Melilla, un patrimonio modernista en peligro
- Intereses inmobiliarios, falta de protección y desidia constituyen una amenaza contra el valioso catálogo arquitectónico
- Desde el gobierno local ponen en valor las inversiones que están realizando para la rehabilitación de edificios
Cada 10 de junio se celebra el Día Mundial del Modernismo. Pero este año ha sido un poco más especial debido que ha coincidido con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y, también, con la visita del Papa León XIV a la Sagrada Familia de Barcelona. Allí ha bendecido la recién terminada torre de Jesucristo.
Después de la Ciudad Condal, Melilla es la segunda ciudad con más edificios modernitas. De hecho, su notable patrimonio arquitectónico convierte a la ciudad autónoma en el principal centro modernista de África y uno de los más destacados de toda Europa.
Son más de 750 los edificios modernistas que tiene Melilla, algunos de ellos concentrados en el centro, en lo que se conoce como el Triángulo de Oro. Aunque, en realidad, la mayoría están diseminados a lo largo y ancho de la ciudad.
Enrique Nieto, el artífice
Ahora es habitual ver a turistas contemplando los edificios, sus esgrafiados, molduras y forjas, buscando sus nombres tríptico en mano o acompañados de guías que les van explicando cómo el modernismo llegó a Melilla en 1909 de la mano de Enrique Nieto, que no fue discípulo de Antoni Gaudí, como todo el mundo piensa, sino de Lluís Domènech i Montaner, considerado uno de los padres del modernismo catalán.
Nieto, como tantos arquitectos de la Escuela de Barcelona, optó por emigrar de Cataluña, quizá por la saturación del mercado o para exportar su estilo a otros lugares. Y en Melilla, ciudad en expansión a principios del siglo XX y con una colonia catalana muy importante, fue donde el arquitecto rompió, literalmente, los moldes de una arquitectura eminentemente militar.
“La llegada de Enrique Nieto hace que todo se revolucione”, explica el cronista oficial al señalar cómo el arquitecto catalán trajo las curvas y ondulaciones a una ciudad dominada por los edificios clásicos muy rectos, y creó cierta escuela entre los ingenieros militares, algunos de los cuales, como Emilio Alzugaray, se convirtieron en destacados autores modernistas.
Pero, aunque Nieto fue el artífice del movimiento en Melilla, la llegada de otros y la competencia entre ellos le hizo mejorar. “Creo que es lo que hizo que su obra tenga la calidad que tiene”, reflexiona Antonio Bravo, que no solo concede los méritos del auge modernista a los arquitectos.
Víctima de la piqueta
Sin embargo, este tesoro melillense está en peligro por los intereses inmobiliarios, la falta de protección y desidia. Hace solo unos días, por ejemplo, desapareció un edificio con una moldura única que estaba en el barrio de El Tesorillo.
El Real Decreto 2751/1986 declaró gran parte de la ciudad como bien de interés cultural (BIC) con la categoría de conjunto histórico. Este BIC, sin embargo, tiene unos límites geográficos marcados por calles y barrios. Lo que ha propiciado la demolición de un considerable número de inmuebles modernistas. Algunos, porque quedaron, inexplicablemente, fuera del BIC, y otros dentro del conjunto protegido, por haber sido declarados en ruinas.
La preservación, incluso dentro del BIC, parece en algunos casos limitarse a la fachada, llevándose por delante pavimentos hidráulicos, decoraciones interiores, escaleras artísticas y carpinterías originales.
Récord de rehabilitaciones
Desde el gobierno local, sin embargo, aseguran que continúan apostando por la conservación del patrimonio modernista local. Para el presidente, Juan José Imbroda, es una prioridad mantener los edificios modernistas en buen estado y, según ha explicado, este año esta siendo récord en cuanto a rehabilitaciones. Ha puesto como ejemplo las intervenciones en Melilla la Vieja, cuyo valor es cercano a los dos millones de euros.
Asimismo, Imbroda ha recordado que la ciudad forma parte de la Ruta Europea del Modernismo, junto a ciudades de referencia internacional, lo que refuerza el compromiso de la Administración local con la protección y promoción de este legado arquitectónico.