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Acoso digital misógino contra periodistas y divulgadoras feministas

  • Un 73% de las mujeres periodistas sufren acoso online
  • Las intimidan con amenazas de muerte, ‘doxeo’ y ‘deep fakes’ 
Notificaciones de redes sociales con insultos como "mentirosa", "burra", "feminazi" y "Ensobrada" se superponen a la figura desenfocada de una mujer, ilustrando el acoso online.
Imagen de la campaña de Amnistía Internacional 'Muteadas' Amnistía Internacional
Talia Martínez de Marañón Navarro

*Objetivo Igualdad se emite los domingos a las 16:15h en el Canal 24 horas y después en RTVE Play

Yolanda Domínguez, creadora feminista, con acciones relevantes como ‘Soy tu machismo’ (2018) y fundadora de 'caracara igualdad digital' ha luchado durante casi 6 años contra un acoso sistemático en redes sociales, que eran su medio de vida. Por eso nos cuenta a 'Objetivo Igualdad' que se considera “superviviente de la violencia digital”. Yolanda criticó en Twitter que invitaran al 'youtuber' Sergio Candanedo, a la mesa redonda sobre 'Feminismo y género en la España de hoy' en la Universidad Europea Miguel de Cervantes, porque “difundía un mensaje machista violento contra las mujeres”. Este 'youtuber' ya la había criticado y señalado previamente en su canal y comenzó una batalla judicial contra ella, además de “monetizar todo el proceso judicial”, asegura la creadora. “Empecé a recibir el ataque organizado, sistemático y continuado de perfiles anónimos, y la persecución de todos los seguidores de este 'youtuber'”, cuenta Domínguez . “Que te amenacen o que quieran verte muerta en una plaza pública” continúa la creadora, “y que sea una cosa continuada de 200 insultos, 200 días seguidos, afecta a tu salud” porque. añade “nadie está preparada para recibir odio, menos si es sistemático”. 

los 'youtubers' son responsables de los comentarios de odio vertidos en sus canales,

Llegó a tener severos ataques de ansiedad y de pánico: “Estas amenazas digitales están teniendo un efecto físico. porque hay ‘troles’ reales que te esperan a la salida de tu trabajo o de tu casa para increparte e incluso golpearte”. Domínguez pregunta: “¿En qué momento estamos admitiendo que hay libertad para maltratar?”, porque considera que “no puede haber libertad para el maltrato”. Finalmente, Yolanda ha ganado con una sentencia pionera que sienta jurisprudencia que “van a poder utilizar otras mujeres para defenderse” dice, porque “el Tribunal Supremo de España certifica que los 'youtubers' son responsables de los comentarios de odio vertidos en sus canales, aunque no los escriban ellos”.

Yolanda Domínguez, con cuadro de Martinho Costa, en Galería Silvestre Madrid Ricardo Coronel

“Tenían información bajo secreto de sumario del juicio y me amenazaron”

En el caso de la periodista feminista argentina Luciana Peker, autora del libro 'La odiocracia, al fondo a la derecha', el acoso fue tan grave que tuvo que optar por exiliarse en España. Describe cómo comenzó todo: “Yo escribo, denuncio y acompaño el caso de Thelma Fardin, que es una actriz argentina que fue violada con 16 años durante la gira del programa 'Patito Feo'”. Fardin denunció al actor Juan Darthés de 45 años en 2018. [...] Logramos una sentencia condenatoria por primera vez con cooperación internacional en tres países: Brasil, Argentina y Nicaragua”. Entonces la periodista comienza a recibir amenazas donde le dicen “te mereces ser la próxima víctima de femicidio” y “explican cómo con un arma de fuego se puede asesinar a distancia”, describe Peker. Así que denuncia, y tiene un juicio por violencia digital.

no había condiciones para garantizar mi seguridad

Lo más grave es que descubren que “no eran 'trolls' o personas que tenían una opinión en redes porque tenían información que estaba bajo secreto de sumario de la causa judicial”. Durante este juicio, cuenta la periodista argentina: “Se comprueba que hay una orquestación organizada para amedrentar y hostigar. [...] Los mensajes provienen de una cuenta que pertenece a una persona del edificio Alas”. Este edificio de Buenos Aires fue expropiado por la Fuerza Aérea, durante la dictadura fue vivienda militar y hoy alberga mayoritariamente a militares. Continúa Peker narrando que “el agresor digital no solo vivía en ese edificio sino que después fue defendido por un abogado de la misma Fuerza Aérea Argentina” y ese abogado, explica Luciana “fue ascendido a capitán por el actual presidente Javier Milei”. Con todos esos datos, y otros que pudo reunir la periodista, llegó a conclusión de que “no había condiciones para garantizar mi seguridad y además para garantizar mi libertad de expresión”, y por eso se marchó del país con su familia.  

Luciana Peker, con cuadro de Martinho Costa, en Galería Silvestre Madrid Ricardo Coronel

“Recibí mensajes diciendo que ojalá me violaran, o que me iban a degollar”

Fiscalía ha admitido a trámite la denuncia de la periodista de Elena Reinés por acoso digital reiterado. Aunque está "acostumbrada a recibir diariamente insultos donde se me desea la muerte y ‘deep fake’ con mi cara y un cuerpo desnudo que no es el mío”, nos cuenta, que “todo empeoró en enero”, tras publicar un video en su canal 'Woke Up News’ para denunciar los bulos tras la tragedia de Adamuz. Entonces, narra la periodista: “Empezaron a llegar insultos, miles y miles y miles de insultos en todas mis redes sociales”. “Me decían barbaridades como que me iban a atar a las vías para que el tren me pasara por encima” o “que ojalá me violaran” o incluso “que me iban a matar o que me iban a degollar”, explica Elena.

era un ataque coordinado y además no se esconden

Elena Reinés resalta que lo curioso es que “todo el mundo decía las mismas barbaridades y no eran uno o dos mensajes al día como antes sino seis horas de insultos diarios en el móvil”. Asegura que “afecta a la salud mental, porque en mi caso me dijeron millones de veces que me suicidara”. Insiste la periodista además en un dato clave: “Era un ataque coordinado”, y que lo peor es que los agresores digitales “ya no se esconden, porque antes el ataque venía de cuentas falsas”. Explica que ahora “es gente con nombre y apellidos, que tiene familia, que simplemente coge el móvil, te dice que te va a violar o que te van a degollar, cierra el móvil y se va a cenar con su familia”. Asegura Reinés que ha pasado miedo, porque “hay pseudo periodistas difundiendo nuestras direcciones”.

Difundir datos personales, como la dirección o el teléfono se llama ‘doxing’ o ‘doxeo’ y es una práctica habitual contra las periodistas y divulgadoras feministas para intimidarlas. “Al final es una mujer contra un sistema” dice Elena, “porque estamos luchando, casi siempre solas, con nuestros recursos propios” contra, asegura “un sistema judicial que muchas veces no apoyan estos delitos”. En su caso se siente afortunada por contar con el apoyo de Acción contra el odio.

Elena Reinés, con cuadro de Martinho Costa, en Galería Silvestre Madrid Ricardo Coronel

“No debería ser una actividad de riesgo ser feminista en redes, pero lo es”

Para la abogada y activista especializada en violencia digital, Laia Serra, autora de 'Las violencias de género en línea', los agresores digitales “además de violentar a las mujeres en redes, a veces presentan demandas judiciales o querellas criminales como parte del acoso”. La creadora del término ‘querellas clickbait’ explica que “hay un machismo organizado y financiado que promueve este tipo de acciones legales y de litigación estratégica”. Lo hacen, continúa la letrada: “Porque tiene también un efecto disuasorio. Si tú opinas, sabes que el riesgo no solo será digital, sino que vas a enfrentar acciones legales”. Por eso considera Serra que divulgar e informar desde una perspectiva feminista “no debería ser una actividad de riesgo”, pero lo es. Cree la abogada que “la cultura patriarcal hace que tenga un sentido social disciplinar a todas estas mujeres”. “Si tú opinas, si tú estás presente, si tú reivindicas, tienes que pagar este precio porque estás transgrediendo los roles de género y estás ocupando espacios que no te pertenecen”, explica. 

Laia ha participado en la creación de la única normativa de nuestro país sobre violencias digitales e institucionales machistas incluida en 2020 en la ley de violencia de género de Cataluña.

Una normativa que ahora están revisando para ampliar y añadir nuevas violencias. Orgullosa, nos relata lo que supuso esto: “Una pequeña revolución silenciosa, maravillosa, que hicimos y que se puede replicar en el resto del estado”. Con ella se “impulsó que todos los agentes clave tomaran cartas en el asunto, mossos de esquadra, médicos forenses, jueces, trabajadores sociales…”. Todos se implicaron, dice, y “se formaron en violencias digitales con perspectiva de género”.

Laia Serra con cuadro de Martinho Costa, en Galería Silvestre Madrid Ricardo Coronel

“Los dueños de redes sociales se lucran con el odio contra el feminismo”

“Hay un financiamiento de grandes think tanks internacionales que están detrás de esta violencia digital contra las mujeres feministas” dice Luciana Peker que considera que “es un sistema tanto financiero como ideológico” que además pretende, dice la periodista feminista, ”hacer más millonarios a los multimillonarios que están a cargo de estas plataformas que son las responsables de la violencia digital”. 

“Escuchamos a determinados hombres poderosos decir declaraciones misóginas”, continúa Yolanda Domínguez “y vemos que las plataformas digitales amplifican este tipo de mensajes se va normalizando la violencia y el odio”. Además, añade la creadora: “No hay tantas plataformas digitales y sus dueños tienen nombre y apellidos y se han manifestado políticamente en contra de las políticas de igualdad y no protegen a las mujeres”. Por eso cree la también comunicadora: “Dejan que el odio y la desinformación se propaguen y lo premian económicamente”.

¿por qué a los dueños de las redes sociales se les permite absolutamente todo?

“Las redes sociales funcionan como un medio de difusión”, añade Elena Reinés. “Si a los a los medios de comunicación se les pide responsabilidades y a sus dueños” continúa, “¿por qué a los dueños de las redes sociales se les permite absolutamente todo?”. La periodista de ‘Woke Up News’ considera que “se lucran totalmente con el odio contra el feminismo y contra cualquier cosa”. “Las redes sociales lo que más valoran es el ‘engagement’. Y lo que más ‘engagement’ da ahora es el odio”, afirma.

Manifestación 'Ni una menos' Argentina, 2015 Emilse Saavedra

“No hay otra red trasnacional como el feminismo, por eso lo atacan”

“Argentina fue el país pionero donde se inicia la gran revolución feminista contra la violencia de género en el 2015”, cuenta Luciana Peker. Ahí empieza la cuarta ola feminista, con las protestas de ‘Ni una menos’ tras el asesinato de Chiara Páez. “Fue dos años antes que el ''MeToo' que comenzó en EEUU”, añade la periodista feminista: “Es importante resaltarlo para entender por qué fuimos las primeras en ser atacadas”. Continúa poniendo el acento en un asunto clave que se ha estudiado: “La violencia digital contra las periodistas es sistemática y nos generó el silenciamiento y la autocensura”. Ese silenciamiento provocó, según Peker, “la salida de todas esas mujeres de las redes y la pérdida de trabajo”. Además, continúa: “En Argentina comenzó el ‘doxeo’ publicando datos sensibles de las periodistas, porque nuestro país es el laboratorio de la extrema derecha y de la extrema misoginia”.

Argentina es el laboratorio de la extrema derecha y misoginia

Estos movimientos de la ‘machosfera’ pretenden, asegura Serra, “la expulsión del ágora digital de las mujeres, que volvamos a un lugar de subyugación”. 

Como le ha pasado a Yolanda Domínguez, que se aisló primero de las redes y ahora cuenta que vive “en una especie de búnker digital para protegerme, porque actualmente las plataformas no me protegen y la ley no me está protegiendo lo suficiente”. La creadora feminista cree que este problema solo puede resolverse “si las feministas nos unimos, tenemos que estar más unidas que nunca” porque cree que “si no actuamos rápido, ya vamos tarde”. 

“La derecha, la ultraderecha, tiene mucho miedo de que las mujeres valientes hablen sin temor a veces a las consecuencias”, afirma Reinés.

“Todo”, dice Luciana, porque “no hay ninguna red política en la actualidad como el feminismo que sea transnacional”. Por eso, añade: “El poder político de este neofascismo tecnológico sabe que es el único movimiento que se puede oponer a la extrema derecha” y eso es, considera Peker, “la razón política por la que se lo ataca”.

Momento acto 'Ni calladas ni solas' CCOO CCOO

"Las violencias en redes sociales son ataques colectivos y planificados"

Organizaciones como Amnistía Internacional, con sus campañas Muteadas’ y Juntas contra el odio’, entre otras, y CCOO, con el acto ‘Ni calladas ni solas’ han puesto ya el foco en este grave problema social para visibilizarlo y que no sean invisibles las periodistas y divulgadoras feministas que sufren este acoso digital.

Laia Serra añade que otro de los problemas es la falta de modernización de nuestras leyes: “Tenemos un modelo basado en la responsabilidad individual a nivel penal”. Eso, dice la abogada, dentro de las violencias digitales “es una problemática añadida, porque las violencias organizadas en redes sociales son ataques colectivos y planificados”. A eso, explica la letrada: “El sistema no está sabiendo dar una respuesta, porque es evidente que el impacto y la gravedad se incrementan”.

Serra considera que la promulgación de normas en Europa y España sigue teniendo un retraso o un déficit de perspectiva de género: “Desde el 2016 en Europa existe lo que se llama el Código de conducta donde las grandes plataformas, TikTok, facebook, instagram… adquirieron un compromiso para retirar de forma inmediata los discursos de incitación al odio”. Pero, cuenta: “Quedó fuera el discurso sexista o misógino”. Algo similar a lo que ha sucedido con la nueva Ley 'anti-SLAPP' (Demandas Estratégicas Contra la Participación Pública) que, explica Laia, no incluye la jurisdicción penal, por lo que “deja fuera las querellas criminales por difamación, calumnias e injurias, una de las formas más habituales de litigación para amordazar la libertad de expresión”. Además, insiste en que sobre todo no ampara “al activismo feminista, donde tenemos mucha dificultad para que los tribunales comprendan que es una contribución democrática absolutamente necesaria para avanzar hacia la igualdad”.