El impacto de la IA en el trabajo: un reto que dibuja un futuro incierto
- Los diferentes informes indican que urge la formación para hacer frente al desafío de la IA
- Las empresas tiran del AI Washing para aparentar innovación o reducir la plantilla
“A la hora de que el talento describa todo lo que es capaz de hacer, la IA le ayuda para que macheen con lo que las empresas buscan”, así describe Jaime Castillo cómo los algoritmos de la plataforma Shakers (de la que es cofundador) ayudan a conectar a las empresas tecnológicas con los profesionales independientes que necesitan. Es un ejemplo de uso de inteligencia artificial en la búsqueda de trabajo. De forma interna, en Cegid, fabricante de software de gestión empresarial, han desarrollado un sistema inteligente que guía a sus trabajadores a cambiar de puesto en la empresa, “la herramienta analiza dónde está la persona, cuál es su visión de hacia dónde, quiere ir y la IA sugiere qué competencias necesita para su desarrollo”, de esta forma lo explica Daniel López, su responsable de unidad de negocio de gestión del capital humano. La inteligencia artificial está cambiando de forma silenciosa no solo el mercado laboral, sino como se trabaja y en qué condiciones.
La inteligencia artificial como elemento interno de transformación
Shakers lo ha vivido en primera persona. Los proyectos que demandan competencias de inteligencia artificial se han triplicado en los últimos doce meses. “Ya no se busca tanto un rol estático como una capacidad concreta para resolver una necesidad puntal”, afirma Jaime Castillo. Y lo ve en su propia compañía, “tenemos una creadora de contenido que en doce meses, apoyándose en herramientas de inteligencia artificial, ha multiplicado por diez su capacidad de producción.
Lo mismo ocurre en Cegid en tareas que antes llevaban mucho tiempo, “por ejemplo, preparar una simple presentación. Ahora con una aplicación de IA propia, el trabajador puede prepararla de forma más ágil. Y también cumple otro objetivo, que pierdan el miedo a esta tecnología. En un sindicato como Comisiones Obreras, la IA también forma parte del flujo de trabajo. “Estamos en pleno proceso de digitalización para el desarrollo de la acción sindical y la inteligencia artificial nos ayuda a establecer mejores diagnósticos”, indica Javier Pacheco, Secretario de Acción Sindical. La usan con enfoque social, elaborando modelos predictivos o realizar análisis de los convenios colectivos. ”Estamos obligados a usar esta tecnología”.
Despidos en empresas tecnológicas (layoffs.fyi)
Pérdida parcial o total de puestos de trabajo
Según el portal Layoffs.fyi, en los cuatro primeros meses de 2026 más de 92.000 personas han perdido su trabajo en empresas tecnológicas en todo el mundo. Se habla de proceso de cambio, de nuevas profesiones, pero las cifras de despidos no dejan de crecer en determinados sectores. Algo que parece que se ha convertido en tendencia, “tenemos ejemplos en estos días de cómo están afectando algunas decisiones a nivel global a miles de trabajadores y trabajadoras, con una estricta mirada de carácter financiero. Y eso tiene repercusiones en el corto, pero también en el largo plazo”, señala el sindicalista Javier Pacheco.
Aún tardaremos en saber qué empleos estarán más expuestos. Según el Economic Index de la empresa de IA Anthropic, los más afectados serán los trabajos administrativos, técnicos y de oficina (analistas, programadores, redactores, procesamiento de la información). Pero el estudio matiza que la mayoría de esos trabajos no sufrirán una sustitución completa sino automatización parcial y aumento de la productividad.
Impacto en tareas del trabajo por la inteligencia artificial según Anthopic
Sea parcial o completa, esa exposición apunta, en abril de 2026, según el informe “Inteligencia artificial y mercado de trabajo en España: Exposición ocupacional, efectos sobre el empleo y adopción empresarial” publicado por Funcas, que la IA destruirá en España entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en diez años, pero -dato relevante-, se crearán 1,6 millones de nuevas ocupaciones vinculadas con la inteligencia artificial. El estudio puntualiza que no significa que desaparezcan puestos de trabajo, sino que habrá tareas ejecutadas por la IA. “Estamos viendo como los propios perfiles de nuestra plataforma nos van solicitando que creemos nuevos roles o tipologías de habilidad que incluyan sus nuevas habilidades de inteligencia artificial”, que ha obligado a Shakers, en palabras de Jaime Castillo, a cocrear junto a su comunidad de talento nuevas tipologías de trabajo.
El efecto de la IA más allá de la automatización
Parece que la creencia de que esta automatización es una amenaza solo para las tareas manuales y repetitivas se extiende a otras profesiones, como las de cuello blanco vinculadas a la creatividad y la toma de decisiones. Para el cofundador de Shakers, “lo que estamos viendo es que los profesionales más valorados ahora no son únicamente los que son expertos en un área. Son los que combinan esa expertise con criterio para utilizar de manera inteligente la inteligencia artificial. Y esto es lo que está cambiando en el mercado”. Para Elena Fernández, coautora de Inteligencia artificia y mercado laboral: Impactos en las competencias de los trabajadores y en la gestión de las personas (SEPE), esta irrupción de la IA tiene consecuencias generacionales, “lo que hemos detectado es una brecha generacional. Las personas mayores en general son las que tienen menos competencias digitales y especialmente aquellas que tienen tareas. También hay una brecha de género respecto a las mujeres”, sobre todo mayores de 45 años.
Sam Altman, CEO de Open AI Patrick T. Fallon / AFP
AI Washing: el uso de la IA para aparentar innovación
Durante el Indian AI Impact Summit, Sam Altman, CEO de Open AI, reconoció públicamente que hay empresas que culpan a la IA de los despidos. En algunos casos puede ser cierto, pero en otros responde a cuestiones financieras, sobrecontratación o simples reducciones de costes. El ejemplo más reciente en España es el de la multinacional francesa de servicios de consultoría tecnológica Capgemini, que ha anunciado un ERE que puede afectar hasta a 748 trabajadores en España, cerca del 7% de su plantilla. La compañía lo enmarca en un proceso de transformación tecnológica y reorganización interna. Según Javier Pacheco, de CCOO, “Las grandes tecnológicas están intentando corregir de manera financiera las inversiones que están realizando en inteligencia artificial por la vía de prescindir de fuerza laboral”.
A esa mala praxis -despidos por culpa aparente de la IA-, se suma el llamado AI washing, una práctica usada por las empresas para promocionar falsamente sus capacidades de inteligencia artificial con el fin de atraer inversión o parecer innovadoras. “Esa burbuja que se ha creado de la inteligencia artificial ha obligado de manera comercial a muchas compañías a tener que subirse a la IA sin saber cómo. Falta asesoramiento, que después llega de quienes generan la propia inteligencia artificial”, Pacheco aboga por un marco regulatorio europeo que ponga orden en este panorama.
Gráfica de costes humano versus máquina Getty Images
Este lavado de imagen corporativo a veces va de la mano del desconocimiento de la tecnología. En Shakers han detectado que las empresas usan el término inteligencia artificial para excusar acciones o estrategias que van por otro camino, “te pones a rascar un poco y te das cuenta de que lo que necesita un proyecto es algo estructurado en datos o sistemas. La persona que hace la petición se quiere subir a la ola de la IA y nuestra labor es aterrizar esas necesidades”, señala Castillo. Según un informe de Boston Consulting Group, tres cuartas partes de las empresas que intentan implementar inteligencia artificial fracasan. Y las que triunfan no lo hacen porque no tengan acceso a la IA -todas lo tienen-. Faltan expertos que la implementen. Conclusiones que conectan con las palabras de Elena Fernández, doctora en Dirección y Administración de Empresas, “todavía hay muchas empresas que no utilizan IA. Son las grandes empresas las que han llegado primero, captando a mano de obra cualificada o formando a sus propios trabajadores”.
Para Daniel López, de Cegid, hay un problema de velocidad de adopción y no de AI Washing. Su visión es más optimista, “esto va muy rápido El ritmo de adopción del ser humano es mayor que el de las empresas. La intención de integrar la IA en las empresas es clara. No creo que nadie sea contrario a eso, ni que haya empresas que se escondan detrás de algo que no hacen”
Necesidad de formación y reestructuración
Si la transformación digital de cara a 2030 ya era un reto que aún no han alcanzado todos los países europeos, la inteligencia artificial generativa ha complicado el ritmo de cambio. “Se espera que, para entonces, el 70% de la población de la Unión Europea tenga competencias básicas en tecnologías digitales (España está en el 66%)” y la inteligencia artificial, afirma Elena Fernández, viene a solucionar muchos problemas, pero no hay nada gratis. Hay ventajas reales que hay que afrontar. “Formación, formación y formación”, reitera. Y no solo desde las empresas y las instituciones, también de las propias personas “porque es algo que nos afecta a todos”.
Para el secretario de Acción Sindical de CCOO, todavía quedan unos años para que el empleo crezca independientemente de la incorporación de la inteligencia artificial en términos netos, así que “lo importante para asumir esta transformación es la capacitación de las personas trabajadoras para hacer frente al cambio”. Insiste en que España adolece de una estrategia clara, faltan ciclos formativos adecuados o incorporarlos con convicción, evitando que caigan en manos privadas. Y asegura que “España tiene que hacer una apuesta muy clara por la formación profesional pública tradicional y a distancia para corregir los desequilibrios territoriales que en este país tenemos actualmente y que la inteligencia artificial, la digitalización y la transición energética tienen que ser una oportunidad para reequilibrar las desigualdades”. Desigualdades que hay que evitar “acompañando a esos perfiles que se exponen a que la IA los desplace, que no se queden estancados”, apunta el responsable de gestión de capital humano de Cegid, Daniel López.
Interés inteligencia artifcial en España (marzo 2026) Google Trends
La búsqueda de empleos relacionados con IA por las nubes
El trabajador parece que ya es consciente de que urge formación y capacitación en inteligencia artificial para no quedarse fuera de un mercado laboral más digital y tecnológico. Los expertos lo llaman el boom del upskilling. Los datos más recientes de la Búsqueda de Google en España indican que las búsquedas de empleo relacionadas con la IA han crecido un 550% en un año. Y de 2 millones de ofertas analizadas, un 22% hacen referencia a habilidades relacionadas con la IA. Al mismo tiempo, las búsquedas de clases y cursos se ha disparado hasta el 510%. El interés mostrado por la población es evidente, pero las tres cuartas partes de las pymes reconoce que cuesta mucho encontrar candidatos especializados en inteligencia artificial. “Hay casi un 25% de personas que ni siquiera saben si están trabajando con un sistema de inteligencia artificial en su empresa”, un dato que resalta Elena Fernández de la investigación para el SEPE.
Discrepancias entre quién gana y quién pierde
Hablar de aprendizaje continuo, eso es en lo que insiste Fernández, de recualificar, ya que “cada vez que aparece una tecnología revolucionaria hay tendencia al alarmismo, como ya ocurrió con las manifestaciones de los obreros cuando se inventaron los telares en la Revolución Industrial”, recuerda. No tiene claro quién gana y quién pierde a día de hoy en esta ola de la inteligencia artificial. “No podemos decir que sean las empresas las que están ganando solamente. No podemos decir tampoco que sean los trabajadores. A los trabajadores nos afecta especialmente”, y se abren caminos para, en su opinión, el acceso a trabajos mejores. “La respuesta está en nuestras manos”.
Javier Pacheco tiene claro quiénes son los vencedores de esta revolución, a la que tiene que plantar cara la sociedad, “no podemos admitir que las plutocracias -en referencia a las grandes empresas tecnológicas, fondos de inversión y élites económicas- campen con sigilo y normalidad por el mundo, estableciendo guerras comerciales y obtener así la supremacía y dejar fuera del progreso a una parte de la población”. Insinúa que hace falta una revolución de vanguardia abanderada por Europa como espacio seguro. Un entorno más amable, capaz de desplegar un modelo económico más eficiente. “De momento, van ganando ellos, pero no está escrito que eso siga siendo así las próximas décadas”, vaticina.
El contrapunto a esa revolución del siglo XXI lo pone Daniel López “yo creo que ganamos todos. La IA nos ayuda a ser más eficientes y aquí no hay exclusiones, pierde el entorno -ya sea empleado o empresa- que no se ha dado cuenta de que tiene que usar la inteligencia artificial. Es una compañera de viaje”, de un camino que aún está lleno de incertidumbres y de ejemplos contradictorios.
Por un lado, las ventajas en productividad y el nacimiento de nuevas profesiones. En el otro, los estudios que vislumbran el apocalipsis, la crisis del empleo, de la conversión de la flexibilidad en precariedad. No hay bola de cristal que, teniendo en cuenta el ritmo vertiginoso de los cambios provocados por la IA, pueda dar en la diana del escenario que nos espera en los próximos años. O, en cambio, como anticipó Ortega y Gasset hace casi un siglo, “la técnica (tecnología), al aparecer por un lado como capacidad ilimitada, hace que el hombre, puesto a vivir de fe en la técnica y solo en ella, se le vacía la vida”.