El Archivo Histórico Provincial cifra en 1.100 el número de presos que estaban detenidos en este lugar a principios de 1938. Ya en la posguerra se produjo un notable incremento de reclusos. A 31 de diciembre de 1940, el padrón municipal eleva a 2.516 las personas censadas en la prisión. Tres años después, el número baja a 725, pero todavía una gran parte de los internos eran represaliados por la dictadura. La última ejecución tuvo lugar en Cáceres el 4 de septiembre de 1943.

Espacio para la reflexión y el conocimiento

Amececa lleva trabajando desde 2015 para que la vieja prisión sea reconocida como Lugar de Memoria Histórica. La asociación desea que en el futuro este enclave sea centro de interpretación, “un espacio,” dice María Jesús Criado, “que sea rincón para la información y la reflexión donde se explique cómo fue la represión contra los derechos humanos. Tendría una misión pedagógica, de honrar y homenajear, pero también con una clara vocación de mostrar que este tipo de tragedias no se vuelva a repetir”.

Tendrá una clara vocación de mostrar que este tipo de tragedias no se vuelva a repetir

A comienzo de la década de los 60, alrededor de 200 presos antifranquistas permanecían recluidos en sus instalaciones, de tal manera que, durante más de tres décadas, la vieja prisión estuvo estrechamente vinculada a la represión contra personas que se oponían a la dictadura. Amececa confía en que para 2027 el expediente esté definitivamente concluido de forma favorable por el Gobierno.