Los primeros palestinos heridos abandonan Gaza tras la apertura de Ráfah por parte de Israel
- El cruce, la única conexión de Gaza con Egipto, llevaba casi dos años cerrado por la guerra
- En la primera jornada solo cinco enfermos han recibido autorización para salir de la Franja
El paso fronterizo de Ráfah, entre Gaza y Egipto, ha reabierto este lunes de forma parcial para el tránsito de personas a pie, permitiendo por primera vez en casi dos años que un número muy limitado de palestinos abandone el enclave y que otros, que lograron huir durante los primeros meses de la guerra, regresen a la Franja.
Cinco pacientes que buscaban salir de Gaza para recibir tratamiento médico, cada uno acompañado por dos familiares, fueron trasladados al complejo del paso fronterizo en un vehículo escoltado por personal de la Organización Mundial de la Salud, según han informado responsables sanitarios.
Por su parte, fuentes israelíes han señalado que Ráfah ha reabierto alrededor de las 9.00 de la mañana "tanto para la entrada como para la salida", mientras que una fuente palestina ha señalado que, en el primer día, se esperaba que 50 palestinos volvieran a entrar en el enclave (se cree que unos 100.000 lograron abandonar Gaza iniciada la ofensiva israelí de 2023) por el cruce de Kerem Shalom, entre Gaza e Israel. Es uno de los pocos cruces que ha permanecido operativo de forma intermitente para evacuaciones médicas y casos humanitarios.
Sin embargo, a media tarde, los primeros residentes de Gaza aún no habían completado el cruce en ninguna dirección, dijeron tres fuentes palestinas, que atribuyeron los retrasos a los controles de seguridad israelíes. El ejército israelí no hizo comentarios inmediatos.
"El paso es un salvavidas para Gaza, es el salvavidas para nosotros, los pacientes», ha dicho Moustafa Abdel Hadi, de 32 años, que recibe diálisis renal en el hospital de Mártires de Al-Aqsa, en el centro de Gaza, y es uno de los 20.000 gazatíes que esperan salir al extranjero para recibir tratamiento. "Queremos ser tratados para poder volver y vivir nuestra vida normal", ha comentado.
La reapertura, parte del acuerdo de paz de Trump
La reapertura, controlada por Israel, forma parte de las medidas incluidas en la primera fase del alto el fuego alcanzado en octubre y auspiciado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
El cruce, situado en territorio bajo control israelí en una zona que antes albergaba una ciudad de unos 250.000 habitantes y que ha sido completamente demolida y despoblada durante la ofensiva, constituye la única vía de entrada y salida para la práctica totalidad de los más de dos millones de residentes de Gaza.
Su reapertura, aunque limitada, representa uno de los últimos pasos clave previstos en la fase inicial del acuerdo de tregua negociado por Washington y se produce después de que Israel tomara el control del cruce en mayo de 2024, unos nueve meses después del inicio de la guerra en Gaza.
Movimiento de personas "extremadamente restringido"
En paralelo, el movimiento de personas sigue siendo extremadamente restringido en cuanto que las autoridades hebreas consideran la nueva situación del cruce como una “fase de prueba” coordinada con la Organización Mundial de la Salud.
Fuentes humanitarias han indicado que parte de las personas que han entrado este lunes en Gaza por Ráfah son enfermos y heridos que habían salido previamente del enclave para recibir tratamiento en Egipto y que ahora están siendo devueltos a la Franja. Los traslados se realizan por una nueva carretera habilitada por Israel dentro de Gaza, aunque no se ha precisado el destino final de estas personas.
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Ante la reapertura, Egipto ha activado un amplio dispositivo sanitario. El Ministerio de Salud egipcio ha informado de la puesta en marcha de un “plan nacional de servicios de salud de emergencia”, que incluye la elevación del nivel de preparación en todos los centros sanitarios del país, la movilización de miles de médicos y la puesta en alerta de decenas de hospitales para atender a los enfermos y heridos procedentes de Gaza.
El control israelí del cruce implica nuevas condiciones de seguridad. Tres fuentes egipcias han explicado que los palestinos que quieran cruzar Ráfah deberán contar con autorización israelí previa. En la zona se han instalado muros de hormigón reforzado coronados con alambre de púas, y quienes entren o salgan deberán recorrer a pie unos 2,5 kilómetros a través del área fronteriza bajo control israelí conocida como el corredor de Filadelfia. En el propio cruce, los viajeros deberán pasar por tres puertas diferentes, una de ellas administrada por la Autoridad Palestina bajo supervisión de una misión de la Unión Europea, aunque controlada de forma remota por Israel.
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Con el cruce abierto o no, la violencia continúa
La reapertura del paso no ha venido acompañada del cese total de la violencia. Este lunes, ataques israelíes han matado al menos a cuatro palestinos, entre ellos un niño de tres años, en incidentes separados en el norte y el sur de la Franja, según fuentes locales. El ejército israelí no ha hecho comentarios.
Tampoco ha cambiado la situación para la prensa internacional. Pese a la reapertura de Ráfah, Israel sigue impidiendo la entrada de periodistas extranjeros en Gaza, vetados desde el inicio de la guerra. La cobertura de medios internacionales se realiza exclusivamente a través de reporteros locales, cientos de los cuales han muerto durante el conflicto. El Tribunal Supremo israelí estudia un recurso presentado por la Asociación de la Prensa Extranjera, que reclama el acceso de corresponsales internacionales al enclave, mientras el Gobierno argumenta que ello supondría un riesgo para sus tropas.
En el marco del alto el fuego, los principales combates se han detenido, se han producido intercambios de rehenes israelíes por miles de presos palestinos y se prometió un aumento sustancial de la ayuda humanitaria. Sin embargo, las fuerzas israelíes mantienen el control de más del 53% del territorio de Gaza, donde han ordenado evacuaciones y demolido gran parte de los edificios restantes. La población se concentra ahora en una estrecha franja costera, viviendo mayoritariamente en tiendas improvisadas o construcciones dañadas.
La siguiente fase del plan promovido por Trump prevé que Hamás renuncie a sus armas y ceda el control del enclave a una administración respaldada internacionalmente, encargada de la reconstrucción, que incluiría proyectos residenciales de alto nivel en la costa mediterránea. Muchos israelíes y palestinos consideran este escenario poco realista. Hamás no ha aceptado desarmarse e Israel ha reiterado que está dispuesto a reanudar la guerra para imponerlo por la fuerza.
La guerra comenzó tras el ataque de Hamás contra Israel en octubre de 2023, que dejó 1.200 muertos y más de 250 rehenes, según cifras israelíes. La ofensiva israelí posterior ha causado más de 70.000 muertos en Gaza, de acuerdo con las autoridades sanitarias del enclave. Desde el alto el fuego de octubre, los ataques israelíes han causado la muerte de más de 500 palestinos, mientras que militantes han matado a cuatro soldados israelíes. El sábado, Israel lanzó algunos de los bombardeos más intensos desde la tregua, matando al más de 30 personas, en lo que describió como una respuesta a una violación del alto el fuego por parte de Hamás.