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Gran Canaria conmemora el centenario del Plus Ultra recreando su escala en la isla

  • Un avión anfibio del Ejército del Aire recrea el amerizaje frente a la ciudad
  • Fue el primer vuelo de la historia entre la península y América Latina
Las Palmas de Gran Canaria conmemora el centenario del histórico vuelo del Plus Ultra

22 de enero de 1926. El hidroavión Plus Ultra despega desde Palos de la Frontera, Huelva, rumbo a escribir un capítulo de la historia: el primer vuelo entre la península y América Latina. A bordo, el comandante Ramón Franco junto a su tripulación, formada por Julio Ruiz, Juan Manuel Durán y Pablo Rada. Ocho horas después besaban Atlántico en Las Palmas de Gran Canaria, su primera escala.

La ciudad los recibió con júbilo. Las multitudes acompañaron a los exploradores desde el Puerto de La Luz en cabalgata por el barrio de Triana hasta desembocar en Vegueta, en la Ermita de San Antonio de Abad. “Se les llevó a esa ermita porque era la misma que Cristóbal Colón visitó antes de partir hacia América”, relata Juan José Laforet, cronista de Las Palmas de Gran Canaria. El trayecto desde la Península hasta las Islas era más que conocido; a partir de este punto comenzaba la verdadera aventura. También fueron agasajados en las Casas Consistoriales y en el Cabildo de la isla.

Los aviadores en coche junto a la multitud recorriendo las calles. FEDAC

Un amerizaje entre la bruma

El amerizaje en la bahía de Las Isletas, cuentan las crónicas de la época, no fue fácil. La densa bruma complicó la maniobra. Solo cuando estuvieron a 20 millas de distancia vieron la silueta de Gran Canaria. “Se podían pasar la isla, pero ellos llevaban algo novedoso: un radiogoniómetro, que se usaba ya en los barcos y que les ayudó a saber dónde y cuándo descender”, explica Laforet. Se trata de un equipo de radiodeterminación que mide la dirección de señales para localizar una emisión o determinar la posición.

Cien años después, un avión anfibio del 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio ha emulado la proeza. En el marco del acto institucional por el centenario del Plus Ultra, descendió de los cielos flanqueado por dos helicópteros hasta tocar agua frente a la Plaza de Canarias, donde una multitud recibió a los aviadores. Por momentos, la escena trasladaba a aquel 1926.

De la proeza histórica a la recreación

De nuevo, cuatro militares salieron de la cabina, entre ellos el comandante Fernando Adrados. “Realmente ponían en riesgo su vida haciendo estas gestas. Yo no me quiero imaginar lo que era cruzar el Atlántico en un Dornier Do J Wal como el del Plus Ultra, navegando con las estrellas y sin información meteorológica o aeronáutica”, apunta. Tampoco contaban con las medidas de seguridad actuales ni con los protocolos de hoy. ¿Y la sensación al amerizar? “Aterrizar en el agua es pasar de estar volando a ser una lancha rápida; esa es la sensación, y además es bonita”, explica.

Cinco días después de su llegada a Gran Canaria, el 26 de enero despegaron desde las aguas de Gando, en el este de la isla. En total, 10.270 kilómetros hasta su destino final: Buenos Aires, donde llegaron el 10 de febrero. El Gobierno español regaló el hidroavión al argentino, por lo que regresaron en barco, no sin antes volver a hacer escala en la isla que los arropó a la ida. El 2 de abril, el buque Buenos Aires de la Armada argentina atracó en la capital grancanaria y el pueblo volvió a ovacionarlos. Hoy aún quedan vestigios de aquel hito: los nombres de Ramón Franco, Julio Ruiz, Juan Manuel Durán y Pablo Rada permanecen en el callejero de la ciudad.

La gesta sembró la semilla de lo que hoy es Canarias: un puente atlántico entre continentes, tanto marítimo como aéreo. “1926 es un año crucial, porque son los vuelos que nos dicen que es posible cruzar el Atlántico”, señala Laforet. Ya en 1920, el Cabildo reclamaba al Estado una línea regular con la Península y un aeropuerto en Gando, en el municipio de Telde. En 1924 aterrizaron los primeros aviones y en 1930 se consolidó como aeropuerto nacional.