El Bosque de To, entrada a la mitología extremeña
- Al visitante le esperan 22 mitos y leyendas de la región que deparan interacción y sorpresas
- En una dehesa del norte extremeño, historias populares toman cuerpo
Hubo una vez un osado tololo (gentilicio de los habitantes de Plasenzuela) que partió hacia las Américas hace siglos. Allí adquirió una serpiente y la trajo a la citada localidad extremeña al regresar. Creció y adquirió tan descomunal tamaño que los lugareños planearon su aniquilación por puro pavor. “Pero la serpiente huyó. Y desde entonces se encuentran serpientes de colosales dimensiones por la zona”, masculla de manera misteriosa Daniel Martínez, director técnico de este proyecto y heredero de 17 hectáreas de tierra bautizadas ahora como “El Bosque de TO”.
Todo un museo de mitología extremeña al aire libre, entre canchales, alcornoques y encinas. Sí, precisamente ahí. En el término municipal de Plasenzuela.
Figuras misteriosas, acechan
En este vasto recinto salen al paso 22 escenificaciones de mitos populares extremeños. Como la Serrana de La Vera, el Macho Lanú (el demonio de Las Hurdes) o La Chancalaera. Con el Dios TO (del castúo, para referirse al concepto universal del “todo”) comandando la propuesta.
La mayoría de las obras están confeccionadas con material reciclado, pero también con el uso de pintura, madera o hierro. Materia prima de una iniciativa planteada para todos los públicos. “Adecuamos las visitas al grupo. Por ejemplo, desarrollamos una prueba de pistas para los más jóvenes. O añadimos mayores dosis de fantasía con interpretaciones actorales para los más pequeños”, comenta animosa Ariadna Camps, la directora artística de esta iniciativa turística y cultural.
Impacto total en el visitante
Como resultado, el visitante se ve sorprendido por la hábil sinergia entre el entorno y las propuestas artísticas. “Me ha gustado mucho la figura sobre la piedra y la de la rama”, espeta Carlos, un boquiabierto pequeño. Un locuaz adolescente emocionado reconoce que “siendo como soy un fan de la mitología griega y extremeña, veo alucinante conocerla de esta manera en este lugar”.
Y Verónica, una mujer de Valdelacalzada, indica que “no solo es ver esculturas, hacer senderismo o resolver pruebas dinámicas, es también las vistas”. Y en ese sentido, el mirador “el Mirato”, eleva al usuario de la experiencia a uno de los puntos altos del trazado. “Es un lugar mágico, y aquí queremos hacer en breve más cosas, eventos relacionados con el atardecer y el anochecer”, fantasea Ariadna con media sonrisa.
Un proyecto en expansión
En ese contexto de contínuo bullir de ideas para ampliar las posibilidades de esta aventura paisajística y cultural, llama la atención que el Bosque de TO también se posiciona como foro de encuentro y promoción de artistas de cualquier parte del mundo. “Llegan voluntarios, se celebran talleres y, por supuesto, cualquier día es bueno para toparse con la exposición de artistas variopintos”, recalca Ariadna. Es el caso de Eva Rodríguez, que en estos días toma rocas y superficies del terreno como gran lienzo donde fotografías, artesanía, acuarela o cómics para conformar un mosaico mágico donde el visitante reposa con sus sentidos embriagados por la imaginación.
“Mostrar aquí parte de mi obra es una maravilla, vengo de Madrid e impresiona ver cómo se integra el arte con la naturaleza. Es muy inspirador”, concluye Eva. Qué mejor tarjeta de presentación que la evaluación de una artista. El Bosque de TO les espera. Un bosque “encantado” en el norte extremeño.