Niños con discapacidad dan sus primeros pasos en Badajoz gracias a un exoesqueleto pediátrico
- Atlas 2030 es una herramienta puntera en los tratamientos de dolencias como la parálisis cerebral o la atrofia muscular espinal
- Las familias piden ayuda para financiar su compra y tenerlo disponible en centros terapéuticos, hospitales y colegios
Tres niños con discapacidad han podido dar sus primeros pasos gracias a las pruebas del exoesqueleto pediátrico Atlas 2030 que se están llevando a cabo en el centro "Cromo Somos" de Badajoz. Esta herramienta, considerada el primer exoesqueleto pediátrico del mundo, supone la aplicación de una tecnología puntera en los tratamientos de dolencias graves como la parálisis cerebral o la atrofia muscular espinal.
Uno de esos primeros usuarios en la capital pacense ha sido Odín, un niño con una malformación cerebral que impide que su cerebro pueda dar órdenes al cuerpo. Entre otras repercusiones, su dolencia implica que no pueda caminar, pero gracias al exoesqueleto Atlas 2030 ha conseguido dar sus primeros pasos.
Las familias piden un esfuerzo para que esta herramienta, con un precio cercano a los 200.000 euros por unidad, pueda adquirirse y pase a formar parte del día a día de las terapias que reciben los niños. De hecho, Extremadura es una de las pocas comunidades que todavía no cuenta con este exoesqueleto robótico, que puede utilizarse por niños de entre tres y 13 años. Su intención es que esta tecnología pueda estar disponible en centros especializados, hospitales y colegios de educación especial.
"Verle caminar es una de las mayores sensaciones que te pueden llegar", explica María Jesús Gómez, madre de Odín, quien añade que también siente impotencia, al no poder disfrutarlo en el día a día con tu hijo. "Tenerlo aquí sería maravilloso, un sueño", resume.
Los expertos indican que cuando un niño se pone de pie, además de beneficios motores, también se mejoran aspectos sociales y comunicativos. Andrea García, fisioterapeuta pediátrica en Marsi Bionics, la empresa desarrolladora, del exoesqueleto, subraya que los usuarios ganan fuerza y amplitud articular, mejoran funciones excretoras e incluso participan activamente en juegos caminando con ayuda del robot.
El exosqueleto cuenta con ocho motores en caderas, rodillas y tobillos, y tiene dos modos de funcionamiento. Por un lado, permite trabajar una marcha pasiva, en niños que no pueden caminar y donde es el robot el que va a mover su cuerpo. Por otro, realiza una marcha activa en la que el niño trabaja en contra de una resistencia adaptada por los especialistas, explica García.
Primera vez con el Síndrome de Rett
En Badajoz, el exoesqueleto será utilizado por primera vez por una niña con Síndrome de Rett, un trastorno genético raro del neurodesarrollo. Quienes lo sufren, normalmente niñas, no pueden ponerse en pie, lo que provoca problemas en músculos y huesos. "Este tipo de patologías, al ser neuronales, no aguantan el cuerpo porque las órdenes del cerebro a la musculatura no llegan correctamente", explica Francisco Santiago, presidente de la asociación Mi Princesa Rett y padre de Martina, la niña que está probando el aparato en Badajoz.
Sin embargo, con el uso del exoesqueleto estos problemas podrían retrasarse o incluso no llegar a aparecer. Por ello, esta herramienta se está utilizando por primera vez con una niña con este síndrome con el objetivo de evaluar sus resultados. De esta manera, señalan los expertos, se aumentaría aún más el rango de potenciales usuarios del Atlas 2030, que abarca desde niños con muy bajo tono muscular a otros con rigidez extrema.