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Joe Sacco: "Los periodistas deben ser detectives para informar, ese es el verdadero gozo"

  • Sacco ha presentado en Barcelona su nuevo cómic: El disturbio eterno
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Ilustración en blanco y negro con detalles en rojo que muestra una multitud de personas con vestimenta sencilla y expresiones serias, algunas con turbantes y bastones, sobre un fondo rojo.
Detalle de la portada de 'El disturbio eterno' (Reservoir Books)
Sergio Andreu (EFE)

Joe Sacco (Malta, 1960), es un periodista gráfico que ve difícil aspirar a la verdad pura en sus reportajes en formato cómic -objetivo inasumible- pero que no renuncia, incluso si estos mienten, a dar voz a los protagonistas reales, como en El disturbio eterno (Reservoir Books), su último trabajo, sobre las luchas religiosas en la India.

Al igual que en crónicas anteriores, Sacco parte de un conflicto satélite, uno de esos episodios lejanos y olvidados de violencia, en el estado de Uttar Pradesh, ocurrido en 2013, entre comunidades hindúes y musulmanas.

Unos hechos que pasarían desapercibidos en el disputado registro planetario de atrocidades, pero en los que este reportero pone el foco para mostrar el uso interesado del odio étnico y religioso como arma política, y el papel de la mujer como diana de la violencia para inflamar los conflictos.

Páginas de 'El disturbio eterno'

"Preguntar, descubrir hechos, contrastar testimonios, detectar mentiras, creo que los periodistas tienen que ser detectives para luego informar, ése es el gozo del buen periodismo", defiende Sacco en una entrevista con EFE en la sede de Random House en Barcelona, en la que avanza que está valorando apartarse de la primera línea.

Nacido en Malta (1960), pero residente en EEUU, este cronista es el "culpable" del prestigio logrado por el cómic como un soporte periodístico, gracias a sus precisos trabajos sobre Palestina o los territorios de la exYugoslavia.

Joe Sacco en Barcelona (EFE/ Enric Fontcuberta)

Un suceso que acabó con el desplazamiento de miles de personas

En El disturbio eterno Sacco se planta en la India -él mismo es parte de la trama- para tirar de la enmarañada madeja en torno a un suceso que acabó en unos graves enfrentamientos entre pueblos y el desplazamiento de miles de personas.

El reportero se enfrenta a la muerte de dos jóvenes primos de la casta hindú de los Jat, en venganza del asesinato de otro chico musulmán, y a los contradictorios relatos cruzados de familiares, vecinos, y cargos administrativos locales, en un contexto de división y cambio, con una India cada vez menos laica, que llevó al poder a Narendra Modi y a su Partido Popular Indio.

"Era interesante descubrir no solo unos hechos, sino las historias que la gente se cuenta a sí misma sobre lo que sucedió, pasado un año. Es un libro de periodismo puro", remarca el autor.

Páginas de 'El disturbio eterno'

Para Sacco, el fenómeno político de buscar culpables externos ante el malestar social en países en crisis (económicas o ideológicas) es un proceso cíclico. "Vuelve a estar en auge. Lo vemos en Occidente, hay grupos demonizados por los políticos, porque el miedo al otro funciona muy bien. No se busca lo que falla en el sistema, se busca a quién culpar: un político puede ascender simplemente culpando a los migrantes", denuncia el maltés.

Gracias a sus reportajes Sacco tiene un gran número de amigos en Palestina y no duda en usar la palabra "genocidio" para definir las acciones del Gobierno de Netanyahu, y su visión de "Viejo testamento" para lograr la "aniquilación" de la población de estos territorios.

"Es un comportamiento absolutamente asesino. Quedó claro que lo consideraban su oportunidad para hacer una limpieza étnica", denuncia Sacco, crítico con el papel desempeñado por EEUU, Reino Unido y Alemania.

"No es que no haya hoja de ruta para después, es que no hay nada. Está todo destruido, aplastado, incluso con el alto el fuego, Israel sigue demoliendo edificios. Quieren que no quede nada. La gente está desesperada. Todo está destruido", afirma descorazonado.

Páginas de 'El disturbio eterno'

El reportero alaba el papel "heroico" de los periodistas locales que han sido los únicos que han cubierto el conflicto, y lamenta que desde Occidente se desconfíe de su trabajo e imparcialidad por ser palestinos, a pesar de que las fuerzas israelíes hayan matado a centenares de ellos, "no por estar en el lugar inadecuado, sino que han sido asesinados".

Sacco dice estar "exhausto" de este reporterismo de conflictos y avanza que el trabajo que tiene entre manos de entrevistas con víctimas palestinas en Egipto podría ser su última crónica periodística, aunque la única excepción sería volver a Gaza: "No sé si lo podré soportar. Pero iría, quiera o no quiera, es casi una obligación. Como ir a ver tu madre en el hospital", reconoce.

"Cuando lo que ves a tu alrededor, miseria y sufrimiento, te devora, te come, tienes que saber como periodista que estás en ese punto y dejar que uno más joven siga el camino. Todos pasamos el testigo", afirma con tono resignado, tras cuarenta años de carrera.

Para canalizar ese agotamiento y "volver a disfrutar de dibujar", adelanta un cambio de registro con un "libro serio" sobre los Rolling Stones "totalmente desautorizado" en el que la banda liderada por Mick Jagger no será la verdadera protagonista. Todo un reto.

Portada de 'El disturbio eterno'