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Entrevista en RTVE

Rafael Grossi, director de OIEA: "Nos preocupa más un accidente nuclear que el uso de armas atómicas en Ucrania"

  • RTVE entrevista al máximo responsable del organismo que vigila el uso de la energía nuclear en el mundo
  • Sobre Irán, recuerda que tiene "una cantidad importante de uranio enriquecido al 60%"
Rafael Grossi, director de OIEA: "Nos preocupa más un accidente nuclear que el uso de armas atómicas en Ucrania"
Andrea Sánchez Campos

¿Hay una amenaza nuclear en Ucrania? ¿Es posible que Rusia utilice armas nucleares? El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, en una entrevista exclusiva a RTVE asegura que le preocupa más un accidente que el uso de este tipo de armamento.

La central nuclear de Zaporiyia, uno de los puntos de fricción en el acuerdo de paz para Ucrania, está en medio de los combates, y su agencia, adscrita a la ONU, intenta mediar para que eso no ocurra. También le hemos preguntado sobre las protestas en Irán y la posibilidad de un nuevo ataque de EE.UU. a las instalaciones nucleares iraníes. Washington acusa al régimen de los ayatolás de querer fabricar una bomba atómica. La respuesta de Grossi: "En Irán existe una cantidad importante de uranio enriquecido al 60 % de pureza isotópica, que es prácticamente el nivel requerido para la fabricación de armas nucleares".

Pregunta: Quería empezar hablando sobre Irán, donde se está dando una oleada de protestas que no se veían desde la Revolución Islámica. Hay miles de muertos, miles de detenidos. Estados Unidos amenaza con atacar el país y uno de sus objetivos son las instalaciones nucleares. ¿Cree que esto podría ocurrir? ¿Hay temor?

Respuesta: Bueno, es una situación indudablemente muy seria. En cuanto a la actividad del Organismo Internacional de Energía Atómica, nosotros tenemos una misión de controlador, de inspección en el país. En el mes de junio del año pasado, hubo con la llamada Guerra de los Doce Días una campaña ofensiva llevada adelante por Israel, y, en última instancia, también por los Estados Unidos, que tuvo precisamente como objetivo algunas de las más importantes instalaciones nucleares de la República Islámica de Irán, en particular las instalaciones de Natanz, Isfahán y Fordow, que es donde Irán tenía la mayor parte de la concentración de su actividad, relacionada, por ejemplo, con el enriquecimiento del uranio.

Todo esto llevó a una nueva situación, porque a partir de esos ataques las inspecciones y el control internacional sobre estas instalaciones se vieron suspendidos. Luego, trabajosamente, logramos reconstruir el relacionamiento en materia de inspecciones con Irán, aunque no en la medida en que deberíamos. Hemos logrado recomenzar algunas inspecciones, pero todavía no en los sitios que fueron atacados, en particular porque aún existe en Irán una cantidad importante de uranio enriquecido al 60% de pureza isotópica, que es prácticamente el nivel requerido para la fabricación de armas nucleares.

Queda pendiente la posibilidad de que la Agencia vuelva a monitorear y controlar ese material como lo hacía hasta entonces. Estamos tratando de abrir el camino a un nuevo acuerdo y, para ello, mantenemos consultas permanentes con el Gobierno de Irán, con su ministro de Exteriores y también con otros actores indispensables, como los Estados Unidos. Lo que usted comenta es una crisis adicional que se suma a esta situación preexistente en relación con el programa nuclear. Lo que estamos viendo ahora, trágicamente, es un estado de protesta social con aparentemente una fuerte represión y la posibilidad, mencionada por algunos, de que exista una nueva campaña militar. Pero esto es hipotético.

P: ¿Cómo valora que Irán haya dado los primeros pasos para salirse del Tratado de no Proliferación Nuclear?

R: Bueno, en realidad no los ha dado. Ha habido declaraciones dentro del Parlamento iraní. Hay sectores más conservadores, por llamarlos de alguna manera, que abogan por ese paso. Ellos consideran que el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares es una camisa de fuerza, algo que no les deja a ellos desarrollar más su programa nuclear y, probablemente hacer armas nucleares. No sabemos. Pero este paso no ha sido dado y ciertamente es uno de los puntos que yo creo deben ser protegidos. Irán no debe salirse del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Ello solo agravaría la situación de tensión que se vive ya de por sí.

Irán no debe salirse del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Ello solo agravaría la situación de tensión que se vive ya de por sí

P: También quería preguntarle sobre la guerra en Ucrania. Ustedes están mediando en cuanto al control de la central nuclear de Zaporiyia. ¿Cuál es la situación allí? ¿Por qué es tan importante esta central nuclear?

R: Era y es la central nuclear más importante en Europa. Proveía el 20% de toda la energía de Ucrania. En la guerra ha sido ocupada y tomada por la Federación de Rusia, que la considera parte de Rusia. Esto no es reconocido por la comunidad internacional, pero esta es la realidad.

El Organismo Internacional de Energía Atómica logró, desde ya el año 2022, instalar un grupo técnico de expertos independientes que reside en la planta, y es muy importante porque nos permite saber exactamente lo que está sucediendo allí.

La fragilidad que tiene frente al conflicto que aún hoy se desarrolla hace que la central pueda ser, en cualquier momento, atacada. Y nuestra función o nuestra intención es prevenir, evitar que esto ocurra. La situación hoy por hoy es de una enorme fragilidad. Es una zona de combate.

Los combates continúan y no solamente existe la posibilidad de que la planta sea objeto un ataque directo, sino también de que las líneas de aprovisionamiento eléctrico se interrumpan y que de esa manera la función de refrigeración de la central también cese y, por lo tanto, pueda producirse un accidente nuclear. Son muchos factores que están aquí en juego.

Nosotros estamos ejerciendo esta función de observación permanente y mediando entre ambos beligerantes para lograr ceses del fuego puntuales. Hemos logrado cuatro.

Nosotros estamos ejerciendo esta función de observación permanente de cuál es la situación de la seguridad de la planta y también mediando entre ambos beligerantes para lograr, por ejemplo, ceses del fuego puntuales. Ya hemos negociado exitosamente cuatro que permiten efectuar, por ejemplo, las reparaciones en las líneas de alta tensión que rodean a la central, de modo tal de evitar justamente situaciones de emergencia radiológica. Es una situación sumamente frágil y volátil y que seguimos día por día.

P: ¿Le preocupa el uso de armas nucleares en Ucrania?

R: Yo creo que la posibilidad de que exista el uso de armas nucleares en el marco de este conflicto no es muy alta. Creo que esta es una guerra de tipo convencional y ya en este marco es terrible. Obviamente, no se puede absolutamente excluir la posibilidad de que ocurriera, y sería algo de una enorme gravedad, porque implicaría el uso de armas nucleares por parte de un país que las tiene, en este caso la Federación de Rusia, con uno que no está dotado de esta capacidad nuclear. Por lo tanto, en lo inmediato nos preocupa más la posibilidad de un accidente nuclear que del uso del arma nuclear propiamente dicho.

Creo que la posibilidad de que exista el uso de armas nucleares en el marco de este conflicto no es muy alta

P: Usted es diplomático de carrera; Argentina ya ha oficializado su candidatura para la Secretaría General de las Naciones Unidas. Quería preguntarle por el papel de Estados Unidos. Su poder de veto hace que parezca que tenga carta blanca en muchas de las acciones que toma, que le den luz verde en ese Consejo de Seguridad. ¿Qué opina de la política imperialista de Estados Unidos?

R: Desde mi posición como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica y como candidato a la Secretaría General de las Naciones Unidas, lo que yo trato de analizar es: ¿cuáles son las condiciones necesarias para el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional? ¿Cuáles son esas condiciones?

Señala, correctamente, que los Estados Unidos, junto con otros cuatro países, tienen la capacidad dentro del Consejo de Seguridad del ejercicio del veto. Es uno de los grandes desafíos que tenemos. La reforma de la Carta de las Naciones Unidas no es algo fácil o que uno pueda llegar a imaginar como una posibilidad, de modo tal que tenemos que trabajar en el escenario internacional sabiendo que estas reglas de juego existen.

Esto exige por parte de Naciones Unidas de una actitud proactiva, de diplomacia preventiva, de presencia, que es la que yo trataré de ejercer si fuese elegido como secretario general. Esa es mi convicción, basada en mi experiencia como director general de un organismo que está involucrado en la gestión y, posiblemente, en la solución de algunas de las crisis más importantes en la escena internacional hoy.