Enlaces accesibilidad

Los ecologistas denuncian que los vertidos en el Río de Oro son cada vez más habituales

  • La organización ecologista Guelaya asegura que se producen cada vez que llueve
  • Entre las causas están el mal estado de las canalizaciones y el deficiente funcionamiento de la EBAR
Los ecologistas denuncian que los vertidos en el Río de Oro son cada vez más habituales
Raúl Prieto (RTVE Melilla)

Los vertidos en la desembocadura del Río de Oro se han vuelto una estampa habitual en la ciudad. Es algo que denuncia la organización ecologista Guelaya. Ponen como ejemplo lo que ha sucedido este pasado fin de semana. Las escasas precipitaciones que se han registrado, explican, han desbordado la Estación de Bombeo de Aguas Residuales que debería transportar las aguas pluviales y fecales hasta la depuradora. Pero es que, además, la losa de cemento con la que se sepultó en su día la desembocadura se ha resquebrajado, aflorando también las aguas sucias.

El coordinador de Guelaya, Manuel Tapia, señala para RTVE que "a través de esas rajas en el cemento se están filtrando las aguas pluviales y fecales, acabando en el río". Finalmente, dice, terminan acumulándose en la conocida como fuente de colores. "Esa balsa de la fuente es casi un monumento a las obras inútiles porque de ahí las aguas fecales, cuando rebosan, se vierten al mar", asegura Tapia.

En concreto, esas aguas fecales terminan vertiéndose en dos de las playas más concurridas de Melilla, en la de los Cárabos y San Lorenzo. Para Guelaya, además, este proceso de cimentación del río ha contribuido a que cada vez el deterioro ambiental de la zona vaya a peor.

"Hay ocasiones, incluso, en que se producen mortandades masivas de peces. También pasó que en esa balsa de la fuente se hizo un caldo de cultivo bacteriano que tiñó toda la desembocadura de rosa", nos explica el coordinador de Guelaya.

Guelaya denuncia, además, que el ejecutivo local busca ocultar estas graves deficiencias ambientales con la ayuda de las banderas azules, que recientemente se han otorgado. La Fundación para la Educación Ambiental ha premiado a Melilla con 3 banderas azules, una menos que el año anterior. Son para la playa de los Galápagos, San Lorenzo-Los Cárabos e Hipódromo. Guelaya, en cambio, resta importancia a estos galardones porque, dicen, son empresas privadas que tienen intereses detrás.

La asociación ecologista entrega, por su parte, las banderas negras. Este año, nos cuentan, tienen previsto situar una de estas banderas en el sumidero que se traga el cauce del Río de Oro, un poco más arriba de su desembocadura.