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Un robot explora las cloacas ocultas bajo el teatro romano de Mérida

  • El Consorcio de la Ciudad Monumental y Aqualia limpian y estudian los drenajes para prevenir riesgos en el edificio
  • Las imágenes confirman el perfecto estado de conservación de las cloacas construidas hace 2.000 años
Ojos en las cloacas del teatro romano
Rubén Caballero

Los turistas que pasean por la escena del Teatro Romano de Mérida desvían la mirada hacia varios equipos de extracción de agua. Bajo sus piedras, un pequeño robot equipado con cámaras avanza entre agua por las galerías milenarias. Lo que muestra su ojo digital sorprende a los técnicos de la empresa Aqualia y a los arqueólogos del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida: las cloacas romanas están prácticamente intactas tras dos milenios.

“Pueden ser tan bonitas como una bóveda o el Arco de Trajano”, describe Mary Paz Pérez Chivite, conservadora del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, al observar las imágenes que devuelve el vehículo subacuático.

Y lo más importante: la cloaca bajo el teatro sigue cumpliendo su misión. “Puede funcionar, pero podría estar derrumbada. Sin embargo, está perfecta”, asegura Santos Benítez, responsable de redes de la empresa Aqualia.

Dos mil años de ingeniería hidráulica viva

Los romanos excavaron sobre un cerro para permitir la salida natural del agua. “El teatro y el anfiteatro se construyen en la zona alta, y por debajo evacúan el agua con este sistema de cloacas”, hacia el río Guadiana, explica la conservadora Pérez Chivite.

Limpieza preventiva y control del terreno

La intervención forma parte de un mantenimiento preventivo que ejecutar el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida. De las entrañas del teatro, las bombas han extraído unos 120.000 litros de agua acumulada. Y al tiempo, el Consorcio ha realizado un estudio con georradar para comprobar la firmeza del terreno. “Lo mismo que nos preocupamos por facilitar la evacuación del agua, también hay que comprobar que el suelo sigue estable”, añade Pérez Chivite.

Una operación para preservar la estabilidad arquitectónica del teatro romano mejor conservado de Hispania, declarado Patrimonio de la Humanidad.