Mujeres en lo rural, un arduo camino hacia la igualdad
- Cerca del 30% de las explotaciones agrícolas están a nombre de mujeres
- Más del 70% de los trabajadores contratados en el sector son hombres
*Objetivo Igualdad se emite los domingos a las 16:30h en el Canal 24 horas y después en RTVE Play
Sara Corral Cortijo es copropietaria de 'Esencias de vida' y de varios terrenos de lavanda y lavandina junto a su hermana Celia y su madre Guadalupe Cortijo. Habla con devoción de su padre, Andrés. Fue el pionero, el primer agricultor que trajo en 2006 a Brihuega, en Guadalajara, estos cultivos desde la Provenza francesa. Antes plantaba en sus tierras cereales y leguminosas.
Ahora la zona atrae a unos 150.000 turistas e ‘instagramers’ durante el mes de julio para fotografiar y contemplar las espectaculares puestas de sol entre campos de color violeta. Y ahora, de esa zona, se exporta el 10% de la producción mundial de lavanda. "Él se dio cuenta de que cada vez caían más los precios y quiso buscar cómo reinventarse", cuenta Sara. Al principio, tanto los hermanos de su padre como el resto de agricultores de la zona "le dijeron que estaba loco".
De izquierda a derecha, Sara Corral, Guadalupe Cortijo, Celia Corral, dueñas de 'Esencias de vida' Sara Corral
“Ciertos agricultores que no toleran que tres mujeres continúen con el negocio“
"Al no estar la figura masculina, nos trataron con mucha desigualdad"
Su mujer, Guadalupe, no solo le apoyó en su aventura, sino que comenzó un negocio para destilar esencia de lavanda, hacer a partir de la lavanda cosmética natural y productos artesanales para eventos y el hogar. La gestión agrícola la llevaba su padre, hasta que falleció en 2016. Sara tenía 18 años y su hermana 16.
Durante un tiempo dejaron la gestión de sus campos de cultivo en manos de sus familiares: "Hasta que nos dimos cuenta de que no funcionaba y nos tocó hacernos cargo para sacarlo adelante. Lo hicimos por mantener el legado de mi padre, y por cariño a Brihuega", revela Sara. Pero lo cuenta con dolor, según reconoce, porque ha vivido junto a su madre y su hermana muchas situaciones machistas: "Al no estar la figura masculina, nos trataron con mucha desigualdad". La copropietaria de ‘Esencias de vida’, insiste: "Hay ciertos agricultores que no toleran o no ven bien que tres mujeres continúen con el negocio" y remarca que puedan sacar adelante lo que ya sacaban a la sombra con su padre.
Sara Corral entra en 'Esencias de vida' donde vende productos relacionados con la lavanda Obejtivo Igualdad TVE
"Todavía estamos muy por debajo de la igualdad y la paridad"
La desigualdad de la que habla Corral no es única, según María Jesús Rubio, presidenta en Guadalajara de AFAMMER, la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural, que cuenta: "El campo español sigue siendo masculino, pero machista pienso que cada vez menos". Los datos indican que cada vez hay más mujeres al frente de explotaciones agrícolas, pero no llegan al 30%. Además, el 75% de los trabajadores que se contratan son hombres. Por eso, Rubio dice que "todavía estamos muy por debajo de la igualdad y la paridad".
En el mundo de la trufa "hay muchísimas mujeres muy líderes", asegura Loreto Palafox, de 'Trufa Zero'. Aunque, explica, sigue habiendo un reparto por género del trabajo: "El hombre se dedica a la tierra, el hombre sale a por la trufa, y la mujer la limpia y la distribuye". "Es un trabajo, el de la distribución" —continúa— "que empieza por la mañana y termina por la noche". Porque al ser un producto que se vende fresco tal cual sale de la tierra "hay que volar".
La ONU ha elegido el 2026 como Año Internacional de la Agricultura para "poner de relieve el papel esencial que desempeñan las mujeres en los sistemas agroalimentarios, desde la producción hasta el comercio, a pesar de que a menudo no se les reconoce". El objetivo es tratar de subsanar la brecha de género para mejorar el medio de vida de estas mujeres. Hay que tener en cuenta que la Organización de Naciones Unidas considera que "las agricultoras son fundamentales para la seguridad alimentaria, la nutrición y la resiliencia económica".
María Jesús Rubio, presidenta de AFAMMER Guadalajara en campo de lavanda en Junio Informativos TVE
“Muchas agricultoras trabajan el campo igual que ellos, pero no reciben pensión“
La mujer agricultora afronta varios problemas en España. Por un lado, la desigualdad, como cuenta Corral: "A la hora de acceder a tierras y a sus recursos, del sueldo que les pagan, del trato verbal que reciben, o incluso a la hora de solicitar la PAC". Es algo, indica la dueña de 'Esencias de vida', que, "tristemente a día de hoy, en las plantaciones y extensiones agrícolas que yo conozco sigue pasando". Además, en muchos casos no están dadas de alta, ni siquiera como autónomas, ni se aplica la ley que promovió Carmen Quintanilla, presidenta nacional de AFAMMER hace casi 15 años, la Ley de titularidad compartida 4/11/2011, para que las mujeres tuvieran derechos sobre la gestión de la explotación agrícola.
"Lamentablemente no se está aplicando por falta de conocimiento", indica Rubio. "Muchas agricultoras que trabajan toda su vida junto a su marido, el día de mañana no tienen pensión, pero él sí", resalta. Y, además, denuncia: "Si a él le pasa algo, ella se queda con una pensión reducida". Por eso la presidenta de AFAMMER Guadalajara cree que "es de justicia que ella pueda tener los mismos derechos puesto que está trabajando la tierra igual" y explica que "eso no quiere decir que le vayan a quitar la titularidad de la tierra al dueño legítimo", uno de los miedos con los que se encuentran al fomentar el uso de esta ley.
María Calle, técnica territorial de Cáceres de Fademur en campo de cerezas en Piornal (Valle del Jerte) Informativos RTVE
"Hacen falta ayudas para potenciar el uso de la titularidad compartida"
María Calle, técnica territorial de Cáceres de Fademur, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, dice que cuando las explotaciones son familiares "muchas veces no te da la explotación para dos autónomos" y lo que suele pasar es que "el autónomo suele ser el hombre y las mujeres se hacen autónomas colaboradoras". "Lo habitual", continúa Calle, es que "ellas se den tres meses de alta en campañas y eso es por lo que cotizan y luego cobran un paro agrícola y nada más". Por eso, esta técnica, que da apoyo al emprendimiento femenino en el rural, reclama ayudas para potenciar el uso de esta titularidad compartida con "rebajas o ayudas a la cotización en la seguridad social, para que tanto el marido como su mujer puedan ser los dos autónomos: así cotizarían en la Seguridad Social, tendrían los mismos derechos y las dos personas podrían llevar la explotación como como una empresa".
María Calle señala otros problemas: "Se contrata a hombres y mujeres para la misma función y a la mujer, por ser mujer, le pagan menos" y también "muchas de ellas tienen más tierras que sus propios maridos, pero las trabajan ellos". Calle piensa que "deberían poder ser dueñas de sus propias explotaciones". "Y lo más importante", señala, es que se debería facilitar de manera burocrática las ayudas que contribuyan a que las mujeres se incorporen al medio rural, porque "las mujeres son las que fijan realmente la población en el rural". Así, continúa, "es imprescindible que ellas se capaciten, se formen y sobre todo se profesionalicen".
Beatriz Prieto recogiendo cerezas en en uno de sus terrenos en Piornal, en el Valle del Jerte (Cáceres) Informativos RTVE
“Las agricultoras soportan una triple carga de trabajo “
Beatriz Prieto es agricultora y además forma parte de la Ejecutiva regional de Extremadura de UPA-UCE, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, y el comité de Igualdad de la Cooperativa San José de Piornal. Tiene claro cómo quieren gestionar ella y su marido, Luis Noel Leandro, sus árboles frutales. "Decidimos ser los dos autónomos", explica, porque "llegará un futuro, que si yo no cobro ni aparezco en ningún sitio porque soy ama de casa, no podré tener una pensión digna ni nada". Entre los dos gestionan varios terrenos con unos seis mil cerezos, doscientos ciruelos, y docientos castaños.
Ella estudió y la animaban a irse fuera de Piornal, su pueblo, el más alto de Extremadura, en pleno Valle del Jerte. Pero ella decidió quedarse para trabajar en el campo, en las tierras que eran de sus familias. "Yo he nacido, como quien dice, bajo un cerezo", nos cuenta, porque su madre "nos tenía que traer siempre al campo". Es la vida de cualquier agricultora, especialmente hace unos años, como cuenta Prieto: "Si alguien no se tenía que echar la siesta después de comer era mi madre, si se tenía que poner a trabajar sin descansar, lo hacía". Así, reconoce que "mi madre tenía muchísima sobrecarga".
Rubio, de AFAMMER, explica que incluso su abuela, en Guadalajara, "fue a segar embarazada, dio a luz en el campo y luego continuó segando". Considera que "la mujer, tradicionalmente en España y en la mayor parte del mundo, trabajaba igual de duro en el campo que un hombre, pero luego su labor no acababa ahí". Calle, de Fademur, lo resume: "Las agricultoras soportan una triple carga de trabajo" porque "se encargan de la gestión de las fincas, especialmente del tema burocrático", explica, y también "trabajan en el campo". Además, resalta: "Luego tienen una sobrecarga laboral dentro de sus casas, con la limpieza del hogar y el cuidado de niños y mayores". En Fademur lo han calculado en unas dieciocho horas de jornada laboral. "La mayoría de esas horas, no remuneradas", explica la técnica.
Prieto, que fue madre bastante joven, afirma que "en algunos momentos sí he llevado mucha más carga, sobre todo cuando la niñas eran pequeñas". Y piensa que "te lo adjudicas como obligación y, si no lo haces, crees que lo estás haciendo mal". La integrante de UPA-UCE explica que, con su marido, ahora se distribuyen el trabajo porque "muchas veces yo me quedo en casa haciendo cosas y él se va a hacer otras del campo que yo no hago, así que cooperamos el uno con el otro".
Mujeres trabajando en la Cooperativa de San José de Piornal en el Valle del Jerte (Cáceres) Talia Martínez de Marañón
“Casi un 73% de mujeres en municipios pequeños no denuncia la violencia de género“
El techo de cristal también existe. En muchas cooperativas puede haber hasta un 75% de mujeres trabajando, pero como explica Rubio, de AFAMMER, es donde se encuentran "más situaciones machistas, porque cuesta que las mujeres formen parte de las juntas directivas".
Otra de las situaciones complicadas en el mundo rural es la violencia de género. Según Fademur, un 72’9% de las mujeres en municipios de menos de 2.000 habitantes no denuncia los malos tratos. Además, las mujeres en el medio rural tardan 20 años de media antes de denunciar a sus parejas o ex parejas por violencia machista. También el sector agrario, junto con el trabajo doméstico, es uno de los entornos donde se dan mayores situaciones de vulnerabilidad, especialmente hacia trabajadoras migrantes, según los sindicatos. Sobre todo las trabajadoras temporeras se enfrentan a mayores riesgos de sufrir abusos sexuales y acoso debido a la temporalidad, el aislamiento geográfico de las explotaciones y la barrera del idioma.
Atardecer en el Mirador A Ras del Cielo, el Balcón del Valle, en Piornal en el Valle del Jerte (Cáceres) Talia Martínez de Marañón
"Retos: el precio justo de los productos, el relevo generacional y la mano de obra"
El futuro presenta varios retos para la agricultura. El relevo generacional es uno de ellos, porque como dice la agricultora, con casi 7.000 frutales, "nuestros hijos e hijas no se quieren dedicar a esto porque ven el sacrificio que hacemos y que estamos a merced del tiempo y ven que no es algo seguro". Conseguir mano de obra como Dori y Cornel Nevolnicu, un matrimonio que lleva 20 años trabajando con Prieto y su marido, es otro. Cada vez es más difícil, porque "muchos españoles no quieren dedicarse a este trabajo tan duro", explica Calle, de Fademur. Por eso, "muchos son extranjeros, y cada vez se lo ponemos más complicado".
Por último, un aspecto clave. El precio justo. Corral, de 'Esencias de vida', dice que cada vez se paga menos por la lavanda y ella solo usa para aceite esencial y otros usos el 2%, el resto lo vende "muchas veces por debajo del precio para cubrir costes". Así que, continúa, "buscamos alternativas reinventándonos con eventos y visitas guiadas". Algo muy similar a lo que hacen en ‘Trufa Zero’, que cada vez recibe más turistas extranjeros para entender el proceso de cultivo de la trufa.
Objetivo Igualdad