El Gobierno aprueba la primera estrategia para detectar y combatir la soledad no deseada
- En España, el 20% de la población ha experimentado soledad no deseada y el 13,5% de forma crónica
- Se busca la detección temprana de la soledad desde los sistemas sanitario, educativo y de servicios sociales
Combatir la soledad no deseada de una manera transversal y desde una perspectiva estructural, comunitaria y centrada en las personas es el principal objetivo del Marco Estratégico de Soledades que ha aprobado este martes el Consejo de Ministros ante una realidad que sitúa en un 20% el porcentaje que experimenta la soledad no deseada y un 13,5% de forma crónica, según el Barómetro de la Soledad no deseada de la Fundación Once.
A este barómetro y a sus datos ha hecho referencia el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que ha presentado este martes este plan, que define como "estrategia pionera en España" que por primera vez permite establecer un marco común para abordar la prevención de la soledad en todas las etapas de la vida, situando la pertenencia y la cohesión social como pilares del estado del bienestar.
"Vamos a defender los preceptos del estado social. Aquí no se va a abandonar a nadie ni se va a dejar solo a nadie", ha subrayado Bustinduy en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que ha destacado que "muy pocos países en el mundo han intervenido en esta materia" y ha elogiado el trabajo hecho por Japón en esta línea, donde existe un Ministerio de la soledad.
"El problema no es la soledad, sino la imposibilidad de elegirla, de poder disfrutarla cuando se quiera, teniendo al mismo tiempo una comunidad a la que acudir cuando se busque compañía, consejo o un espacio compartido”, afirma Bustinduy, que ha puesto de manifiesto la magnitud del problema de la soledad en las sociedades actuales. "Es un problema que requiere de atención pública", ha aseverado.
En su opinión, la cronificación de la soledad en la sociedad se debe a "décadas de antropología neoliberal"; al fomento de una "sociedad individualista, segmentada, atomizada"; y a la extensión de un imaginario que prioriza "la dimensión individual de la vida social, la competición entre sujetos y el desentenderse de lo comunitario".
La estrategia parte de la idea de que la soledad no es un problema individual, sino una realidad atravesada por condiciones sociales, territoriales y relacionales que requieren respuestas públicas ambiciosas y sostenidas en el tiempo.
Prevenir fenómenos de aislamiento social
Bustinduy ha concretado que se desarrollarán estrategias para prevenir fenómenos de aislamiento social fomentados, entre otras cuestiones, por el teletrabajo, la dificultad de acceso a la vivienda o el entorno rural.
También se trabajará para que la medicina comunitaria y la atención primaria pueda prescribir participación social y comunitaria, y se elaborarán mecanismos de gobernanza digital para que la juventud no se vea expuesta a dinámicas de exclusión social.
Este marco impulsa respuestas integradas, que se centran en las condiciones que generan, agravan o cronifican las soledades, y, como novedad, incorpora de forma explícita la dimensión relacional, que ha quedado históricamente en un segundo plano en todo lo relativo al desarrollo de la política pública.
Y es que hay factores, como la vulnerabilidad económica, que son determinantes en la producción de soledades: casi la mitad de las personas que llegan a fin de mes con mucha dificultad (el 47,4%) experimenta soledad no deseada, frente a un 10,9% que la sienten sin tener apuros económicos. La cifra evidencia que la falta de recursos limita la participación en actividades sociales, reduce la movilidad y aumenta las dificultades para sostener vínculos.
Tejido comunitario y entornos de proximidad para combatir la soledad
En este sentido, según ha apuntado el ministro, la Estrategia va a permitir construir un tejido comunitario que sirva de red a quienes viven una situación de soledad no deseada, creando entornos de proximidad en los que participar, desde una perspectiva inclusiva, y luchar contra la discriminación teniendo en cuenta factores como la edad, el género o la discapacidad.
El documento aprobado establece objetivos concretos y líneas de actuación desde las políticas públicas a nivel nacional, autonómico y local: entre ellas, el desarrollo de estructuras estables de participación ciudadana o la puesta en marcha de un sistema estatal de indicadores y seguimiento de las soledades.
Se impulsarán criterios comunes para la detección temprana de situaciones de soledad desde los sistemas sanitario, educativo y de servicios sociales y reforzará los servicios y apoyos de proximidad.
Además, las administraciones desarrollarán políticas de urbanismo social y accesibilidad universal, fomentarán iniciativas comunitarias estables, intergeneracionales y de apoyo mutuo, impulsarán modelos de convivencia y vivienda colaborativa, y orientarán programas y campañas dirigidos a desestigmatizar la soledad y mejorar el conocimiento y la sensibilización social.
Todo ello, apoyado en principios como la interseccionalidad, el enfoque de género, la inclusión o la adaptación a las realidades territoriales, reconociendo la diversidad de las soledades y la necesidad de respuestas públicas integrales y sostenidas en el tiempo.
Para que este Marco Estratégico pueda ejecutarse, el Consejo de Ministros ha aprobado también la creación de una Mesa Interinstitucional para reforzar la coordinación y la participación en el seno de la Administración General del Estado y con el Tercer Sector y otros actores relevantes en el marco del Marco Estatal de las Soledades.