"No veía soluciones, me sentía vacío": así es Casa Maná, el hogar para jóvenes con conducta suicida
- El centro se encuentra en Madrid y ofrece servicio terapéutico y ocupacional
- Los especialistas recuerdan que los recursos públicos se quedan cortos
"Me veía en una situación en la que ya no tenía esperanzas de nada. No veía soluciones, me sentía vacío. Vine aquí como un refugio", explica Kevin, de 27 años, que ha sufrido varias crisis suicidas. Está pasando un tiempo en Casa Maná, un hogar y centro día especializado que acompaña y favorece la recuperación de jóvenes con conducta suicida.
La iniciativa es pionera a nivel internacional. Casa Maná se encuentra en Madrid y ofrece servicios terapéutico y ocupacional. "Trabajo con ellos, con diferentes talleres, iniciativas, dinámicas. También en espacios individualizados", explica Jesús Manuel Gomar, psicólogo que trabaja en el centro.
Jenifer Humanes, del comité de expertos de Casa Maná, explica que intentan ocupar un espacio que ahora está vacío porque solo hay recursos sanitarios y hospitalarios, pero eso se queda corto". El objetivo es que encuentren un sentido a su vida tras un trabajo que se puede prolongar hasta seis meses. "No me maltrato de la misma manera y me mantengo un poco más en paz conmigo mismo", cuenta Kevin.
Marta Nieto es una superviviente que ahora da charlas en colegios para intentar concienciar y cuenta que el panorama es desolador: "Yo pido ayuda, yo hablo y el resultado luego es pastilla y para mi casa". Insiste en que el suicidio es un problema transversal de salud pública y social.