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La “carga mental” impacta en la salud y el empleo

  • Esta realidad invisible condiciona en especial la vida de las mujeres
  • Aprender a priorizar, delegar y romper con roles tradicionales, claves para prevenir.
Una persona con cabello oscuro y camiseta a rayas, sentada frente a un portátil, con el rostro cubierto por llamas rojas, simboliza el agotamiento y el estrés, con iconos de notificación y correo electrónico en la parte superior.
Cruz Roja alerta sobre esta realidad silenciosa a través de talleres para ayudar a prevenirla
Raquel Fernández / Redacción Castilla-La Mancha

Tareas que se acumulan o responsabilidades que se asumen de forma errónea. Son algunos de los factores que generan la denominada “carga mental”, una presión invisible que afecta a la salud de muchas personas, especialmente a las mujeres. Para prevenirla, Cruz Roja ha desarrollado en Toledo un taller cuyo principal objetivo es dar visibilidad a esta realidad cotidiana.

Reparto desigual como causa

La carga mental varía dependiendo de la etapa vital de cada persona. “Son esos pensamientos que tienes de fondo mientras haces tus tareas del día a día, que te agotan y te impiden concentrarte en lo que tienes que hacer”, explica Paula Fergusen, participante en el curso.

Son esos pensamientos que tienes de fondo mientras haces tus tareas del día a día

Esa acumulación constante de preocupaciones también genera agobio y dificultad para priorizar. “Hay momentos en los que todas las tareas parecen urgentes o importantes, y eso lo complica todo”, añade Fergusen, quien destaca la necesidad de aprender a organizarse y a exteriorizar lo que se siente.

Las tareas de cuidados recaen en un 80% en las mujeres

Según los últimos informes sobre la materia, esta carga está más presente entre las mujeres debido a su mayor vinculación con las tareas de cuidados. “Es algo muy invisible. Es la necesidad de anticiparse, planificar, coordinar y sostener relaciones”, señala Carolina Ilán, psicóloga de Cruz Roja.

También subraya que “mayoritariamente recae en ellas, en un 80%, a causa de un reparto desigual. A sus tareas como cuidadoras, dedican de media entre dos y tres horas diarias, al margen del resto de sus ocupaciones.

Asertividad y “redes de apoyo” como herramientas

Durante el taller, se han analizado las expectativas sociales que muchas veces asumen algunas personas sin que realmente les correspondan. También se ha reflexionado sobre la importancia de delegar y practicar el autocuidado.

“Es fundamental reconocerlo y asumirlo, buscar ayuda”, afirma Virginia Vargas, otra de las participantes en el curso. “Mi carga mental es notoria. Llevo poco tiempo en España, tengo una hija de 12 años y muchas preocupaciones que generan carga a nivel maternal, familiar y laboral”.

Cruz Roja recuerda: "Que lo hagamos no significa que debamos"

Vargas insiste en que “hay que aprender a priorizarse. Para cuidar, primero hay que cuidarse a uno mismo y no sentir culpa ni cuestionarse constantemente”.

Los expertos alertan de que esta realidad no solo afecta al bienestar emocional, sino también al desarrollo profesional. Limita, desgasta y resta oportunidades. “Es importante ser conscientes de su impacto en la salud física y psicológica, pero también en el ámbito laboral”, añade Carolina Illán. “Afecta a la concentración, al desempeño diario y a nuestras relaciones con otras personas”.

Hay que aprender a priorizarse

Los sujetos que soportan una alta carga mental experimentan mayor agotamiento, estrés y sensación de no poder con todo. Por eso, desde Cruz Roja insisten en la necesidad de aprender herramientas para gestionarla.

Entre ellas, destacan la importancia de la asertividad, poner límites y adquirir hábitos que favorezcan el bienestar, como el ejercicio, el descanso, las actividades de relajación o compartir tiempo con amigos.

Virginia Vargas ha participado en el taller de "Carga mental" de Cruz Roja en Toledo

“Es vital generar una red de apoyo donde poder compartir preocupaciones”, apunta la psicóloga, quien también insiste en la necesidad de cuestionar los roles tradicionales.

El objetivo final es avanzar hacia relaciones más equitativas y romper con creencias culturales que perpetúan la desigualdad. Porque “si la carga se reparte, la vida se aligera”.