Repiten el juicio contra el policía local acusado de asesinar a su mujer en Ceuta
- El agresor disparó a su mujer con el arma reglamentaria en presencia de su hija de 17 años
- Tras renovarse el jurado popular, este órgano deberá emitir un nuevo veredicto
La Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta vuelve a sentar en el banquillo a un policía local que fue condenado en 2025 a 35 años de prisión por asesinar a su mujer en presencia de su hija de 17 años. Lo hizo en horario laboral, vestido de uniforme. Ocurría en marzo del año 2022, cuando el agente se ausentó de su puesto de trabajo para acudir a su domicilio familiar. Según el criterio de la Fiscalía y de la acusación particular, le disparó hasta causarle la muerte empleando un arma reglamentaria.
Después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ordenase la repetición del juicio por "falta de motivación del veredicto emitido por el jurado popular", se ha iniciado de nuevo la vista por el asesinato de Mari Ángeles Lozano. Un juicio que llega solo unos meses después de que el acusado quedara en libertad al vencer el plazo de prisión provisional, condena que cumplió en la cárcel de Morón de la Frontera (Sevilla II) hasta el pasado 13 de marzo, durante cuatro años. Se trata del plazo máximo permitido en España.
El magistrado Luis de Diego Alegre, encargado de dirigir la repetición del juicio, ha asumido la presidencia del tribunal del jurado. RTVE Ceuta
El jurado popular, renovado al completo
El Tribunal argumenta que la decisión final del anterior jurado popular se habría visto condicionada, por lo que reiniciar el juicio supone disolver el anterior órgano por completo. Ahora, sus nuevos miembros deberán emitir su propio veredicto que declarará al acusado culpable o inocente, basándose en las pruebas presentadas. Este nuevo jurado tendrá la responsabilidad de valorar de nuevo las pruebas en un caso que ha generado gran impacto social y jurídico en Ceuta.
Un juicio de largo recorrido
La primera vista oral, que contó con el testimonio de la hija del matrimonio, así como de familiares del agente y de expertos policiales, juzgó la muerte de la mujer. La víctima falleció en el lugar de los hechos, sin que los servicios sanitarios pudieran hacer nada por salvar su vida. El crimen dejó huérfanos a los dos hijos del matrimonio, uno de ellos de 10 años, que no se encontraba en la vivienda cuando sucedieron los hechos.