Olga Rodríguez: "El asesinato de José Couso abrió un espacio de impunidad y belicismo"
- El reportero español fue asesinado por los disparos de militares estadounidenses durante la invasión de Irak en 2003
- La periodista fue testigo del ataque y explica que en las siguientes 24 horas hubo una oscuridad informativa total
El 8 de abril de 2003, la historia del periodismo quedó marcada por el fuego en Bagdad. En apenas tres horas, el ejército de Estados Unidos atacó tres sedes de la prensa internacional y acabó con la vida de tres reporteros. Entre ellos, el camarógrafo español José Couso. Olga Rodríguez, periodista y testigo directo de aquel ataque al Hotel Palestina, reconstruye en esta entrevista las horas de oscuridad informativa que siguieron a la ofensiva.
PREGUNTA: ¿Qué pasó hace 23 años en Bagdad y cómo lo viviste?
RESPUESTA: Durante la invasión ilegal de Irak por parte de Estados Unidos y Reino Unido, la mañana del 8 de abril de 2003, en el plazo de menos de tres horas, el ejército estadounidense atacó tres sedes de la prensa internacional independiente en Bagdad. Eran tres sedes situadas en tres lugares diferentes de la capital iraquí, matando a tres periodistas.
Nosotros estábamos en el Hotel Palestina. Un tanque estadounidense disparó contra el hotel del que todo el mundo sabía que era la sede de la prensa internacional en Bagdad. Mató casi de inmediato a Taras Prosyuk de Reuters y dejó malherido a José Couso, que murió horas después. Además, resultaron heridas otras personas. Justo antes de eso, también había matado a otro periodista en la sede de Al Jazeera, en otra zona de Bagdad.
Cartel con el lema "José Couso asesinado" EFE/Víctor Lerena
Lo que ocurrió en las siguientes horas fue que todos los periodistas tratamos de salvar la vida de nuestros heridos, trasladándolos a los hospitales. Lloramos a nuestros muertos y también tuvimos que barajar diferentes posibilidades para asegurar nuestra propia vida, porque temíamos que pudiera haber otros ataques similares.
Por lo tanto, en las siguientes 24 horas hubo una oscuridad informativa y no hay ni una sola imagen de la toma del centro de Bagdad por parte de las tropas estadounidenses. La siguiente imagen ya nos lleva a los propios jardines del Hotel Palestina, al día siguiente, que es hasta donde llegan tropas estadounidenses para derribar una de las muchas estatuas que había de Saddam Hussein en la ciudad.
P: ¿Crees que ese erá el objetivo de esos ataques? ¿Provocar ese apagón?
R: El ataque se da en un momento en el que no había batalla en la ciudad, en el que incluso el día anterior ya nos habían identificado. Íbamos identificados con cascos, con chalecos que ponía Press, algunos de nosotros el día anterior incluso habíamos saludado a tropas estadounidenses que estaban al otro lado del río Tigris, a escasos 300 metros.
“Se sabía que era donde vivíamos los periodistas de muchísimas nacionalidades “
Por ello, en cuanto supimos que había sido el ejército estadounidense el que nos había atacado, pensamos que había una intencionalidad porque estábamos en una zona donde no había batalla. Era una zona protegida por el derecho internacional, la sede de la prensa internacional en Bagdad. Se sabía que era donde vivíamos los periodistas de muchísimas nacionalidades europeas y también estadounidenses.
P: ¿Eso lo pensasteis en ese momento o llegasteis a esa conclusión más adelante?
R: Esa misma tarde nos planteamos si había sido de manera intencionada porque esos tanques estadounidenses llevaban allí apostados horas sobre el puente Al Jumariyah. Los veíamos a simple vista y ellos podían ver hasta el color de nuestros ojos con la potencia de sus visores.
Además, cuando el tanque gira hacia el Hotel Palestina, no dispara de inmediato porque un soldado se pusiera nervioso. Esperan 10 minutos. Y posteriormente, además, pudimos saber que en esos 10 minutos solicita la autorización de un superior.
Años después, con el juez de la Audiencia Nacional, varios testigos de aquel asesinato y de aquel ataque, acudimos a Bagdad y el juez pudo comprobar desde el puente cómo podían vernos perfectamente con un visor de esas características y cómo además el cartel superior ponía el nombre del hotel. El Hotel Palestina era nombrado diariamente en las crónicas de cientos de periodistas europeos y estadounidenses. Y además, el Pentágono tenía nuestras coordenadas. El hotel estaba en un área donde solo había viviendas civiles y era un barrio totalmente civil. Insisto, sabían que vivíamos allí.
En las siguientes horas, un portavoz del Alto Mando central estadounidense aseguró que habían disparado porque creían que había fedayines en el hall del hotel, a lo que un periodista, lógicamente, le preguntó que por qué entonces dispararon contra los pisos más altos del hotel. Un par de meses después, finalmente emitieron una conclusión diciendo que había un ojeador, un individuo con unos prismáticos en uno de los balcones.
Pero en esa ciudad todos los periodistas éramos ojeadores. Todos los civiles podían ver a esos tanques apostados en ese puente que se veía a simple vista. No estaban escondidos. Era una hilera de tanques apostados ahí. Por eso, ya en las primeras horas empezamos a sospechar que aquello podía haber tenido algún componente intencionado para lograr esa oscuridad informativa.
P: ¿Cómo es el proceso judicial que se inicia después?
R: Esa misma tarde, cuando mueren José Couso y Taras Prosyuk, algunos periodistas decidimos publicar una carta en la que decíamos que íbamos a solicitar una investigación porque aquello podía ser un crimen de guerra. Y en los siguientes meses y años se abre una investigación en la Audiencia Nacional en Madrid, que la llevan dos jueces diferentes y que va avanzando.
Se toma testimonio no solo a periodistas testigos. También a una integrante del ejército estadounidense que afirmó que había ido escuchando conversaciones telefónicas de los periodistas que vivíamos en el Hotel Palestina y que, en un momento dado, había visto cómo entre los objetivos posibles a atacar en Bagdad estaba el Hotel Palestina. Esta sargento contó en un programa que acudió a su superior diciendo: "Oiga, pero esto es la sede de los periodistas". Y su superior le dijo: "Métase en sus asuntos".
Todas estas pruebas fueron acumulándose en las investigaciones de la Audiencia Nacional hasta llegar al momento en el que el juez acude a Bagdad para realizar una inspección in situ y en un momento dado se emiten incluso órdenes de busca y captura contra tres militares estadounidenses. Se emiten a través de la Interpol y posteriormente se amplía la investigación a otros dos militares de rango superior hasta que la modificación de la Ley de Justicia Universal española termina obligando al juez a cerrar la investigación.
P: Luego el proceso sigue en instancias internacionales, pero finalmente tampoco ha dado resultados. ¿Qué lectura haces de esa impunidad con la que al final actuaron los militares estadounidenses?
R: Hace tres días estaba en Bruselas con la relatora de las Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese, y ella hacía una reflexión pública en una conferencia, recordando este caso y subrayando que las impunidades de ayer han consolidado el crecimiento de la impunidad de hoy.
Es decir, cuando llevamos más de dos años viendo asesinatos de periodistas en Gaza y también en Líbano y no pasa nada, no pasa absolutamente nada, tenemos la obligación de preguntarnos qué habría ocurrido si en su día hubiera habido rendición de cuentas y se hubiera cumplido con lo que mandata el derecho internacional.
“Estamos viviendo una impunidad belicista sin límite“
En Irak, Couso no fue el único. Hubo otros periodistas que murieron por fuego estadounidense. Aquello quedó impune. No pasó nada. Siguieron muriendo civiles, no solo en Irak, también en Afganistán, en Libia, etc. Hasta hoy. Eso lanza un mensaje muy claro. Eso ha permitido y facilitado que se amplíen los espacios de impunidad y ahora estamos viviendo una impunidad belicista sin límite, que nos obliga a preguntarnos qué se debe hacer hoy para cumplir con el derecho internacional, para evitar que esa impunidad siga creciendo y sea mayor el día de mañana.
P: ¿Esa impunidad está unida a la guerra?
R: Evidentemente, el belicismo necesita de la impunidad para avanzar. Es la ley del más fuerte y la ley del más dispuesto a usar la fuerza bruta. Y eso es lo que están intentando consolidar con un objetivo imperial que no empieza hoy.
La impunidad no llega flotando en el aire de la nada y sin pautas. Viene de otras impunidades del pasado y de proyectos que ya a principios de siglo, después de Afganistán y de Irak, hablaban de que los siguientes objetivos. Eran Libia, Siria y, por último, Irán para esa idea de la gran hegemonía israelí en la región, que de alguna manera también supone una gran hegemonía estadounidense, también para acceder a recursos y para poder controlar rutas en este escenario belicista y extractivista.