Doñana, inundada 157 días en el periodo 2024-2025, el ciclo más largo de los últimos 42 años
- El ciclo hidrológico 2024-2025 ha registrado una precipitación con 145 mm por encima de la media histórica
- Mejora la procreación de especies con un 85% de aumento en parejas reproductoras
La marisma de Doñana se ha mantenido inundada durante 157 días, casi el doble de la media histórica de 79 días, en el periodo hidrológico 2024-2025. Esta cifra representa el ciclo más largo desde 1984, según el informe Estado de la Biodiversidad de Doñana 2025 que ha presentado este jueves la Estación Biológica de Doñana - CSIC.
Los niveles de precipitaciones superiores a la media consiguen una inundación excepcional de la marisma, tras la sequía acentuada de los años 2022-2023. En el marco de tiempo analizado, se ha registrado una precipitación total de 675 mm, una cifra superior a la media histórica, situada en 530 mm.
En marzo de 2025, la marisma alcanzó el 100% de inundación, algo que no se había registrado desde hace quince años. Esto supone una mejora considerable para el estado de la vegetación, la reproducción de aves acuáticas, anfibios e insectos acuáticos aunque persisten problemas estructurales, que dependen más del estado del acuífero que del agua superficial.
La mejora hídrica no se ha traducido en más población de aves migratorias, pero sí ha habido una mejora en la procreación con un 85% de aumento en parejas reproductoras respecto a 2024. Al compararlo con las últimas dos décadas, el dato se torna preocupante ya que más de tres cuartas partes del total de las especies muestran un gran descenso en parejas reproductoras.
Los claros beneficiados de esta mejora hídrica son los anfibios e insectos, lagartijas y salamanquesas que mantienen una alta diversidad, incluso en zonas afectadas por el incendio de 2017 donde muestran una notable recuperación. Además la lagartija de Carbonell ha sido avistada, especie de endemismo ibérico catalogada como vulnerable, lo que refuerza el valor de Doñana para la conservación de especies amenazadas.
Buenos resultados, pero con tendencias negativas
Debido al impacto de las extracciones de agua subterránea, solo el 36 % de las lagunas han llegado a inundarse. Esto provoca que las zonas sin agua sufran una colonización progresiva de vegetación terrestre, que sustituye a los antiguos pastizales húmedos y dificulta su futura recuperación. En general, en el último año la mayoría de las especies muestra aumentos en abundancia respecto a 2024, sin embargo, durante los últimos veinte años los datos evidencian un descenso acusado de fauna autóctona.
Además las aves limícolas pequeñas, aves piscívoras y patos de superficie son los grupos más afectados, con caídas severas de entre el 69% y el 80%. En concreto, la situación del ánsar común es especialmente sorprendente. Esta especie icónica de la marisma ha alcanzado mínimos históricos de ejemplares invernantes, con tan solo 3.500 individuos censados, unas cifras que alertan sobre su futuro en el ecosistema invernal de Doñana.
Especies invasoras como el cangrejo rojo americano o la planta vinagrera dificultan la supervivencia de especies nativas como las tortugas terrestres y acuáticas, imprescindibles para la diversidad del ecosistema del parque natural. Los datos muestran una mejoría a corto plazo, pero un declive que es evidente en la comparativa de los datos actuales con los de hace dos décadas.